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 Lactancia y dieta: mitos y realidades (2ª parte)

 

Image courtesy of Jomphong / FreeDigitalPhotos.net

 

 01/07/2013

 


La alimentación de la madre durante la lactancia materna (del mito a la realidad, 2ªparte)

La alimentación de la madre durante la lactancia materna no tiene porque ser diferente de la alimentación de cualquier otra mujer. En realidad, no hay ningún alimento prohibido ni ninguno que pueda considerarse “obligatorio” para la madre lactante, ni para producir más leche ni para que ésta sea de mejor calidad. La leche de los mamíferos es la leche de mejor calidad para alimentar a las crías recién nacidas, así que, como mamíferos que somos, no hay leche de mejor calidad que la propia.


 

 

Aporte calórico

Lo primero que debemos considerar a la hora de hacer recomendaciones nutricionales se refiere a los requerimientos energéticos de la madre lactante. En realidad, esto es lo que más estancado (desde el punto de vista de la investigación científica)se ha quedado a lo largo de los años, ya que los requerimientos de micronutrientes han acaparado muchos estudios mientras que sobre la energía no se han hecho más que unos pocos.

Tradicionalmente se viene recomendando un incremento de 500 kcal sobre las necesidades de la madre y eso es lo que podemos encontrar en casi toda la bibliografía sobre nutrición. Sin embargo estudios recientes bastante fiables afirman que son necesarias no más de 200 Kcal diarias sobre la dieta recomendada para madres no lactantes. De hecho, en uno de ellos se destaca que las necesidades son inferiores si no tenemos en cuenta el gasto que genera la producción láctea, lo que parece indicar que existe una mejora en el metabolismo, haciéndolo más eficiente.

Esto viene también a desterrar la típica afirmación de que tanto la embarazada como la madre lactante "tienen que comer por dos".

 

Ingesta de líquidos, cuantos y cuales?

Una de las recomendaciones más extendidas es la de beber agua y/o líquidos en general. De hecho, según la sabiduría popular, un caldito de gallina es muy recomendable para la recién estrenada mamá.

Sin embargo, la ingesta de agua no aumenta el volumen de leche, ni tampoco hace que la leche tenga más agua, o sea más aguada. La ingesta excesiva de líquidos sin embargo, si se ha encontrado como negativa para la lactancia en varios estudios, observándose un efecto claro en la cantidad de leche producida, disminuyéndola. También hay estudios que afirman que, cuando la ingesta de agua es mínima, la cantidad de leche no se ve afectada, puesto que en primer lugar se vería afectada la cantidad de la orina materna, y hasta que la deshidratación materna no superase unos ciertos limites, cercanos al 10%, la cantidad de leche no se vería afectada.

 

 

Apuntar que con una deshidratación del 10% la salud materna ya se vería notablemente comprometida, así que, llegado a ese punto, la cantidad de leche producida sería realmente un problema secundario.

 

En consecuancia, hay que beber cuando se tenga sed, manteniendo las recomendaciones habituales, ya que tan malo es dejar de hacerlo como hacerlo por obligación, si bien esto ultimo se demuestra la peor opción de ambas cuando se hace en cantidades excesivas..

Dentro del capitulo de los líquidos, se suele recomendar beber mucha leche. No es necesario beber más leche de la que se bebe habitualmente, pero respondamos a esto con una pregunta, ¿es que las vacas beben leche? No beben leche ni las vacas, ni las cabras, ni las ovejas, y son fuentes indiscutibles de leche. Es más, el ser humano es el único mamífero que, una vez destetado, sigue consumiendo leche, y no de su madre, sino de otro animal,  aunque esto pertenece a otro tema de conversación...

También se aconseja beber leche de almendras, no habiendo ningún estudio que demuestre su eficacia, ni su perjuicio, así que, en este caso, va a gusto del consumidor, si os gusta, adelante, no va a haceros ni bien, ni mal tomarla.

 

Alimentos recomendados

Hay alimentos de los que se dice que aumentan la producción (galactogogos) y según la sabiduría popular, éstos hay que comerlos por toneladas, claro. Aquí podemos incluir las almendras, la leche de almendras, las avellanas, la miga de pan, el caldito “de la abuela”, las sardinas, la levadura de cerveza, la malta y la cerveza en sí. De entre todos estos, sólo está comprobado científicamente que la cerveza aumenta la producción de leche materna, así que es la única que puede recomendarse con base científica. Sin embargo, la manera de estimular la producción ya sabemos que es poner a nuestro bebé al pecho, así que, si te gusta la cerveza, es una excusa muy buena para tomarla, sin alcohol a ser posible, pero si no te gusta, no te apures, no es necesaria, te pones a tu bebé al pecho cuando demande y listo.

 

Alimentos prohibidos

Además, los alimentos o bebidas que producen gases en la mamá no los producen en el bebé. De hecho, los gases son generados en nuestro estomago o intestino generalmente como consecuencia de la fermentación de los carbohidratos gracias a las bacterias que forman la flora intestinal. En el caso de las bebidas carbonatadas, el gas lo tragamos y  expulsamos habitualmente por vía oral. Los gases no pasan a la sangre, y por tanto no lo hacen a la leche. No se gasifica la leche, del mismo modo que no se gasifica la sangre, así que no hemos de vetar un alimento o bebida por este motivo.

Hay otros, como la cebolla, el ajo o los espárragos, que se prohíben en base a que sus sabores son demasiado fuertes para el bebé. El bebé, de hecho, esta acostumbrado a los sabores de las comidas consumidas habitualmente por la madre porque le llegaban a través de la placenta durante su estancia intrauterina, así que su sabor fuerte no es suficiente motivo para tener que evitar estos alimentos. Sin embargo, si es cierto que los sabores pasan a la leche materna y algunos bebés pueden mostrarse extremadamente sensibles a ellos, así que cada caso puede evaluarse de manera individual.

 

Suplementos

Al hilo de esto podemos destacar también los suplementos que se recomiendan durante la lactancia, complementos vitamínicos que están disponibles en las farmacias y se recomiendan para la lactancia y algunos de ellos también para el embarazo.  Muchas marcas tienen dos versiones, e incluso más. Todos contienen una lista más o menos larga de vitaminas, minerales y oligoelementos y algunos contienen además, ácidos grasos omega 3 y otros extras.

En el prospecto de la gran mayoría se puede leer que, “a pesar de que no aumentan la cantidad de leche, si aumentan la calidad, en el caso de las madres que tienen el típico problema de que su leche es agua y no alimenta suficiente”.

 

Hay que recordar que la leche materna es SIEMPRE el mejor alimento para el bebé, y no es necesario suplemento alguno para incrementar su calidad.

 

 

Noticia previa: Lactancia materna: mitos y realidades

Referencias:

Butte, N. F., Wong, W.W., Hopkinson, J. M. Energy requirements of lactating women derived from doubly labeled water and milk energy output. J Nutr 2001, 131: 53-58.

Dusdieker, L.B. et al. Effect of supplemental fluids on human milk production. J Pediatr 1985, 106: 207-11.

Gonzalez, C. Manual practico de lactancia materna. 2a ed. ACPAM, Barcelona 2008.

Koletzko, B., Lehner, F. Beer and breastfeeding. Adv Exp Med Biol 2000, 478: 23-8.

Riordan, J., Wambach, K. Breastfeeding and human lactation. 4th edition. Jones and Bartlett Publishers, 2010.

 

- Autor:

Dra. Carlota Reviriego Herráez.
Asociada SEDCA
 

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