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 No desayunar a diario aumenta un 27% el riesgo de enfermedad cardiovascular.

 

Image courtesy of -Marcus- / FreeDigitalPhotos.net

 

 29/07/2013


Es de sobra conocido que el desayuno es la comida más importante del día ya que repone nuestro organismo tras el ayuno nocturno. Existen numerosos estudios que relacionan no desayunar con el desarrollo de obesidad y, ahora, un macroestudio estadounidense también demuestra que aumenta el riesgo de accidente cardiovascular.


 

Los resultados son parte del “Estudio de seguimiento de los profesionales de la salud” (Health Professionals Follow-up Study) que incluyó 26.902 varones entre 45 y  82 años, todos ellos  trabajadores del sistema de salud estadounidense al comienzo del estudio en 1992. Fue criterio de inclusión que ninguno de los participantes hubiera sido diagnosticado como enfermo coronario u oncológico previamente al estudio.

A todos los participantes se les pasó un cuestionario acerca de sus hábitos alimentarios y, posteriormente, se siguió su historial médico durante 16 años (hasta 2008). Durante este periodo, un total de 1.572 hombres sufrieron algún tipo de accidente vascular lo que supone un 5,84% de los participantes. Pero el resultado más interesante fue que aquellas personas que habitualmente omiten el desayuno tuvieron un 27% más de riesgo de sufrir alguna enfermedad coronaria grave o morir de ello.

Los autores destacan que no se trata de una causa directa pero si contribuye a ese riesgo. Según sus resultados, los hombres que dijeron que se saltaban el desayuno tienden además a ser jóvenes solteros y por lo general, trabajaban a tiempo completo, no hacían mucho ejercicio, fumaban y consumían más alcohol.

El autor principal, Leah Cahill, del departamento de Nutrición de la Escuela de Harvard de Salud Pública, comentó sus hallazgos en la revista de la Sociedad Americana del Corazón (American Heart Association): "Saltarse el desayuno puede conducir a uno o más factores de riesgo, como la obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia y la diabetes, que a su vez con el tiempo puede conducir a un ataque al corazón."

A parte del desayuno, no se observó una asociación entre en número de comidas al día y el riesgo de cardiopatía coronaria. Por el contrario, los hombres que comían tarde por la noche tenía un 55% mayor riesgo de cardiopatía coronaria. Los autores señalan que este resultado no es preocupante porque la proporción de varones que consumían alimento a altas horas de la noche era muy pequeña, por lo que es poco probable que ello se convierta en un problema de salud pública.

 

Nuestro cuerpo necesita alimento tras el ayuno nocturno

Es numerosa la bibliografía científica que ha relacionado la falta de desayuno con menor rendimiento escolar y laboral. Se ha reportado que genera falta de concentración y decaimiento físico y mental, incluso se asocia con el mal humor. La causa está en las largas horas de ayuno y la bajada en los niveles de glucosa. El desayuno es la primera comida que hacemos tras 8-10 horas sin ingerir absolutamente nada de alimento.

También existen bastantes trabajos científicos que relacionan la falta de desayuno diario con mayor riesgo de obesidad.  Una de las causas es que las personas que no desayunan tienen más riesgo de un posterior atracón, todo ello altera los niveles de insulina y, por ende, al metabolismo en general.

 

Consejos para un desayuno saldable

En el desayuno deberíamos consumir aproximadamente el 25% de las calorías totales del todo el día. Uno de los aspectos más importantes es que sea variado, no vale con un simple café con leche. Debemos incorporar diferentes tipos de alimentos para asegurar que aportamos a nuestro organismo la energía y los nutrientes que necesita para poder afrontar el día.

Es por ello que las recomendaciones generales incluyen un lácteo que proporciona proteína, generalmente suele ser leche o yogur, aunque también se puede consumir algún cárnico como lonchas de pavo o jamón serrano. Es imprescindible que nuestro desayuno contenga algún cereal o derivado para que nos aporte carbohidratos, una fuente de energía rápida tras tantas horas de ayuno (tostadas, galletas, cereales, etc.). Y no podemos olvidarnos de la fruta (y frutos secos) que nos aportan vitaminas y minerales esenciales para el buen funcionamiento de nuestro metabolismo.

Es muy común que las personas se salten el desayuno “por no tener apetito recién levantados” o “porque no les da tiempo”. Lo ideal sería cambiar esos hábitos levantándonos antes y concediéndole al desayuno el tiempo que se merece, aun así, sabemos que a veces es complicado. Una de las soluciones rápidas es la de preparar licuados en los que incluyamos leche, fruta y cereales. Tardaremos lo mismo en tomarlo que lo que tardamos en tomarnos un café y estaremos aportando las calorías y nutrientes adecuados. Aun así, no debemos olvidar que el masticar los alimentos ayuda a mantener una buena salud bucal y que al licuarlos perdemos mucha de su fibra.

Sea como sea, nunca debemos salir de casa sin desayunar, mucho menos los más pequeños. A este respecto, en 2007, el Ministerio de Salud junto con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) lanzó la campaña “Despiertate y Desayuna” como mecanismo de lucha contra la obesidad infantil. Ya entonces aseguraban que el 8% de los escolares van a clase sin tomar nada por la mañana.

 

Referencia: Cahill et al. Prospective Study of Breakfast Eating and Incident Coronary Heart Disease in a Cohort of Male US Health Professionals. Circulation, 2013; 128 (4): 337-343.

 

Noticia elaborada por Noemí López-Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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