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 La deficiencia de Zinc podría estar relacionada con el Alzheimer y el Parkinson.

 

Image courtesy of David Castillo Dominici / FreeDigitalPhotos.net

 

 04/10/2013


Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) han hecho un descubrimiento in vitro con células de levadura que, de comprobarse en humanos, implicaría que la falta de zinc puede contribuir a enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, los cuales han sido relacionados con las proteínas defectuosas se agrupen en el cerebro.


 

La enfermedad de Alzheimer, Parkinson e incluso la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, mejor conocida como enfermedad de las vacas locas, parecen tener un origen similar relacionado con la acumulación cerebral de proteínas deformadas conocidas como priones.

 

Las proteínas y su función en la célula

En relación con las proteínas, lo más importante es su estructura tridimensional dentro de la célula. Tener una forma correcta permite que las proteínas realicen las funciones para las que están destinadas: transportar átomos o moléculas como hace hemoglobina, identificar patógenos invasores evitando su ataque como las inmunoglobulinas o, simplemente, tienen una función estructural que actúa a modo de andamio dentro de la célula, como es el caso del colágeno.

Las proteínas tienen su forma exacta gracias a que el ADN de nuestras células hace de plano o guía de su construcción. Sin embargo, a veces algo falla y se altera la estructura de las proteínas haciendo que éstas no puedan cumplir su función. Esto ocurre, generalmente, por exposición a altas temperaturas (desnaturalización de la proteína) o por exposición a agentes potentes químicos que alteran la cadena de aminoácidos que forman la proteína.

Esto es lo que ocurre en las enfermedades arriba mencionadas. Proteínas estructurales del cerebro se ven afectadas y cambian su conformación de manera que se van acumulando y forman lo que se conoce como placas seniles, las cuales impiden al cerebro realizar su funcionamiento normal.

 

El zinc y su papel en la formación de las proteínas

Un trabajo publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Biological Chemistry el pasado mes de Septiembre, ha puesto las bases sobre una línea de investigación que podría dar buenos resultados a largo plazo en la lucha contra estas enfermedades neurodegenerativas hasta ahora incurables.

Los investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison han descubierto otra causa que disminuye la estabilidad de las proteínas y genera su aglutinación: la falta de zinc, un nutriente esencial para nuestro organismo.

Es sabido que este mineral no sólo interviene en el metabolismo de proteínas y ácidos nucleicos (ADN) sino que también estimula la actividad de más de 100 enzimas y ayuda en el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

El experimento lo han realizado en levaduras, que son hongos unicelulares que muestran cierto parecido con las células animales (como las nuestras). Han comprobado que estas levaduras sometidas a bajos niveles de zinc tienen un mayor estrés oxidativo que las normales y esto hace que no puedan sintetizar correctamente las proteínas, las cuales se agrupan como ocurre en el caso del Alzheimer o el Parkinson.

Dado lo reciente de este descubrimiento, las implicaciones médicas del mismo aún no se han podido explorar pero abre un gran campo de investigación que aún no se había explorado.

 

La importancia del Zinc y cómo conseguirlo

Se estima que el cuerpo humano tiene un total de 49 mg de Zinc por kg de peso. Principalmente se puede encontrar en el cerebro, músculo, ojos, hueso, riñón y en el semen masculino.

Está demostrado que durante el crecimiento, una deficiencia en Zinc puede suponer un mal desarrollo cognitivo (de nuevo por alteraciones en el cerebro) y también mal desarrollo sexual. Sin embargo, el equilibrio biológico de este mineral es muy sensible ya que, como hemos relatado, es indispensable para el buen funcionamiento del organismo, pero en altas cantidades le resulta tóxico.

En general, la cantidad diaria necesaria de zinc está entre 5-30 mg diarios dependiendo del sexo y la edad. Según los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. las necesidades específicas de Zinc son las siguientes:

  • Bebés de 0-6 meses: 2 miligramos por día (mg/día)
  • Bebés de 7-12 meses: 3 mg/día
  • Niños de 1-3 años: 3 mg/día
  • Niños de 4-8 años: 5 mg/día
  • Niños de 9-13 años: 8 mg/día
  • Mujeres de 14 a 18 años: 9 mg/día
  • Mujeres de 19 años en adelante: 8 mg/día
  • Hombres de 14 años en adelante: 11 mg/día

Este mineral se encuentra en los alimentos ricos en proteínas como las carnes, pescados, huevos y leche pero también en las legumbres y en algunas semillas como las nueces. Las personas que llevan dietas bajas en proteína como los vegetarianos o veganos pueden tener problemas de deficiencia de zinc.

 

Fuente: University of Wisconsin-Madison News.

Referencia: MacDiarmid et al. Peroxiredoxin chaperone activity is critical for protein homeostasis in zinc-deficient yeast. Journal of Biological Chemistry, 2013.

 

Noticia elaborada por Noemí López-Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

 

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