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 Comer cinco veces al día desde la infancia previene el sobrepeso y la obesidad.

 

Image courtesy of imagerymajestic/ FreeDigitalPhotos.net

 

 11/10/2013


Un conjunto de estudios llevados a cabo en la Universidad del Este de Finlandia (University of Eastern Finland) han demostrado que un patrón regular de alimentación, con cinco comidas al día, puede protegerles frente al desarrollo de la obesidad y del síndrome metabólico. 


 

 

Cuatro estudios finlandeses

El trabajo de este grupo de investigadores es de especial relevancia dado su planteamiento longitudinal ya que los investigadores siguieron la vida de los más de 4.000 participantes desde su nacimiento hasta los 16 años. Su objetivo era identificar, desde el comienzo de la vida, los posibles factores de riesgo que conducen a padecer obesidad y síndrome metabólico. Para ello hicieron especial énfasis en el seguimiento de las comidas de los pequeños, pero no sólo fijándose en qué comen si no también con qué frecuencia.

Además, a cada participante se le realizó un estudio genético con el fin de conocer si tenían predisposición genética a la obesidad común y si el estilo de vida era capaz de modular la expresión de esos genes manteniendo su índice de masa corporal (IMC) en valores normales.

De acuerdo con los resultados, un patrón regular de cinco comidas (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) se asoció con una reducción en el riesgo de sobrepeso y obesidad en ambos sexos y también con un menor riesgo de acumular grasa en la zona abdominal que es la más peligrosa en la vida adulta al estar directamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, el resultado más llamativo fue los jóvenes que estaban genéticamente predispuestos a padecer obesidad, si comían a diario las cinco veces recomendadas, mostraban un IMC significativamente menor que los jóvenes predispuestos que no se alimentaban así. Por el contrario, aquellos niños que a menudo se saltaban el desayuno mostraron, en promedio, un mayor IMC y mayor circunferencia de la cintura.

Otras de las interesantes conclusiones de este estudio es que algunos niños ya nacen con mayor riesgo de ser obesos por el simple hecho de que sus padres tenían exceso de peso antes de su concepción. A este respecto también ha demostrado que si la madre gana más de siete kilos durante las 20 primeras semanas de embarazo también predispone a su futuro hijo a tener sobrepeso.

 

 

¿Cuánto menos coma, menos engordo? El por qué de las 5 comidas al día

Muchas personas piensan que cuanto menos veces se coma, menos se engorda. Tanto es así que hay personas que para adelgazar se quitan la cena o el desayuno y eso es totalmente contraproducente. De hecho, cuando comenzamos una dieta dirigida por un profesional, lo primero que el dietista nos va a recomendar es que hagamos, mínimo, 5 comidas al día evitando así ayunos prolongados.

Como ya hemos comentado en numerosas ocasiones, el desayuno es la comida más importante del día, justo por la razón de que es la primera que consumimos tras el ayuno nocturno. Después, en importancia van la comida y finalmente la cena, pero no debemos olvidarnos de la media mañana y la merienda.

Estas “entre-comidas” deben ser ligeras en cuanto a su contenido calórico, como por ejemplo una fruta, un yogurt desnatado, un café, etc. En el caso de los niños que están en pleno periodo de crecimiento, estas meriendas si deben ser algo más contundentes, como puede ser un bocadillo, aunque siempre evitando la bollería industrial.

Simplificando, la explicación de esto es que con estas comidas ligeras entre horas, hacemos que nuestro sistema digestivo esté gastando energía por si sólo al tener que procesar estos alimentos poco calóricos. Además, si mantenemos al cuerpo mucho tiempo sin consumir ningún alimento, cuando comamos, nuestro metabolismo se va a encargar de guardar ese alimento en forma de grasa como reserva para otro futuro ayuno. Sin embargo, si le acostumbramos a que cada 2-3h va a recibir su dosis de alimento, el metabolismo se va adaptando a ello y no se enfoca tanto en reservar energía.

Además, no debemos olvidar que si comemos algo entre horas evitamos llegar con mucha hambre a las comidas principales por lo que podemos evitar comer ansiosamente y más cantidad de lo que nuestro cuerpo realmente necesita.

Con todo esto, no sólo evitamos el sobrepeso sino que además, mantenemos más constantes los niveles de glucosa en sangre, comportamiento que previene la aparición de diabetes al evitar que nuestro páncreas produzca picos de insulina.

 

Fuente: University of Eastern Finland

Referencias:

- Jääskeläinen et al. Intergenerational transmission of overweight among Finnish adolescents and their parents: a 16-year follow-up study. Int J Obes 35: 1289-1294, 2011.

- Laitinen  et al. Maternal weight gain during the first half of pregnancy and offspring obesity at 16 years – a prospective cohort study. BJOG 119: 716-723, 2012.

- Jääskeläinen et al. Associations of meal frequency and breakfast with obesity and metabolic syndrome traits in adolescents of Northern Finland Birth Cohort 1986. Nutr Metab Cardiovasc, 2013. En prensa.

- Jääskeläinen A et al. Meal frequencies modify the effect of common genetic variants on body mass index in adolescents of the Northern Finland Birth Cohort 1986. PLOS ONE 8: e73802, 2013.

 

Noticia elaborada por Noemí López-Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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