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 Comer lento ayuda a ingerir menos calorías favoreciendo el control del peso corporal.

 

Image courtesy of stockimages/ FreeDigitalPhotos.net

 

 15/01/2014


Investigadores de Texas (EE.UU.) han determinado que comer sin prisas, masticando adecuadamente, dejando el cubierto entre bocados y bebiendo agua hace que se consuman de media unas 90 kcal menos. Además, la sensación de hambre llega más tarde y la de saciedad se mantiene durante más tiempo comiendo lento.


 

Una reciente investigación realizada en la Universidad Cristiana de Texas (EE.UU.) sugiere que la velocidad a la que comemos determina como nuestro cuerpo controla el consumo de energía. Según sus conclusiones, comer más despacio ayuda reduce la sensación de hambre, fomenta consumir más agua, lo cual ayuda también a sentirse saciado antes.

Existen estudios previos que se han centrado en analizar la velocidad de consumo de las comidas con el peso corporal. En general, estos estudios han encontrado que las personas que comen muy rápido tienen un mayor peso corporal.

Esta nueva investigación participaron 35 personas con peso normal y otras 35 cuyo índice de masa corporal se encontraba en el rango del sobrepeso o la obesidad. Todos ellos fueron estudiados en dos días consecutivos durante la hora de la comida en la que todos comieron el mismo tipo de alimentos aunque podían consumir la cantidad que quisieran.

Previo a ello se entrenó a los participantes para que comieran a velocidad lenta, tomando bocados pequeños, masticando un número adecuado de veces, dejando la cuchara en el plato entre bocados haciendo una pausa, etc.

Durante la primera comida se explicó a los participantes que tenían todo el tiempo que quisieran y para que pusieran en práctica aquello que habían entrenado. Para la segunda vez, sin embargo, se les dio un tiempo limitado por lo que tenían que comerlo a una velocidad muy superior, tomando bocados grandes y masticando velozmente.

Las conclusiones del estudio fueron muy llamativas. Las personas en normopeso redujeron significativamente el número de calorías consumidas durante la primera comida en relación a la segunda, en total consumieron 88 kcal menos. Sin embargo, esta reducción no tuvo significación estadística entre las personas con sobrepeso u obesidad, las cuales de media sólo redujeron 58 kcal.

Ambos grupos, sin embargo, reportaron que la sensación de saciedad les duró más tiempo después de la comida lenta que de la rápida e igualmente, la sensación de hambre llegaba más tarde en la comida lenta (con diferencias de hasta 60 minutos).

Otro dato interesante es que, durante la comida lenta, se consumió más cantidad de agua (hasta un 27% más en las personas de peso normal y un 33% más en los que tenían sobrepeso u obesidad.) El consumo de agua durante la comida es importante ya que distiende el estómago provocando una sensación de saciedad temprana y evitando que consumamos alimentos en exceso.

 


 

En resumen, este estudio concluye que comer más lento hace que se consuman menos calorías, más agua y que la sensación de hambre tras la comida llegue más tarde. Comer despacio, dejando el tenedor entre bocado y bocado y masticando bien ayuda a mantener un peso adecuado.


 

Referencia: Shah et al. Slower eating speed lowers energy intake in normal-weight but not overweight/obese subjects. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, Enero 2014.

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

 

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