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 Nuevo informe sobre el consumo de grasas a nivel mundial con datos de 266 países, entre ellos España.

 

Image courtesy of chawalitpix/ FreeDigitalPhotos.net

 

 01/05/2014

 


Este informe liderado por el Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.) que es el primero que compara a tan gran escala el consumo dietético de grasas subdividiéndolo en categorías como las grasas saturadas, colesterol, grasas trans, omega 3 y omega-6. 


 

Para realizar dicho macroestudio observacional se creó un organismo llamado “the Global Burden of Diseases Nutrition and Chronic Diseases Expert Group” (Grupo de Expertos en la Carga Global de Enfermedades Crónicas y realacionadas con la Nutrición) y sus resultados han visto la luz el pasado 15 de Abril en la revista científica British Medical Journal.

Según reportan en la introducción del trabajo, la mala alimentación es la principal causa modificable de la mala salud en el mundo y se estima que, para el 2020, contribuirá al 75% de todas las muertes por enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades del corazón, obesidad y cáncer.

En el estudio no sólo han analizado la situación actual del consumo mundial de grasas sino que también lo han comparado con el de hace dos décadas. Entre 1990 y 2010, a pesar de lo que cabría esperar, el consumo mundial de grasa saturada, colesterol y grasas trans se mantuvo estable y, además, la ingesta de ácidos grasos de tipo omega-6, omega-3 aumentó.

En 2010, el promedio mundial de consumo de grasas saturadas supuso el 9,4% de la ingesta de grasas diaria aunque esta cifra no es interesante ya que analizándolo por países las ingestas variaron dramáticamente de un 2,3% el menor al 27,5% el que más:

  • Los países con mayor consumo de grasas saturadas fueron las islas de Samoa y Kiribati en el Pacífico, y se cree que la causa es que su economía se basa casi exclusivamente en la producción de aceite de palma, el cual también consumen elevadamente. Seguidamente están Sri Lanka, Rumania y Malasia.
  • Los países con menor consumo de ácidos grasos saturados fueron Bangladesh, Nepal, Bolivia, Bután y Pakistán.

En cuanto al consumo específico de grasas trans varió desde 0,2% hasta 6,5% del total de grasas ingeridas por día, siendo el  promedio mundial  de un 1,4%. Para el colesterol dietético el consumo varió de 97 mg/día a 440 mg/día (media global: 228 mg / día).

Con respecto a los ácidos grasos cardioprotectores, a nivel mundial, el consumo promedio de pescado omega-3 fue de 163 mg/día, pero con una enorme variación que va desde sólo 5 a 3886 mg/día. Los consumos más elevados se correspondieron con naciones insulares como las Maldivas, Barbados, las Islas Seychelles e Islandia. Por el contrario los menores consumos se encontraron en Malasia, Tailandia, Dinamarca, Corea del Sur y Japón. Destaca que de las 266 naciones estudiadas, 100 de ellas (aproximadamente el 38%) tenían un consumo considerado como muy bajo (< 100 mg/día) de este tipo de ácidos grasos. En general, casi la totalidad de las regiones del África subsahariana, Norte de África, Oriente Medio y Asia, se encontraron en esta categoría de bajo consumo. Esto traducido en densidad poblacional implica que más de 3 mil millones de adultos tienen deficiencias de omega-3 lo que supone el 66,8 % de la población adulta del mundo.

Otro de los aspectos que trató de analizar este trabajo es comprobar si existían diferencias sexuales en el consumo de grasas. En general, los consumos parecen similares en ambos sexos aunque las mujeres muestran una ingesta ligeramente más elevada de grasas saturadas y de ácidos grasos omega-3 de origen vegetal (no procedentes del pescado).

En lo referente a las diferencias etarias, destaca que la ingesta de grasas trans fue mayor a edades más tempranas mientras que la de colesterol y omega-3 de origen animal (pescado y marisco) fue mayor a edades más avanzadas.

 

La situación de España

Según los mapas de distribución de consumo de grasas publicados en el citado trabajo, España se sitúa en los siguientes rangos de ingesta:

  • Grasas saturadas respecto del total de calorías consumidas por día: 11.5% - 12.9%.
  • Grasas trans respecto del total de calorías consumidas por día: 0.75% - 0.99%.
  • Colesterol: 300 – 349 mg/día.
  • Ácidos grasos omega-6 del total de grasas consumidas por día: 6.0 – 6.9%.
  • Ácidos grasos omega-3 de origen marino (pescado y marisco): > 550 mg/día.
  • Ácidos grasos omega-3 de origen vegetal (verdura, frutos secos, etc.): 800 - 999 mg/día.

Como referimos arriba, estos consumos se representan gráficamente en mapas de forma que va de colores verdes cuando el consumo es adecuado hasta rojos cuando el consumo se excede mucho de las recomendaciones. En general, España es representada con colores verdes lo que supone unas ingestas adecuadas para todos los consumos excepto para el de grasas saturadas y colesterol que posee un color naranja, lo que sería el equivalente de estar en peligro de convertirse en un verdadero problema epidemiológico.

Por resaltar un buen dato, en relación al Omega-3 de origen animal, España es de los pocos países que tiene el consumo más elevado de este tipo de ácidos grasos, los cuales previenen enfermedades de tipo cardiovascular. Esto se puede achacar al elevado consumo de pescado azul (sardinas, atún, salmón, emperador, etc.) en comparación con otros muchos países del mundo.

Al igual que hay diferencias entre países, también las habrá entre regiones de España, pero aún no existe un estudio exhaustivo que haya reflejado estas posibles disparidades localizando las provincias de mayor riesgo de maña nutrición.

 

Referencia: Micha et al. Global, regional, and national consumption levels of dietary fats and oils in 1990 and 2010: a systematic analysis including 266 country-specific nutrition surveys.  BMJ, Abril de 2014.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3987052/

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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