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 Descubierta la posible razón por la que el estrés nos induce a comer más dulce.

 

Image courtesy of stockimages/ FreeDigitalPhotos.net

 

 02/06/2014


Es muy común que, bajo condiciones de estrés, las personas aumenten su consumo de alimentos calóricos, sobre todo, ricos en azúcares como es el caso del chocolate. Investigadores de Filadelfia en EE.UU. podrían haber descubierto la causa al  haber identificado en las papilas gustativas de la lengua, receptores para las hormonas del estrés, los glucocorticoides.


 

Cuando nos encontramos ante una situación estresante, uno de nuestros órganos endocrinos más importantes, la corteza supra-renal, comienza a liberar unas hormonas llamadas genéricamente glucocorticoides (GC). De entre esta familia de hormonas, las más importantes en los humanos son el cortisol y la cortisona.

Estas hormonas intervienen en el metabolismo de los carbohidratos favoreciendo que el hígado capte nutrientes de la sangre para formar glucosa y glucógeno. También actúa en el metabolismo de las grasas y las proteínas.

Otros trabajos previos habían comprobado, tanto en experimentos con ratones como en ensayos con humanos, que los niveles de GCs en sangre pueden influir en las preferencias alimentarias de las personas haciendo que escojan preferentemente unos sabores, principalmente dulce y graso, respecto de otros.

Estos trabajos previos llevaron a la comunidad científica a afirmar que el estrés puede conducir a un “comer emocional”, es decir, comer exceso de dulces y grasas para que se liberen otro tipo de hormonas como la serotonina, que contrarresten esa sensación negativa producida por el estrés.

 

Y estas premisas son las que llevaron a un equipo del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia en EE.UU., a pensar que quizá las papilas gustativas, que son los órganos receptores de los sabores, estuvieran relacionadas con estas cuestiones.

Para comprobarlo realizaron una serie de estudios en ratones de laboratorio y encontraron receptores de GCs sólo en las células gustativas sensibles a dos sabores, el dulce y el umami. El sabor umami se relaciona con una sustancia llamada glutamato, que es muy abundante en alimentos ricos en proteína. Se suele poner como ejemplo del sabor umami, el de la salsa de soja, los tomates maduros, champiñones, queso parmesano, etc. El equipo no encontró ningún receptor de GCs en las papilas gustativas asociados con los sabores salados, ácidos y amargos

Con el fin de determinar si estos receptores GCs de las papilas se activaban ante situaciones de estrés, compararon el número de receptores de GCs entre ratones normales y ratones estresados. Los resultados revelaron que los ratones estresados ​​tenían un 77% más receptores GCs en los núcleos de las células gustativas que los ratones no estresados.

Los investigadores concluyen por tanto que el estrés activa estos receptores que hacen que elijamos preferentemente alimentos dulces y calóricos frente a otros. La razón por la que nuestro organismo fomentaría un mayor consumo de calorías sería la de tener energía y nutrientes para poder reponer las reservas energéticas que, en teoría, se gastarían si la situación de estrés continuara.

Teniendo este conocimiento en nuestras manos, debemos intentar evitar las situaciones de estrés y, si no podemos, intentar evitar el consumo excesivo de alimentos azucarados como el chocolate que además de azúcar suelen ser ricos en grasas saturadas.

 

Referencia: Parker et al. Expression and nuclear translocation of glucocorticoid receptors in type 2 taste receptor cells. Neuroscience Letters, Junio de 2014. 

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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