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 Verano, época de Salmonella aunque con esperanzas de nuevos tratamientos.

 

Image courtesy of Apolonia/ FreeDigitalPhotos.net

 

 01/07/2014


La infección por Salmonella es una de las más comunes del verano debido a los alimentos mal refrigerados. Investigadores han descubierto que la bacteria necesita de una determinada sustancia (Asn-F) para crecer y reproducirse. Tratamientos centrados en evitar la formación de la Asn-F podrían, en un futuro, sustituir a los antibióticos.


 

La salmonelosis es una intoxicación alimentaria de tipo infecto-contagiosa producida por la enterobacteria Salmonella spp. Estas bacterias viven en el intestino de muchos animales y se expulsan mediante las heces. La forma más habitual de contagio es a través de agua o alimentos contaminados, siendo los más comunes, los huevos crudos o poco cocidos o las salsas preparadas con ellos y las carnes, especialmente las de ave. Con el calor, estas bacterias proliferan especialmente pudiendo concentrarse en alto número en alimentos mal cocinados o mal refrigerados.

Los síntomas típicos aparecen a las 12-72h de haber comido el alimento en mal estado y suele manifestarse con una gastroenteritis aguda, que causa náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, etc. y va acompañada de fiebre, escalofríos, calambres, dolores de musculatura y cabeza. Estos síntomas pueden durar entre 4-7 días y si no se tratan a tiempo puede desembocar en casos de deshidratación severa o septicemia (traspaso de la infección del intestino a la sangre y su diseminación por todo el organismo pudiendo provocar la muerte).

Según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC),  en EE.UU. la salmonelosis afecta anualmente a 1,2 millones de personas, requiriendo unas 23.000 hospitalizaciones y provocando unas 450 muertes. En España, entre los años 2000-2008, se detectaron un total de 58.407 casos (aproximadamente 6500 casos por año).

 

 

Un nuevo estudio abre nuevas dianas de tratamiento de la infección

 

Un reciente estudio publicado en la revista científica PLoS, ha llegado a la conclusión de que el crecimiento de estos patógenos se basa casi exclusivamente en una sustancia que es combinación de un azúcar y un aminoácido, la fructosa-asparagina (Asn-F).

La salmonella, cuando llega al intestino provoca un proceso inflamatorio que altera el metabolismo de nuestras propias bacterias provocando la oxidación de nutrientes que ella necesita para sobrevivir. Uno de esos nutrientes es la fructosa-asparagina que es un tipo de acrilamida.

Cabe mencionar, que las acrilamidas (unión entre asparagina con un azúcar reductor) se pueden encontrar en alimentos ricos en almidón, como los cereales o la patata, calentados a temperaturas superiores a 120 grados: diferentes tipos de panes, bollerías, patatas fritas, empanados, etc. La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) considera las acrilamidas como posibles cancerígenos humanos, ya que su efecto cancerígeno si ha estado demostrado en animales aunque aún no en humanos, pero su aparición en los alimentos está regulada por normativa.

Para saber más de las acrilamidas:

http://aesan.msssi.gob.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/subdetalle/qui_acrilamida.shtml

 

Según sus resultados, cuando las bacterias no tienen acceso a este nutriente, son mucho menos patogénicas. En concreto, usando ratones mutados que no fabricaban este compuesto por carecer de los genes que lo fabrican, encontraron que al infectaros de salmonella, la capacidad de la bacteria para sobrevivir, crecer y causar daños se redujo entre 100 - 10.000 veces aunque el resto de nutrientes estuvieran presentes.

Esto podría resultar altamente interesante como alternativa de tratamiento frente a los actuales antibióticos. Uno de las principales contraindicaciones del tratamiento convencional es que los antibióticos también matan a muchas de las bacterias beneficiosas de nuestra flora intestinal provocando problemas de absorción de nutrientes y otras consecuencias, como que dejan el intestino más expuesto a otra infecciones posteriores.

En un futuro hipotético, quizá se pudieran diseñar medicamentos que inhiban momentáneamente la formación de la fructosa-asparagina en nuestro organismo de forma que las baterías de la Salmonella no pudieran proliferar pero no se vieran afectadas nuestras bacterias simbiónticas. Aunque aún queda mucho por investigar puesto que este descubrimiento es muy reciente, este hallazgo abre una vía de investigación muy prometedora.

Mientras tanto, no está demás recordar que durante el verano es conveniente evitar comer platos a base de huevos o salsa fuera de casa y hay que tener especial cuidado en la refrigeración de los huevos y la carne. 

 

Referencias:

Ali MM et al. Fructose-Asparagine Is a Primary Nutrient during Growth of Salmonella in the Inflamed Intestine. PLOS Pathogens, Junio 2014. DOI: 10.1371/journal.ppat.1004209.

Centro Nacional de Epidemiología (Antiguo Ministerio de Ciencia e Innovación). Boletin Epidemiológico de España, 2009 (17): 193-204. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCIII/es/contenidos/fd-servicios-cientifico-tecnicos/fd-vigilancias-alertas/fd-sistema-informacion-microbiologica/BES20002008.pdf

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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