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 Las ensaladas preparadas de venta en comercios no son tan saludables como aparentan

 

Image courtesy of KEKO64/ FreeDigitalPhotos.net

 

 28/07/2014

 


Cada vez son más las personas que se deciden por una elección saludable cuando comen fuera de casa. Un estudio realizado en los restaurantes y comercios alimentarios británicos determina que las ensaladas que venden contienen más del doble de sal que una hamburguesa.


 

Ya en el año 2010, diferentes organismos relacionados con la salud en Reino Unido presentaron informes que instaban a la industria alimentaria, especialmente a las cadenas de hamburgueserías, a reducir el contenido de sal de sus ensaladas.

Cuatros después, con la finalidad de comprobar si estas quejas han sido atendidas, el grupo “Consenso para la acción en sal y salud” (Consensus Action on Salt & Health, CASH) formado por más de 25 científicos expertos en temas de hiptertensión, ha realizado un estudio en el que han valorado 650 ensaladas que se venden ya preparadas y listas para comer en supermercados, restaurantes, cafeterías y restaurantes de comida rápida.

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto que las reclamaciones sociales a este respecto no han sido en absoluto atendidas. Del total de ensaladas analizadas, el 77% (511), contenían más sal que una bolsa de patatas fritas de tipo snack.

Este grupo de expertos manifiesta que se está produciendo realmente un engaño al consumidor que elige estas ensaladas principalmente por el hecho de que supuestamente son saludables, pero eso no es real ya que su contenido en sal, si se consumen de forma habitual, elevarían mucho el riesgo de hipertensión y por ende, el riesgo cardiovascular y cerebrovascular.

Según expresan, el contenido en sí del plato si es sano pero los fabricantes le añaden una cantidad innecesaria de sal creen que con el fin de hacerlas más sabrosas y agradables al paladar y otra razón, presuponemos, podría ser a que la sal potencia la perdurabilidad del producto, es decir, aumentan su fecha de caducidad (sólo hay que pensar en que los medios primitivos de conserva de alimentos se hacían mediante la salazón).

En general, el informe evidencia que los restaurantes de comida rápida (hambrgueserías, pizzerías, venta de pollo frito, etc. son los que niveles más altos manifiestan. Para hacerlo más asimilable al público general hacen una comparación y dicen que una ensalada preparada de las que se vende en un restaurante de la cadena McDonalds proporciona la sal equivalente a dos BigMac y medio. Una sola de estas ensaladas proporciona aproximadamente la cantidad de sal recomendada para un día completo según los organismos de salud.

En general, las ensaladas de supermercados suelen servirse en porciones más pequeñas que las ensaladas de los restaurantes pero también tienen un alto contenido de sal; Incluso se exceden en sal las ensaladas de supermercados dedicados a la venta de comida sana y natural (ensaladas light o ensaladas detox, que contienen un 67% de la ingesta diaria de sal recomendada en una unidad de ensalada).

Sin embargo, en un reciente comunicado de prensa de la Fundación Británica del Corazón, se señala que el contenido medio de sal en las ensaladas de supermercados se ha reducido en un 35% desde el año 2005 (pasa de una media de 1,64 g por porción en 2005 a 1,06 g en 2014). Pero, como resaltan los expertos, a pesar de esta teórica reducción es obvio que no es suficiente y que la industria alimentaria debe ser más estricta con el control nutricional de sus productos, sobre todo en aquellos aspectos que pueden afectar a la salud de la población, desconocedora de estos aspectos.

Hay que reseñar que el contenido elevado no se debe solo a las salsas o aditivos que, por lo general, vienen en sobres separados, sino en los propios ingredientes de la ensalda (queso, jamón, cebolla frita, atún, etc.). 

Desde la página del Consenso CASH (http://www.actiononsalt.org.uk/), dan una serie de recomendaciones a los consumidores para hacer una elección sana de ensalada fuera de casa:

  • Intentar evitar ensaladas que lleven muchos ingredientes ricos en sal como anchoas, queso, alcaparras, etc.
  • Fijarse en la tabla de contenido nutricional y analizar si los datos que se dan son para 100g, para la ensalada completa, para una porción que suele equivaler a 30g, etc. Y a partir de ahí, calcular el contenido total en sal de la ensalada completa. Muchas veces, los etiquetados dan el contenido de sales, grasas, azúcares, etc., en porciones y el propio paquete o envase contiene hasta 10 raciones, por lo que si lo consumimos entero estaremos consumiendo todo lo que pone en la tabla multiplicado por 10 veces.
  • Evitar salsas o aderezos preparados que suelen tener muchas grasas y sales. Preferiblemente aliñar con aceite y vinagre que con salsas elaboradas.

Por supuesto, siempre que haya posibilidad, lo mejor es preparar nuestras propias ensaladas con ingredientes bajos en sal, aderezadas con aceite de oliva y vinagre o con limón. Aprovechamos la noticia para dejaros los enlaces de dos ensaladas que han sido propuestas en nuestro apartado de “Recetas recomendadas”:

Muchas más recetas saludables en: http://www.alimentacionsaludable.es/noticias/recetas.asp

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter 

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