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 Las embarazadas deberían eliminar el consumo de atún enlatado por su contenido en mercurio.

 

Image courtesy of artemisphoto/ FreeDigitalPhotos.net

 

 06/10/2014


En general, el consumo de pescado azul de gran tamaño se limita por su contenido en mercurio que resulta tóxico y no se puede eliminar del organismo. Sin embargo, las autoridades sanitarias permiten consumir el doble si se trata de atún en conserva. Expertos en salud pública advierten que podría ser peligroso a largo plazo para embarazadas y niños. 


 

Está de sobra demostrado que, de las fuentes alimentarias animales, el pescado constituye una de las más saludables. Además, dentro de la gama de pescados, hemos compartido numerosas noticias de los beneficios que el pescado azul tiene para la salud por su contenido de ácidos grasos de tipo omega-3 que, específicamente, ayudan al control del colesterol malo o LDL y por ello previenen las enfermedades vasculares.

Sin embargo, una contrapartida de los pescados azules de gran tamaño como pueden ser el emperador y el atún, es que acumulan metil-mercurio en su musculatura, el cual no se elimina con el cocinado. La creciente contaminación de las aguas continentales y oceánicas como resultado de las actividades industriales humanas ha elevado la carga de mercurio en los peces en casi un 30% en las últimas dos décadas. A pesar de la gran capacidad depurativa de nuestro organismo, el hígado no es capaz de eliminar el mercurio de nuestro organismo por lo que lo acumulamos a lo largo de la vida.

El mercurio es un elemento químico perteneciente al grupo de los metales pesados que resulta muy tóxico para el ser humano en determinadas concentraciones afectando principalmente al sistema nervioso pudiendo causar convulsiones, pérdida de memoria, trastornos del lenguaje, pérdida de visión y de audición. Sin embargo, debemos destacar que no todos los pescados azules grandes acumulan mercurio en cantidades elevadas ya que el salmón y el bacalao lo hacen en mucha menor medida; y los pescados azules de pequeño tamaño como las sardinas, jurel o chicharro, anchoa e incluso la caballa, tienen un riesgo muy reducido.

En general las autoridades sanitarias recomiendan no abusar de este tipo de pescado azul de gran tamaño y consideran aceptable un nivel de acumulación de mercurio compatible con el consumo humano de 0.5 mg/kg para el pescado fresco, siendo de 1 mg/Kg en el caso concreto del atún en conserva. En general, existe más laxitud en la regulación para el consumo de atún en conserva que fresco, sin embargo, se ha abierto el debate sobre si esto resulta seguro para los sectores sanitariamente más vulnerables de la sociedad (embarazadas, niños y ancianos).

 

El debate sobre el consumo de atún durante el emabazo

La polémica la ha desatado la página americana “Consumer Reports” poniendo el foco de atención en el consumo de las conservas de atún. Actualmente la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (Food and Drug Administration, FDA), aunque recomienda eliminar el consumo de pescados azules de gran tamaño en la dieta de las embarazadas, si aprueba el consumo de atún enlatado en cantidades limitadas. De hecho, recientemente han sacado un reporte junto con la Agencia de Protección Ambiental del mismo país (Environmental Protection Agency) en el que, para las embarazadas, se refleja un consumo máximo de 2-3 raciones por semana (aproximadamente 350g/semana) basándose en sus beneficios derivados del contenido en Omega-3, vitamina D y selenio que, según estos organismos, superarían a los potenciales efectos dañinos derivados del mercurio en este pescado. Igual que las conservas de atún, también recomiendan el salmón, las gambas, el abadejo, bacalao, la panga y el bagre o lamprea.

Algunos expertos en salud pública y profesionales sanitarios se han reunido para mostrar su disconformidad con dicho informe al creer que ese nivel de consumo de atún enlatado resultaría peligroso para la salud a largo plazo de la madre y del futuro bebé, ya que el mercurio podría afectar al desarrollo del sistema nervioso del bebé sobre todo si se consumen en exceso durante el primer trimestre de embarazo. Ellos recomiendan eliminarlo de la dieta de la embaraza, al menos durante ese primer trimestre y consumirlo moderadamente durante el resto del embarazo.

 

Atún y mercurio en los niños

Se sabe que las consecuencias de la acumulación de mercurio en el organismo dependen directamente del peso corporal, de forma que los que tienen un peso mayor tienen menos riesgo. Es por esto que los niños son especialmente vulnerables a las intoxicaciones por mercurio (de ahí que hace unos años se prohibiera el uso de termómetros de mercurio en los hogares españoles).

En este colectivo, además, existe el problema de que suele resultar difícil que coman pescado, ya que, junto con las verduras, suelen ser los alimentos más rechazados por los pequeños. Una forma fácil de que coman pescado es a través del atún en conserva, elemento básico en sándwiches, bocadillos, ensaladas y otros platos.

Según advierten las autoridades sanitarias, el elevado consumo de atún enlatado actual, podría repercutir en graves problemas de salud pública a largo plazo ya que, como dijimos al comienzo, se acumula en el organismo y los niños lo están acumulando desde muy jóvenes lo que aumenta el riesgo de tener problemas a edades más tempranas que generaciones anteriores (dado que el contenido en metil-mercurio de los atunes actuales es además mucho mayor).

Según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), para los niños de 2-23 años, pone el límite de consumo de pescado azul fresco de gran tamaño a 50 g/sem, permitiendo el doble en el caso del atún en conserva (100 g/sem). Después de todo lo expuesto, quizá este diferente rasero pudiera ser re-evaluado.

 

Resumiendo…

Con esta noticia no queremos ser alarmantes ni que se deje de consumir atún o ningún otro pescado azul que, como ya mencionamos al comienzo, son muy sanos y se recomienda su consumo de 2-3 veces a la semana; al igual que con todos los alimentos que podemos consumir, la clave está en la moderación.

En el caso de las embarazadas sí que quizá sea recomendable eliminar el consumo de estos pescados azules de gran tamaño, al menos durante el primer trimestre de embarazo; recordemos que para obtener los beneficios del pescado azul se pueden consumir otros como las sardinas, jureles pequeños, caballas, etc. En el caso de los niños deberíamos potenciar, desde que comienzan a comer sólido, que coman todo tipo de pescado y no centrarnos sólo en el atún en conserva, el cual, con moderación, es perfectamente aceptable en la dieta de los pequeños.

Aprovechamos para recordar que las píldoras de omega-3 no sustituyen el consumo de pescado ya que, a parte de ese componente, el pescado nos aporta gran cantidad de vitaminas y minerales además de ser alimentos poco calóricos y muy ricos.

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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