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 El bisfenol, un compuesto de los envases alimentarios que aumenta el riesgo cardiovascular

 

Image courtesy of Surachai/ FreeDigitalPhotos.net

 

 12/01/2015


Cada vez es mayor la evidencia de que el bisfenol de las latas y envases de plástico es nocivo para nuestra salud. Un nuevo trabajo demuestra que tomar dos latas de bebida aumenta en 5 mmHg la presión arterial sólo 2 horas después.


 

El bisfenol-A (BPA) es una sustancia química común utilizada en la composición de los envases del mercado alimentario (botellas, bandejas de carne envasada, revestimiento interno de latas metálicas, etc.). Sin embargo, cada vez son más las investigaciones científicas que demuestran el impacto negativo que este compuesto puede tener en nuestra salud.

Con el calor o con el paso del tiempo, las moléculas de BPA se desprenden del envase y se adhieren al alimento que está en su interior. Estudios previos en EE.UU. han demostrado, por ejemplo, que comer sopa enlatada durante 5 días seguidos aumenta la concentración urinaria de BPA en más de un 1000% comparada con personas que consumieron sopa casera los mismos días. En general, se ha cuantificado que dicho país más del 95% de la población ha estado expuesto a este compuesto.

Investigadores de la Escuela Universitaria Nacional de Medicina de Seúl (Korea del Sur), han estudiado la posible relación del BPA con las enfermedades cardiovasculares. Para ello, realizaron un ensayo aleatorio cruzado con personas mayores de 60 años que son las más propensas a padecer cualquier evento cardiaco o vascular. A todos los participantes se les pidió que consumieran la misma cantidad de leche de soja, ya que no se conoce ningún estudio que haya asociado esta bebida con un mayor riesgo de presión arterial elevada o con ningún tipo de riesgo cardiovascular.

Previo al experimento, cada persona fue asignada al azar a un grupo de forma que cada uno consumiría la leche de soja de un tipo de envase concreto: un tercio de los participantes tomaron la leche de dos latas, otro tercio de dos botellas de vidrio y el tercio restante consumieron una lata y una botella, siendo siempre la misma cantidad de leche.

Anteriormente se les había pedido a los participantes que no comieran ni bebieran nada las 8 horas previas al ensayo. La misma petición se les hizo para las dos horas siguientes al consumo de la leche de soja; tras este tiempo, se les midió su presión arterial, la frecuencia cardiaca y la concentración de BPA en su orina.

El resultado fue abrumador. Dos horas después, las personas que tomaron dos latas de leche habían aumentado su concentración de BPA en orina en un 1600% respecto de las personas que la tomaron de las botellas de vidrio. Además, su presión arterial sistólica aumentó en aproximadamente 4,5 mmHg después de consumir dos bebidas enlatadas en comparación con el otro grupo aunque no se observaron diferencias estadísticamente significativas en la variabilidad del ritmo cardíaco.

Está cuantificado que un aumento de 20 mmHg duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular según los estudios. Por tanto, el consumo de cualquier líquido en envase de lata de forma regular podría estar aumentando dicho riesgo, sobretodo en personas que ya tienen antecedentes u otros factores de riesgo para padecer este tipo de patologías. Cabe resaltar además que los refrescos carbonatados, que son los líquidos que más comúnmente se consumen en lata, por sus características son mucho más corrosivos que la leche de soja; esto quiere decir que con más probabilidad fomentarán el desprendimiento del BPA del interior del envase.

Los autores del trabajo concluyen que, ante esta evidencia, serían necesarios nuevos estudios que evalúen el efecto del BPA a más largo plazo pero, en cualquier caso, afirman que la evidencia científica en contra del BPA es cada vez más consistente. Esto debería suponer causa suficiente para que la industria alimentaria comience a investigar nuevas alternativas de envasado libres de este compuesto que resulten menos arriesgadas para la salud pública. De igual forma, los consumidores deben concienciarse de la importancia de comprar alimentos frescos frente a los envasados, aparte de por sus valores nutricionales que suelen ser mucho saludables, no llevan compuestos químicos artificiales; al menos elegir debemos concienciarnos de que elegir de forma preferente los envases de vidrio frente a los de plástico o metal podemos estar previniendo enfermedades a largo plazo.

 

Referencia: Yun-Chul H., Sanghyuk B. Exposure to Bisphenol A from drinking canned beverage increases blood pressure. Hypertension, Diciembre,2014.

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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