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 La falta de sueño aumenta en pocos días el riesgo de diabetes y problemas vasculares

 

Image courtesy of photostock/ FreeDigitalPhotos.net

 

 23/02/2015


Un estudio demuestra como jóvenes sanos que duermen sólo 4,5h durante cuatro noches consecutivas provoca el aumento de los ácidos grasos en sangre, de la resistencia de las células a la insulina y de las hormonas del estrés


 

Existen numerosos estudios científicos de tipo epidemiológico u observacional que han demostrado una asociación entre dormir pocas horas durante la noche y alteraciones en el metabolismo de la grasa o de la insulina. Sin embargo, hasta la fecha, no están claros los mecanismos biológicos subyacentes de esta asociación.

Para tratar de arrojar algo de luz a este enigma, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago, han realizado un estudio de intervención con 19 jóvenes entre 18 y 30 años y que estaban libres de cualquier patología metabólica o vascular. Los participantes, durmieron 8.5h en el centro de estudio bajo condiciones controladas durante cuatro noches consecutivas con el fin de monitorizar las condiciones fisiológicas asociadas con una situación normal de descanso; en general, de media, durmieron unas 7.8h en estos primeros días. Pasadas aproximadamente 4 semanas, se repitió el estudio pero permitiendo a los voluntarios que durmieran solamente 4,5h durante cuatro noches (en las que durmieron una media de 4.3h) con el fin de poder comprobar los efectos en el metabolismo inmediato de grasas y azúcares.

El sueño de cada sujeto fue monitorizado cuidadosamente, la dieta fue estrictamente controlada y se recogieron muestras de sangre a intervalos regulares de 15 o 30 minutos durante 24 horas a partir de la tarde de la tercera noche de cada estudio. Entre los parámetros evaluados en sangre estuvieron los niveles de ácidos grasos libres, hormona de crecimiento, glucosa, insulina, y las hormonas del estrés: noradrenalina y cortisol. Además, después de cuatro noches en las dos situaciones, se realizó una prueba de tolerancia a la glucosa intravenosa.

En general, los niveles de ácidos grasos libres en sangre muestran un pico al inicio de la noche, pero disminuyen durante el resto de la noche hasta la hora del desayuno. Los resultados de este estudio demostraron que la falta de sueño hace que estos niveles de ácidos grasos se mantengan elevados durante toda la noche llegando a suponer un nivel de un 15-30% más alto por la mañana que en condiciones de sueño normal.

Por el contrario, en relación con la insulina, la falta de sueño se tradujo en una reducción aproximada del 23% de su capacidad para regular la cantidad de glucosa en sangre; en concreto provocó que, durante más de cinco horas, las células aumentaron su resistencia a la insulina que es una característica típica de las primeras fases de diabetes, la cual implica que las células no son capaces de captar la glucosa del flujo sanguíneo y por tanto este azúcar se acumula en la circulación.

Además de estos dos primeros efectos, también encontraron una disminución de la secreción de la hormona del crecimiento durante la noche así como un claro aumento de la noradrenalina en la sangre. Estas dos circunstancias se sabe que contribuyen a un aumento de los niveles de ácidos grasos libres en sangre.

Estos ácidos grasos libres, son una importante fuente de energía para la mayoría de los tejidos del cuerpo durante el día cuando estamos más activos, especialmente ante situaciones de ejercicio o esfuerzo físico; por la noche, estos niveles disminuyen dado que nuestros requerimientos son menores ante una actividad basal. Casualmente, los niveles de ácidos grasos constantemente elevados en la sangre generalmente solo se observan en los individuos obesos, personas con diabetes tipo 2 o con alguna enfermedad cardiovascular.

Aunque siguen sin ser descifrados los mecanismos metabólicos que conducen a estas alteraciones, queda demostrado empíricamente que la falta de sueño tiene efectos casi inmediatos por lo que cabe supone que mantener esta situación en el tiempo aumentará mucho el riesgo de patologías y, visto desde otro ángulo, el simple hecho de mantener un descanso nocturno adecuado entre 7,5-8,5h diarias, podría prevenir o mejorar este tipo de dolencias.

Por tanto, podemos concluir que además de una dieta equilibrada y un ejercicio físico aeróbico regular, es imprescindible campañas de concienciación que inciten a dormir el tiempo suficiente y, preferiblemente en horarios regulares para combatir las actuales epidemias de enfermedades crónicas.

 

Referencia: Broussard et al. Sleep restriction increases free fatty acids in healthy men. Diabetología, Ene 2015. Doi: 10.1007/s00125-015-3500-4.

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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