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 Los refrescos light también se relacionan con el aumento del perímetro de la cintura.

 

Image courtesy of tiverylucky/ FreeDigitalPhotos.net

 

 17/03/2015


Un nuevo estudio realizado en adultos mayores de 65 años ha demostrado una asociación entre el consumo diario de refrescos de tipo “light”o “cero” y un aumento de 3 cm en el perímetro de la cintura, medida que está muy asociada a su vez con un mayor riesgo de enfermedades vasculares y metabólicas. 


 

Cada vez es mayor la preocupación del sector de la salud pública respecto al consumo de refrescos, no sólo de los azucarados cuyos efectos adversos a corto y largo plazo llevan años demostrados, sino también de los refrescos comúnmente denominados como “light” o “cero”. En el último años son varias las publicaciones científicas que han atestiguado relación entre los refrescos carbonatados (con gas) y aspectos de la salud como un aceleramiento del envejecimiento celular, un aumento del nivel de agresividad o falta de concentración en escolares, inicio de temprano de la menstruación o aumento del riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres.

Concretamente, durante las últimas 3 décadas, el consumo de este tipo de refrescos bajos en calorías o con edulcorantes artificiales han aumentado de forma exponencial y en paralelo con un preocupante ascenso de la prevalencia de obesidad. En general, los trabajos que han abordado la relación entre estas bebidas y la salud se han focalizado en población adolescente o adultos jóvenes y de mediana edad.

Sin embargo, un estudio publicado hoy en la revista de la Sociedad Americana de Geriatría (Journal of the American Geriatrics Society) analiza la relación entre los refrescos light con la obesidad abdominal en un colectivo poco estudio, el de los mayores de 65 años. El trabajo ha sido dirigido por investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas (EE.UU.) y sus autores destacan que este grupo de edad resulta de gran interés debido a la elevada prevalencia y riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y síndrome metabólico en general (obesidad, hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, etc.), con la consecuente carga económica para el sistema sanitario de los países con una población envejecida, como ocurre en España y muchos países europeos.

Como parte del Estudio Longitudinal de Envejecimiento de San Antonio (San Antonio Longitudinal Study of Aging, SALSA), se estudiaron a 749 personas mexicano-europeo-americanos de 65 años. Al comienzo del estudio, se registró su consumo de refrescos considerados de dieta (light, cero, sin azúcares añadidos, etc.) así como las medidas de su peso, estatura y perímetro de la cintura; las mismos registros se tomaron durante el seguimiento anual desde 2001 hasta 2004.

Los resultados expresaron que, en general, la cintura de las personas que consumían refrescos light triplicaba en circunferencia la de las personas que no consumían este tipo de refrescos. Ajustando posibles factores de confusión (perímetro de la cintura inicial, actividad física, características demográficas de la población, presencia de diabetes, tabaquismo, etc.), el equipo encontró que, durante el período total de 9,4 años de seguimiento, el perímetro de la cintura aumentó en todos los grupos analizados pero con diferente magnitud:

  • Las personas que no consumían refrescos light, aumentaron de media 0.77 cm.
  • Personas que los consumían de vez en cuando, aumentaron 1.76 cm.
  • Las personas que los consumían a diario aumentaron su cintura en 3.04 cm.

Cabe mencionar que se trata de un estudio de asociación, que como siempre tratamos de expresar, no implica una relación de causa-efecto; este trabajo no implica que por beber refrescos de tipo light vayamos a aumentar nuestra grasa visceral; Lo único demostrado es que las personas que los consumen más a menudo, tienen mayor obesidad abdominal.

Dadas las conclusiones de este estudio cabe recordar que la mejor y más sana forma de hidratación es el consumo de agua de forma regular y que, ya sea azucarados o edulcorados, los refrescos deben consumirse de forma casual. Todo ello más aún en personas mayores cuya necesidad de hidratación es aún más patente y cuyo riesgo de enfermedades vasculares y metabólicas es muy elevado.

 

Referencia: Fowler et al. Diet soda intake is associated with long-term increases in waist circumference in a biethnic cohort of older adults: the San Antonio longitudinal study of aging. J Am Geriatr Soc, 17 marzo 2015.

 

Noticia elaborada por Noemí López-Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter.

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