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 Una dieta saludable evita el deterioro cognitivo en personas con elevado riesgo cardiovascular.

 

Image courtesy of samarttiw/ FreeDigitalPhotos.net

 

 04/05/2015


Un macroestudio con 28 mil personas de 40 países diferentes, todos diagnosticados con elevado riesgo cardiovascular ha determinado que una dieta baja en carnes rojas, moderada en alcohol y elevada en fruta, verdura, pescado y frutos secos, se asocia a mejor salud cognitiva pasados los 55 años.


 

El estudio ha sido llevado a cabo por la Academia Americana de Neurología y publicado en la prestigiosa revista Neurology. La muestra del estudio englobó a 27.860 participantes mayores de 55 años y de 40 países de origen diferentes. A pesar de que todos los participantes tenían como requisito de inclusión en el estudio el mostrar un alto riesgo de enfermedad cardiovascular, se consideró criterio de exclusión haber padecido ya algún accidente cardio- o cerebrovascular, tener enfermedad arterial periférica, insuficiencia cardiaca o estar diagnosticado como diabético. Incluso aquellos participantes que comenzaron sanos el estudio pero desarrollaron alguna de estas patologías, fueron descartados del seguimiento dietético.

A cada persona participante en el estudio se le realizó un seguimiento de 5 años. Para evaluar la calidad de la dieta, cada participante contestó a un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos y bebidas, en concreto, basado en el Healthy Eating Index (HEI) elaborado por el Gobierno Estadounidense y ligeramente modificado por los investigadores para simplificar la recogida de datos. Este cuestionario, considera como saludable una dieta similar a la conocida dieta mediterránea por lo que puntua positivamente el consumo habitual de furta, verdura, frutos secos y pescado, el consumo moderado de alcohol y el consumo esporádico de carne roja.

Para poder determinar la salud cognitiva se realizaron pruebas psicológicas para determinar, habilidades de pensamiento y memoria las cuales se realizaron al comienzo del estudio y a los  2 y 5 años posteriores. La prueba realizada se utiliza comúnmente en la práctica clínica para la diagnosis de la demencia (Mini Mental State Examination, MMSE) y está enfocado a determinar las capacidades en distintos ámbitos:

  • Orientación en tiempo y lugar
  • Recuerdo de vocabulario
  • Habilidades en el idioma (gramática, sintáctica, etc.)
  • Habilidades de atención y cálculo
  • Habilidades visuoespaciales

En estas pruebas se considera como deterioro cognitivo cuando entre el comienzo y el final del estudio se produjo una reducción de 3 puntos en la calificación de las pruebas, lo cual, sucedió en el 17% de los participantes (un total de 4.699 personas).

Por otro lado, la asociación entre dieta y estado cognitivo mostró que, entre las 5.687 personas con la dieta más saludable el 13,8% (782) mostraron deterioro cognitivo mientras que, de las 5.459 personas con las dietas menos saludables ese porcentaje ascendió 18,1% (987). A partir de estos resultados los investigadores calcularon que el riesgo que una dieta de mala calidad supone para sufrir un deterioro cognitivo en los 5 años posteriores asciende al 24% aun teniendo en cuenta posibles factores influyentes como en nivel de actividad física, la presión arterial elevada o los antecedentes de cáncer.

Los mecanismos biológicos subyacentes a esta asociación entre dieta y cognición son aún desconocidos debido a la gran complejidad del metabolismo y fisiología humanos pero destacan que uno de los aspectos clave podría estar en la función clave de determinados micronutrientes en la regeneración neuronal, por ejemplo, las vitaminas del grupo B y a vitamina C.

 

Referencia: Smyth et al. Healthy eating and reduced risk of cognitive decline. A cohort from 40 countries. Neurology, may 2015; Doi: 10.1212/WNL.0000000000001638.

 

Noticia elaborada por Noemí López-Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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