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 Grasas trans y memoria ¿están relacionadas?

 

Image courtesy of KEKO64/ FreeDigitalPhotos.net

 

 09/06/2015


Comúnmente se encuentran en los alimentos procesados y son el tipo de grasa con mayores perjuicios para la salud ya que se relacionan con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Un reciente estudio ha encontrado una nueva razón para evitar estas grasas desde la juventud ya que se asocian a una peor memoria. 


 

Los ácidos grasos de tipo trans se pueden encontrar de forma natural en carnes y lácteos ya que se producen en el funcionamiento normal del intestino de muchos animales rumiantes, sin embargo, se producen en cantidades muy pequeñas. Este tipo de grasa se ha hecho famosa por su aparición en cantidades mucho más altas como consecuencia de los tratamientos artificiales que se realizan en la industria alimenticia como es el caso de la hidrogenación de aceites vegetales que se emplean en la mayoría de alimentos procesados con el fin de mejorar su textura, sabor o su perdurabilidad.

Si nos paramos a analizar nuestra alimentación diaria, son incontables los productos alimenticios procesados que consumimos desde el desayuno a la cena y en su mayoría, contienen en su composición grasas de tipo trans. Por poner unos ejemplos: galletas, bollos, pan de molde, aperitivos salados, helados y todo tipo de comida precocinada como las pizzas, croquetas, canelones, cremas, etc.

El pasado mes de junio, la agencia estadounidense para el control de alimentos y medicamentes (Food and Drug Administration, FDA) anunció su iniciativa de exigir a las empresas relacionadas con el sector de la alimentación, la eliminación de los aceites parcialmente hidrogenados de todos los productos que pretendan ser comercializados poniendo como fecha límite de la implementación el año 2018. El objetivo primordial es el de reducir las elevadas tasas de enfermedades coronarias y accidentes cardio- y cerebro-vasculares que supone en el país el principal problema de salud pública ya que este tipo de grasas se ha relacionado recurrentemente con niveles elevados de colesterol LDL conocido como colesterol “malo” y menores niveles del HDL o “bueno”.

Si llega a conseguirse este objetivo, los consumidores jóvenes y de mediana edad no solo estarán reduciendo su riesgo de padecer este tipo de enfermedades sino que, según un estudio recién publicado en la revista PloS ONE, también estarán protegiendo su memoria ya que han encontrado una asociación entre el mayor consumo de grasas trans y una menor capacidad de recuerdo de palabras.

Para llegar a esta conclusión, el equipo investigador de la Universidad de San Diego (California) analizó datos de la alimentación de 1.018 participantes, principalmente varones, los cuales cumplimentaron un cuestionario de consumo diario de alimentos. Cada participante además realizó un test de recuerdo de palabras que permitió medir su capacidad de memoria. Los resultados mostraron que, en los varones menores de 45 años, por cada incremento de 1g de consumo diario de grasas trans, los participantes recordaban 0.76 palabras menos en el test y, en comparción con aquellos que no consumieron grasas trans, los que tomaron la cantidad mayor recordaron en promedio, 12 palabras menos. Estos resultados se mantuvieron incluso después de ajustar los resultados en función de variables como la edad, el origen étnico, el ejercicio diario realizado, el nivel educatio o el estado de ánimo.

Aunque el número de mujeres incluidas en el estudio fue pequeño, ellas también muestran las mismas tendencias que los varones a la reducción de la capacidad de memoria canto mayor es el consumo de grasas trans. Sin embargo, curiosamente, esta asociación no se encontró para aquellas personas mayores de 45 años y el equipo investigador cree que podría deberse a que a partir de estas edades existen otros procesos y factores que afectan más a la memoria que la alimentación.

Para concluir esta noticia, no podría haber mejor modo que empleando las palabras del autor principal del estudio recogidas en una nota de prensa de su universidad: “Mientras que las grasas trans aumentan la vida útil de los alimentos, están reduciendo la vida útil de las personas”.

http://www.watchthewild.net

Referencia: Golomb BA y Bui AK. A Fat to Forget: Trans Fat Consumption and Memory. PLoSOne 2015; 10(6): e0128129. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0128129

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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