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 El mundo sigue engordando según el nuevo informe de la World Obesity Federation

 

Image courtesy of Witthaya Phonsawat/ FreeDigitalPhotos.net

 

 06/11/2015


A través de este informe pretenden recordar a los dirigentes mundiales el compromiso que adquirieron con la Organización Mundial de la Salud para frenar la creciente epidemia de la obesidad. Según las nuevas estimaciones, en 2025, el mundo tendrá  2,7 billones de personas con exceso de peso y, de ellos, 177 millones serán obesos severos con necesidad de tratamiento


 

Los datos de este informe son escalofriantes pues aseguran que, en un periodo de 10 años, si no se pone remedio, un total de 177 millones de adultos en el mundo padecerá obesidad severa con necesidad de tratamiento (personas cuyo índice de masa corporal supera los 35 puntos). Esto supondría doblar las tasas de obesidad severa registradas a nivel mundial en el año 2010. El informe también predice que, para el 2015, casi 2,7 billones de adultos en todo el mundo tendrán sobrepeso u obesidad lo que implica un índice de masa corporal superior a 25 puntos. En total, se calcula que se va a padecer un aumento de más de 700 millones de obesos comparado con las cifras del 2014. Según predice el informe, el país más afectado por esta epidemia continúa siendo EE.UU. con más de 190 millones de adultos con exceso de peso.

Como es bien sabido, el sobrepeso y la obesidad llevan asociadas una serie de patologías que implican un claro aumento en la posibilidad de muerte temprana como son las enfermedades vasculares, que pueden conducir a infartos de miocardio o cerebrales, la diabetes tipo 2 y cada vez más, está demostrándose que elevan mucho el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. Incluso existen estudios que relacionan el padecer obesidad con un desarrollo precoz de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la demencia.

Desde 1980, la prevalencia de la obesidad se ha más que duplicado en todo el mundo. Este aumento se ha atribuido fundamentalmente a un cambio global en el tipo de alimentación y los hábitos de vida. Se ha ido abandonando progresivamente una alimentación tradicional, más sana y equilibrada, generalmente basada en productos locales y de temporada, por una selección de alimentos procesados provenientes de las compañías alimentarias que se adquieren en los supermercados y grandes superficies comerciales. Esto ha implicado que se incrementara enormemente el consumo de azúcares, harinas, sodio, grasas saturadas y grasas trans, colesterol, etc. Todo ello unido al impensable desarrollo tecnológico, muy asociado a trabajos y actividades de ocio sedentarias, y unido al desarrollo urbanístico que nos obliga a desplazarnos en transportes motorizados, ha hecho que paralelamente se reduzca el nivel de actividad física diaria, resultando en esta grave epidemia de obesidad y enfermedades asociadas.

En 2012, la Organización Mundial de la Salud creó el “Plan de acción global para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020” (Global Action Plan for the Prevention and Control of Noncommunicable Diseases 2013-2020), cuyo objetivo era alentar a los gobiernos de todo el mundo para que implementaran leyes, planes, y acciones que permitieran reducir las tasas de sobrepeso y obesidad a los niveles de 2010 para el año 2025. Sin embargo, a día de hoy, tal como relata este nuevo informe, son muy pocos los países que han tomado medidas a pesar de que dicho plan de acción de la OMS resaltaba la carga económica que la obesidad implica para las arcas de los estados ya que, sus enfermedades asociadas, implican un gran gasto para los presupuestos sanitarios, y reduce la población activa ya que muchas de estas personas cursan bajas laborales prolongadas o minusvalías crónicas.

Aquellos países que han tratado de tomar algún tipo de medida, éstas han ido encaminadas a la regulación y control de los mercados, el desarrollo de impuestos o tasas a los alimentos menos saludables o ayudas y subsidios a la producción de alimentos con buenas características nutricionales, establecimientos de reglamentos para las empresas de restauración colectiva, como los cáterings escolares o la promoción de planes de prevención en las escuelas a través de actividades formativas.

Tal como detalla el Dr. Lobstein, director político de la World Obesity Federation, el objetivo explícito de este nuevo informe no es otro que recordar a los gobiernos su compromiso con el Plan de Acción Global establecido por la OMS. Según expresa en la nota de presa de esta organización “los gobiernos saben que la epidemia actual es insostenible y no hacer nada no es una opción … necesitan implementar una serie de estrategias para combatir el sobrepeso y la obesidad, incluyendo la introducción de regulaciones estrictas sobre la comercialización de alimentos poco saludables para los niños, promover escuelas con una alimentación saludable donde los alimentos sanos sean más baratos y estén ampliamente disponibles, y lugares de trabajo con entornos también saludables, así como planes para promover la actividad física”.

La Federación Mundial de la Salud también hace un llamamiento a los ministerios de salud para pedirles que proporcionar más ayuda a las personas que ya tienen sobrepeso, tales como la introducción o expansión de los programas públicos de pérdida y control de peso.

 

Referencia: World Obesity Day Press Release. 11-Octubre-2015. Diponible en:

http://www.worldobesity.org/site_media/uploads/World_Obesity_Day_Press_Release.pdf

 

Noticia redactada por Noemí López Ejeda (Grupo de Investigación Epinut-UCM y Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

 

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