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 La restricción calórica retrasa el envejecimiento y disminuye la incidencia de algunas enfermedades

 
 

 29/01/2016


Nuevos estudios investigan los beneficios de la restricción calórica a largo plazo en seres humanos, la cual podría tener influencia positiva en el retraso del envejecimiento, en el aumento de la calidad de vida y en una menor tasa de enfermedades relacionadas con la edad.


 

 

 

 

 

La restricción calórica es una práctica comúnmente conocida como ``restricción calórica con nutrición óptima´´, que aporta  beneficios en la calidad de vida y longevidad. Consiste en la reducción de las calorías consumidas diariamente sin comprometer  el cumplimiento de las ingestas recomendadas de micronutrientes adaptadas a cada persona, es decir, reducción de la alimentación sin desnutrición.

 

Los efectos de este tipo de dieta llevan estudiándose en animales desde 1935. En los ratones de experimentación a los que se asignaba esta dieta, ha podido observarse  un retraso del envejecimiento mejorando además, la calidad de vida; un aumento de la corticosterona sérica, con funcionalidad en el sistema inmune y sobre todo combatiendo frente a situaciones de estrés; y el aumento de la expresión de HSP70, una proteína de respuesta también frente al estrés, en este caso, térmico.

Un estudio realizado en primates por el Centro de la Investigación Nacional de Primates de Wisconsin (WNPRC), reportó una disminución de la mortalidad en el grupo en el cual se aplicó una restricción calórica  en comparación con el grupo de control, con una incidencia del 50% menor de diabetes,  cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Una de las hipótesis más aceptada sobre cómo la restricción calórica promueve estos beneficios y aumenta la longevidad, es que actúa como un factor de estrés leve, desencadenando una respuesta hormética en el organismo. El término hormesis o de respuesta hormética hace referencia a las acciones llevadas a cabo por el organismo como respuesta a factores estresantes biológicos de baja intensidad.  La hipótesis propone que la dieta restrictiva en calorías constituye uno de esos factores estresantes que provocan respuesta hormética en el organismo, es decir, que provoca una respuesta  defensiva que le ayuda a protegerse frente a las causas del envejecimiento, aumentar la resistencia contra el estrés oxidativo y que le permite sobrevivir en condiciones adversas de forma más efectiva. Por tanto, este fenómeno promueve un efecto antiinflamatorio y de aumento de la expresión de proteínas de resistencia a la tensión.

 

Múltiples estudios, han relacionado las sirtuínas  con este proceso de respuesta hormética y por ello también, con la disminución de la prevalencia de las enfermedades mencionadas anteriormente (cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares)y el  retraso del envejecimiento. Las sirtuínas son un conjunto de proteínas implicadas en diversos procesos celulares, en la homeostasis metabólica, en la integridad genómica, la respuesta inflamatoria y en la regulación metabólica del cáncer mediante supresión de tumores. Estas proteínas están claramente involucradas en la regulación de la senescencia celular prematura y en mecanismos relacionados con el envejecimiento, mediante su acción reguladora de genes involucrados en procesos de apoptosis, reparación y muerte celular, ayudando a la célula a adaptarse a situaciones de estrés oxidativo y déficit de calorías. Por tanto en una  alimentación hipocalórica o de baja cantidad en calorías, se promueve la activación de las sirtuínas para así poder adaptarse a esta situación de estrés , potenciando así, sus efectos en la longevidad y la salud. Componentes específicos  de los alimentos como el tan estudiado resveratrol, ayudan por sí solos también en la activación de sirtuinas.

 

Uno de los nuevos estudios publicado en 2016, investigado por varias universidades de Italia y Estados Unidos, se centró en los efectos de la restricción calórica en seres humanos relacionados especialmente con el músculo esquelético. Evaluó algunos de los efectos metabólicos y moleculares de esta forma de alimentación a largo plazo (de 3 a 15 años de seguimiento), en mujeres y hombres de edad media de 50 años y  peso estable. Se dividieron en grupos según si seguían la restricción calórica u otra dieta. La dieta establecida, contenía  la totalidad de los nutrientes esenciales en un bajo contenido calórico, restringiendo para ello, los azúcares refinados, alimentos procesados y los aceites parcialmente hidrogenados, que poseen menor número de nutrientes en relación con las calorías que contienen.

Como resultado, el grupo que siguió las pautas de restricción calórica, tuvo significativamente más alto el nivel de cortisol en suero, inhibidor tanto de la inflamación como de la progresión de cáncer. Las chaperonas citosólicas y la  autofagia (autoalimentación celular) también estaban aumentadas en el músculo esquelético, lo que supone una mayor adaptación a situaciones de ayuno, a los cambios ambientales y al estrés oxidativo, promotor del envejecimiento. Por otro lado, los factores inflamatorios fueron menores en los individuos con restricción calórica, lo que evidencia  la mejoría de la capacidad celular de control y de eliminación de las proteínas y orgánulos dañados.

Otro estudio actual de cohortes basado en la encuesta nacional de Estados Unidos de salud y nutrición, NHANES III,  demostró como  una alta ingesta proteica a largo plazo, tuvo un aumento del 75% en el riesgo de mortalidad general, y cuatro veces más en el riesgo de mortalidad por cáncer. Esta sobrecarga de proteínas además, aumenta los niveles de IGF-1, factor relacionado con la progresión de tumores de mama y melanomas.

 Los presentes estudios, junto a otros recopilados en el metaanálisis  publicado también en 2016 por la Universidad de Minho, Portugal, establecen todos los beneficios conocidos de restringir las calorías a las estrictamente necesarias, siempre y cuando no se comprometa la ingesta de vitaminas y minerales. Pese a la necesidad de nuevos estudios más exhaustivos, esta forma de alimentación a largo plazo, ha demostrado proteger contra la enfermedad asociada a la edad, aumentar la calidad de vida, y puede ser que esté involucrada en la desaceleración de la tasa de envejecimiento en los seres humanos.

 

Referencias:

-          Yang, L., Licastro, D., Cava, E., & Fontana, L. (2016). Long-Term Calorie Restriction Enhances Cellular Quality-Control Processes in Human Skeletal Muscle Report Long-Term Calorie Restriction Enhances Cellular Quality-Control Processes in Human Skeletal Muscle, 1–7. http://doi.org/10.1016/j.celrep.2015.12.042

-          Ghosh, S., & Zhou, Z. (2015). SIRTain regulators of premature senescence and accelerated aging. Protein & Cell6(5), 322–333. http://doi.org/10.1007/s13238-015-0149-1

  • Santos, J., Leitão-Correia, F., Sousa, M. J., & Leão, C. (2016). Dietary Restriction and Nutrient Balance in Aging. Oxidative Medicine and Cellular Longevity2016, 4010357. http://doi.org/10.1155/2016/4010357

Noticia redactada por Andrea Calderón García

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