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 Nuevas fórmulas de leche para lactantes con β-palmitato, más próximas a la leche humana:

 
 

 21/03/2016

 


Nuevas investigaciones han centrado sus estudios en acercar las fórmulas para lactantes, aún más a la composición de la leche humana, para que así los bebés que no pueden ser amamantados gozen del mismo desarrollo. En este caso, la novedad es el enriquecimiento con el ácido β-palmítico y sus consiguientes beneficios.


 

La leche materna proporciona todos los nutrientes y la energía necesaria durante los primeros meses de vida, además de actuar como un excelente inmunomodulador, promover el desarrollo sensorial y cognitivo, proteger frente a enfermedades infecciosas y crónicas incluyendo la obesidad, además de alergias y enfermedades del sistema inmune. También disminuye problemas como cólicos, diarreas, neumonías, y hasta mejora el rendimiento intelectual en los bebés que la toman.
 
                                 
Pese a que la leche humana es única y  no es totalmente sustituible, las modernas fórmulas  artificiales pueden proporcionar un sustituto adecuado para los bebés que no son amamantados. Las nuevas investigaciones se han centrado en la composición y estructura  lipídica de la leche materna, que representa el 50% del contenido energético de la misma. Dentro de este, el 98% son triacilgliceroles (ácidos grasos saturados e insaturados unidos a glicerol), y un 20-25% lo representa el ácido β-palmítico esterificado en un 60% en la posición 2 o β-posición de los triglicéridos (sn - 2 de ácido palmítico, β – palmitato), en comparación con el 40% que contiene la leche de vaca esterificado en esa posición, o el 5-15% de otros aceites vegetales, puesto que en estos casos está esterificado predominantemente en sn-1 o sn-3. Este compuesto es el ácido graso saturado más importante de la leche materna.
También contiene ácidos grasos esenciales insaturados como el ácido linoleico y linolénico, necesarios para la maduración del sistema nervioso, del sistema visual, y para desarrollar mediadores biológicos como eicosanoides.
 
 
El enriquecimiento de la leche artificial con este ácido graso esterificado en sn-2 en vez de en sn-1 o en sn-3 como suelen contener las fórmulas para lactantes, añade múltiples beneficios en funciones fisiológicas como en el metabolismo de los ácidos grasos, el aumento de la absorción de calcio y la mejora de la matriz ósea en los bebés. Además ayuda a una mejoría en la microbiota intestinal, en el desarrollo de la misma, y en una mayor consistencia de las heces. En cuanto a la biodisponibilidad del beta-palmitato sintético, es bastante alta en comparación con el natural de la leche materna.
 
 
 
Mejora en el metabolismo y absorción de ácidos grasos:
 
En relación con la absorción y mejora en el metabolismo de ácidos grasos, hay un claro beneficio ya que en estas edades todavía hay enzimas encargadas de la digestión de lípidos que no están del todo desarrolladas como la lipasa pancreática, y que por tanto, no digieren y absorben con la misma facilidad los ácidos grasos. Un aumento del contenido de β-palmitato en la leche, ayuda a una mayor absorción de los lípidos. 
 
Esta lipasa pancreática rompe los ácidos grasos en las posiciones sn-1 y sn-3, siendo los de sn-2 más resistentes a su actuación. Por tanto, el ácido β-palmítico de sn-2 no es digerido, quedando como 2-monoacilglicerol, que pasará posteriormente a formar micelas con las sales biliares. Estos glóbulos de grasa serán más fácilmente absorbibles por el organismo, a diferencia de los ácidos grasos saturados de las posiciones sn-1 y sn-3 que han quedado libres debido a la acción lipolítica de la lipasa pancreática, y por consiguiente, se unen al calcio formando complejos no solubles que serán eliminados, reduciéndose así tanto la absorción de los ácidos grasos como del calcio de la leche.
 
    
 
Mejora la absorción de calcio y la densidad ósea:
 
En cuanto al calcio, existe una relación significativa entre la cantidad de β-palmitato en la fórmula y el grado de  absorción de calcio debido a que este ácido graso disminuye la creación de complejos insolubles de calcio, que son formados en mayor cantidad con el ácido palmítico esterificado en sn-1 y sn-3; y debido también al aumento de la solubilidad del calcio a nivel intestinal gracias a este ácido, incrementando así la rapidez de la absorción.  Es por esta mayor absorción de calcio, que tiene una influencia positiva en el desarrollo de la mineralización de la matriz ósea, fundamental en esta etapa.
 
Además, el enriquecimiento en este ácido graso de la fórmula, mejora el estreñimiento en los bebés debido a un ablandamiento de las heces por la disminución de estos complejos insolubles.
 
 
                                       
Beneficio en la microflora intestinal y enfermedades inflamatorias intestinales:
 
La leche humana es un importante regulador de la microbiota intestinal además de favorecer el desarrollo de la más beneficiosa para el niño. En recientes estudios, se ha demostrado como un aumento del β-palmitato en las fórmulas de lactancia, aumentaba la colonización del intestino con bifidobacterias, sin grandes diferencias con aquellos que tomaban la lactancia materna. Estas bacterias son beneficiosas para la microflora intestinal, actuando como un probiótico.
 
Asimismo, es un importante inmunomodulador puesto que aunque solo ha sido por el momento estudiado en modelos de ratones y se necesita investigarlo en humanos, se comprobó una menor erosión intestinal en los casos de suplementación con este ácido, debido a la activación de la expresión  de enzimas antioxidantes como superóxido dismutasa o glutatión peroxidasa, y a la activación de linfocitos T reguladores, junto a otros factores con acción antiinflamatoria y de homeostasis en la mucosa. 
 
En conclusión, aunque son necesarios más estudios que corroboren estos beneficios, el aumento del ácido β-palmítico en fórmulas sustitutivas de la lactancia materna, podría ser muy interesante en cuanto a mejoras intestinales, aumento de la absorción de ácidos grasos y calcio, y otras funciones positivas en prevención del estreñimiento y enfermedades inflamatorias intestinales. 
 
 
 
Referencias bibliográficas:
 
- Havlicekova, Z., Jesenak, M., Banovcin, P., & Kuchta, M. (2015). Beta-palmitate – a natural component of human milk in supplemental milk formulas.Nutrition Journal, 15, 28. http://doi.org/10.1186/s12937-016-0145-1
- Long Zou,1,2,† Garima Pande,1,† and Casimir C. Akoh1 (2016). Infant Formula Fat Analogs and Human Milk Fat: New Focus on Infant Developmental Needs. Annual Review of Food Science and Technology Vol. 7: 139-165. DOI: 10.1146/annurev-food-041715-033120
 
 
Noticia redactada por Andrea Calderón García
 

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