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 La famosa coenzima Q10, y cómo incorporarla mediante la alimentación

 
 

 28/03/2016

Actualmente se investiga la implantación de nuevas terapias dietéticas basadas en el consumo de coenzima Q10, debido a sus   beneficios como antioxidante, antiinflamatorio, anti-envejecimiento, fortalecedor del sistema inmune y en patologías cardiovasculares, hipertensión y colesterol entre otras. 


 

 

La coenzima Q 10, también conocida como ubiquinona, es una molécula de origen natural que se encuentra en la bicapa lipídica de todas las membranas biológicas y en la membrana interna mitocondrial. Todas las células son capaces de sintetizarla en cantidades suficientes en condiciones fisiológicas normales. Es un componente esencial de la cadena transportadora de electrones de la mitocondria a partir de la que obtenemos la energía, especialmente en hígado, riñón y corazón, puesto que tienen mayores necesidades energéticas. Su función reside en la fisiología celular, tanto como antioxidante, como en la señalización celular o en la prevención de patologías. Es conocida sobre todo por su  potencial anti-envejecimiento y su relación con la prevención de enfermedades derivadas de la edad.

                             

Numerosos estudios han centrado sus investigaciones en la incorporación de esta coenzima Q en terapias dietéticas para aliviar los efectos relacionados con el envejecimiento. Puede haber deficiencia de esta molécula en condiciones de biosíntesis reducida o de aumento de la demanda del organismo, debido a situaciones genéticas, envejecimiento e incluso tal vez debido a enfermedades crónicas o a alguna medicación que puede destruirla.

 

Respecto a su poder frente a la oxidación, es el único antioxidante liposoluble sintetizado de forma endógena, del que se ha demostrado que actúa  eficazmente frente a la oxidación de proteínas, lípidos y ADN, pudiendo ser antioxidante por sí mismo o como desactivador de radicales libres. En contraste con otros antioxidantes, puede inhibir tanto la iniciación como la propagación de la peroxidación lipídica, además de evitar en gran medida la oxidación proteica. Participa en la regeneración de otros antioxidantes como el ascorbato (forma química de la vitamina C) y el α-tocoferol (vitamina E) que también retarda la peroxidación lipídica.  Asimismo, la deficiencia de algunos nutrientes antioxidantes como la vitamina E y el Selenio podrían ser compensadas por la inducción del sistema antioxidante CoQ-dependiente, como es el caso de los hepatocitos.

También hay que destacar que esta coenzima Q se encuentra en lipoproteínas en las que ejerce este papel antioxidante, siendo más efectiva en las de baja densidad (LDL), por consiguiente, tendría un papel contra la aterosclerosis. En su conjunto por tanto, previene del estrés oxidativo, uno de los principales factores que desencadena procesos degenerativos y de envejecimiento; y por otro lado, ejerce efectos antiinflamatorios porque influye en la expresión del factor nuclear NF-kB, además de reducir los niveles de LPS.

 

Diferentes estudios han confirmado el papel protector de CoQ10 frente a la apoptosis, mediante la inhibición de la muerte celular. También se han visto beneficios de la ubiquinona en el fortalecimiento del sistema inmunológico, en el mantenimiento cardiovascular y de la presión arterial, en curación de enfermedades que afectan a las encías, en la distrofia muscular y en el mantenimiento de la glucosa en valores normales entre otras funciones varias.

                

Coenzima Q10 en la alimentación:

El consumo de esta coenzima Q a través de suplementos dietéticos de la medicina tradicional es cada vez más habitual por sus efectos positivos comprobados en el envejecimiento, enfermedades de corazón, colesterol, Parkinson, enfermedades nerviosas degenerativas, migraña, distrofia muscular, enfermedades del sistema inmune como sida o hipertensión arterial , pero el grado de absorción de la misma es variable según la cantidad endógena en el organismo. Se absorbe no más del 5% de lo ingerido de forma oral, y dentro de ello, algunos órganos no la absorben o  absorben solo la parte necesaria en caso de que su nivel de ubiquinona esté por debajo del umbral crítico, por tanto, solo tendrá beneficio suplementarlo en caso de que la demanda esté aumentada por encima de la síntesis endógena.

La cantidad recomendada en forma de suplemento varía en función de las necesidades de la persona o el fin para que se utilice expresamente, siendo normalmente entre 100-200mg diarios. No se recomienda tomar al día más de 300mg diarios, y repartidos en varias dosis para que no produzcan efectos secundarios como diarreas, vómitos, dolor de estómago o falta de apetito. 

La mejor forma de aumentar su consumo será mediante la alimentación natural. La coenzima Q10 se encuentra sobre todo en alimentos tales como: el pescado azul (boquerones, caballa, atún, sardinas, salmón), algunos mariscos, en vísceras sobre todo hígado y riñón o corazón. También se encuentra en: carnes como la de vaca, espinacas, el aceite de sésamo y de soja, germen de trigo, las  crucíferas (brócoli, coliflor…), cacahuetes, etc.

     

Actualmente se están realizando nuevas investigaciones sobre los beneficios de la coenzima Q10 en diversas enfermedades, pero su incorporación como terapia dietética efectiva tanto mediante el consumo de alimentos con un alto contenido como mediante suplementos, puede ser muy útil en la prevención y desarrollo de situaciones patológicas mencionadas anteriormente, y frente especialmente al envejecimiento.

 

Referencias bibliográficas:

-          Varela-lópez, A., Giampieri, F., Battino, M., & Quiles, J. L. (2016). Coenzyme Q and Its Role in the Dietary Therapy against Aging, 9. http://doi.org/10.3390/molecules21030373

-          Sarmiento, A., Diaz-Castro, J., Pulido-Moran, M., Kajarabille, N., & Ochoa, R. G. and J. J. (2016). Coenzyme Q10 Supplementation and Exercise in Healthy Humans: A Systematic Review. Current Drug Metabolism. http://doi.org/http://dx.doi.org/10.2174/1389200216666151103115654

Noticia redactada por Andrea Calderón García

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