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 El alto consumo de azúcar, más que calorías vacías

 
 

 26/09/2016

 


Una revisión no sistemática publicada en la revista Circulation confirma que el consumo de una dieta con un exceso de azúcares simples en niños, aumenta considerablemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de hipertensión arterial, dislipidemias y otras patologías.


El pasado agosto, se publicó un nuevo artículo científico en la revista Circulation sobre el impacto de una dieta alta en azúcares simples en niños estadounidenses en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Los resultados fueron alarmantes por dos motivos: la asociación entre ambos aspectos fue alta y los azúcares añadidos están continuamente presentes en la dieta de los  niños en cantidades mucho mayores a las recomendadas.

Como conclusiones de esta revisión, se obtuvieron  que los niños estadounidenses entre 2 y 19 años consumían diariamente en torno a 80g de azúcar cuando no deberían superar los 25g/día, siendo levemente mayor este consumo en niños. Con ingestas mucho más bajas, ya se encontró significativamente riesgo cardiovascular elevado.

Se abarcaron varios estudios que habían  investigado acerca del consumo de estos azúcares y su relación con cinco áreas: resistencia a la insulina y diabetes mellitus, obesidad, hipertensión arterial, lípidos en sangre y enfermedad del hígado graso no alcohólico, encontrando fuertes evidencias de asociación.

                                            

 

Algunos de estos estudios demostraban la relación entre un alto consumo de un azúcar, la fructosa, y el aumento de la presión arterial en niños y adolescentes, aunque no está del todo clara la explicación a este fenómeno, creyéndose que de manera indirecta sucede por un aumento del ácido úrico, directamente relacionado con un aumento de la tensión. También la sacarosa de manera indirecta puede terminar aumentando la presión arterial y promoviendo un colapso arterial por el aumento de lípidos. Otras investigaciones han concluido la relación directa entre el alto consumo de azúcares y el aumento de triglicéridos en sangre y disminución del colesterol HDL y como revertía al disminuir el consumo de sacarosa.

En el caso del hígado graso no alcohólico, son necesarios más estudios pero todo apunta a que el azúcar se consideraría un factor de riesgo o de prevención en función de su consumo. Un exceso de azúcares se convierte en grasa en el organismo por procesos de lipogénesis activados por la insulina, llevando a una mayor acumulación de lípidos tanto en el hígado (esteatosis hepática) como en otros órganos y el tejido adiposo.

Un estudio longitudinal (Wang et al) que hizo un seguimiento  a adolescentes durante 2 años para esclarecer la asociación entre el consumo de azúcar y la resistencia a la insulina y homeostasis de la glucosa, obtuvo  alarmantes conclusiones  en niños con sobrepeso y obesidad con disbalances de glucosa desde edades tempranas y el índice HOMA-IR aumentado. En el caso de los niños con peso normal la mayoría de los estudios no obtuvieron diferencias significativas.

 

El alto consumo de azúcares simples y por consiguiente, la alta presencia de dietas muy energéticas con calorías vacías, es decir, carentes de valor nutricional, como estos azúcares, conformaban un factor de riesgo directamente relacionado con una mayor aparición de enfermedades cardiovasculares. Esta situación es debida a la relación directa de las dislipemias, triglicéridos en sangre, adiposidad, obesidad, resistencia a la insulina y desregulación de la glucosa con las enfermedades cardiovasculares.

         

El Comité de la investigación estableció que era fundamental tomar medidas para este problema de salud pública. Las recomendaciones diarias de azúcares simples de la OMS son de <10% de la energía total diaria tanto en adultos como en niños. En adultos este límite corresponde a no consumir más del equivalente a 12 cucharillas diarias, en niños, sería  de 25 gramos, es decir, 6 cucharillas diarias, reduciéndose aún más en niños menores de 3 años, que no deberían superar los 17 gramos. Los azúcares naturalmente presentes de frutas y verduras no tienen límites establecidos porque el consumo de estos alimentos no presenta efectos adversos para salud además de estar acompañados de micronutrientes y polifenoles.

El consumo medio en el caso de Europa Occidental está en valores mucho más altos, en torno a 100 gramos diarios, como consecuencia del alto consumo de alimentos procesados que contienen  cantidades elevadas de azúcares, en muchos casos enmascaradas. En España  la media diaria se encuentra en 17-18% de la energía en forma de azúcares simples según el estudio  ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular).

                                      

Es importante fijarse en el etiquetado de estos alimentos, en la tabla de composición nutricional y ver que no contenga más de 18 gramos de azúcares por cada 100 gramos de alimento, o dicho de otra manera, que un 18% del alimento no sea solo azúcar. Otra opción es mirar la lista de ingredientes que coloca los alimentos de mayor a menor según la cantidad en la que aparecen en el producto, el azúcar debería estar por debajo del tercer puesto.

Alimentos que creemos saludables y que por su apariencia y su publicidad parecen ser más bajos en azúcares, podrían sorprendernos mirando en apenas unos segundos la etiqueta, como es el caso de gran cantidad de zumos envasados, galletas y cereales de desayuno que se venden como complemento de una dieta sana y contienen incluso más azúcar que otros que a simple vista parecen tener peor calidad nutricional. Además, es fundamental fijarse en precocinados, alimentos para niños y alimentos light que suelen esconder altas cantidades de azúcares.

 

Referencias bibliográficas: patek philippe replica watches

  • Vos MB, Kaar JL, Welsh JA, et al. Added sugars and cardiovascular disease risk in children. [Published online ahead of print August 22, 2016]. Circulation. doi:10.1161/CIR.0000000000000439.

Artículo escrito por Andrea Calderón García.

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