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 Un nuevo avance en el etiquetado nutricional

 
 

 14/12/2016


Ayer día 13 de diciembre entró en vigor la legislación sobre los nuevos requisitos que debe cumplir el etiquetado nutricional. Esto se debe a la aplicación de la norma comunitaria: el Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo del 25 de octubre de 2011 que comenzó a aplicarse el 13 de diciembre de 2014 excepto esta última parte que entró en vigor ayer.


Este reglamento trata de la información alimentaria dirigida al consumidor para lograr un alto nivel de protección de la salud del consumidor y dejar en sus manos la capacidad de decisión entre alimentos pudiendo basarse en algo sólido. Hasta la fecha la inclusión de la composición nutricional era voluntaria pero a partir de ahora es obligatorio que los productos envasados incluyan en su etiqueta: el valor energético o contenido calórico, proteína, grasas totales y grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares y sal. Esta decisión implica que los consumidores puedan saber en todo momento la composición del alimento que van a comprar y comparar entre ellos.

Junto a esta información obligatoria puede adicionarse otra que aporte aún más información nutricional como sería: la cantidad de fibra del producto, almidón, el perfil lipídico (grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas además de las saturadas), polialcoholes, vitaminas y minerales. Están exentos de esta norma: los productos sin transformar o curados que incluyan un solo ingrediente, el agua, la sal, las especias, el té, aditivos, vinagre y bebidas alcohólicas de más de 1,2% de graduación de alcohol. También los envases cuyo tamaño sea menor a 25mm2 y los no envasados aunque es voluntario y se recomienda que indiquen al menos sus calorías y grasas por ración.

 

             

 

Todas las cantidades deben expresarse por 100 gramos de alimento o 100ml en caso de que sea líquido con el fin de que podamos comparar entre productos aparentemente similares para elegir de forma cómoda y sencilla el más saludable, es decir, el que contenga menos cantidad de azúcares añadidos y grasas saturadas, menor contenido de sal o mayor de fibra en el caso de que la indique. Es importante indicar la ración o porción de producto y su gramaje, por ejemplo, si las galletas se presentan en paquetes de 4 y pesan 60 gramos, deberá indicarse para que pueda calcularse por regla de 3 la composición de las 4 galletas. De todas formas, la mayoría de los productos indican tanto la composición por 100 gramos como por ración habitual de alimento.

Además la legislación también alude a como presentar esta información para que sea fácilmente accesible por el consumidor. Tiene que estar en un tamaño de letra de al menos 1,2mm para que sea legible por todo el mundo, además de estar clara, indeleble y en un mismo campo visual. La composición nutricional siempre que el tamaño del envase lo permita debe presentarse en formato de tabla para agilizar la lectura.

Un estudio que realizó Eroski Consumer hace dos años concluyó que 1 de cada dos personas lee el etiquetado de los alimentos al menos de vez en cuando, pero afirmó que el 78% no entendía lo que ponía o que no sabía su repercusión en la salud. Gran parte del estudio creía que se utilizaban términos complejos o que debería modificarse para facilitar su lectura ya sea por el formato como por la falta de conocimientos por la población. 

 

                     

 

Como conclusión es fundamental la educación nutricional del consumidor para que sepa leer el etiquetado. Con afianzar conocimientos sobre la lista de ingredientes y la tabla de composición nutricional, cómo interpretarla y cuando un producto es adecuado para un consumo habitual o no, sería suficiente para poder hacer una buena compra con conocimiento. Si se incentivara esta formación tan indispensable, el etiquetado se leería en mayor medida ya que la gente comprendería lo que lee y se interesaría más por la causa. La concienciación social tanto a consumidores como a la industria es el primer paso para aumentar la importancia del etiquetado y no dejarnos influir por la letra grande o la publicidad.

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