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 El consumo de lácteos en embarazadas disminuyen el riesgo de bajo peso del bebé al nacer

 
 

 16/01/2017

Este último tiempo no hemos oído hablar precisamente bien de los lácteos, especialmente de la leche. Se ha generalizado la idea de que tomar leche no es una buena opción por diversas de razones y muchas personas han dejado de consumirla definitivamente o al menos han reducido su consumo. Pues bien, hay multitud de estudios recientes que avalan sus beneficios para la salud y su buen aporte nutricional tanto para nosotros mismos como para el bebé indirectamente en caso de madres embarazadas.


Un último estudio sobre este tema llevado a cabo por la Universidad de Granada y el Hospital Universitario Materno-Infantil de Granada sugiere que el consumo de lácteos de forma habitual durante el embarazo está asociado con un menor riesgo de bajo peso del bebé al nacer.


Al hablar de lácteos, en este caso en concreto nos referimos a: la leche, yogur, queso fresco y requesón. Pues el incremento de 100 gramos al día en el consumo de estos alimentos puede reducir el riesgo de bajo peso en un 11%. Debemos tener en cuenta que este bajo peso no solo es una cifra que afecta a corto plazo sino repercutirá también a la larga en la salud del bebé pudiendo aumentar la morbilidad y el riesgo de mortalidad perinatal, además de problemas metabólicos futuros.

                               

Según las recomendaciones de la dieta mediterránea un adulto debería consumir al día entre 2 y 3 raciones de lácteos considerando una ración: 1 vaso de leche (200ml aproximadamente), 1-2 yogures, 1 tarrina de queso fresco… En el caso de la mujer embarazada esta frecuencia de consumo aumenta a 3 a 4 veces al día por su beneficio propio y del feto, gracias a su alto contenido en calcio, yodo, vitamina D y otras vitaminas, minerales, ácidos grasos y ser una buena fuente proteica.

Además estudios recientes avalan que es preferible que los lácteos sean enteros o al menos semidesnatados porque tienen mayor contenido nutricional y no se asocian con un aumento de peso como se creía hasta hace no tanto tiempo. Es más, cualquier guía que busquemos de recomendaciones nutricionales recomendaba hasta hace poco que se escogiera siempre su versión desnatada. Pues resulta que nuevos estudios concluyen que sucede todo lo contrario, elegir la opción entera puede reducir el riesgo de padecer diabetes hasta un 46%, también de obesidad abdominal, enfermedades cardiovasculares y síndrome metabólico.

               

Centrándonos en el consumo de lácteos durante el embarazo, una reciente investigación publicada en la revista Maternal and Child Health Journal,, ha analizado los hábitos de vida de 1175 mujeres embarazadas sin patología previa y dispuestas a llevar un seguimiento de alimentación y actividad física durante el embarazo.

Resultado: 1 de cada 8-9 embarazos tenía un bebé de bajo peso lo que coincidía con las madres que consumían menor cantidad de lácteos. Hablamos de diferencia de consumo de lácteos de 100 gramos: de 513,9g/ día a 590,3g/día de media. Es decir, si las mujeres aumentasen el consumo de lácteos podrían evitarse entre el 4,5 hasta el 39,7 % de los recién nacidos con bajo peso. Para alcanzar la máxima prevención tendrían que tomar casi 1 kilogramo de lácteos diarios: 900g/día,según apunta la investigadora del proyecto.

Además durante el embarazo, las necesidades de calcio están aumentadas y un bajo consumo de este mineral favorecerá la debilidad ósea y mental en el bebé y en la madre entre otros.También existe relación entre bajo consumo de calcio y problemas hipertensivos en el embarazo junto a una mayor predisposición a preeclampsia.

La equivalencia en el contenido en calcio en alimentos lácteos es: 1 vaso de 250ml de leche equivale a 2 yogures, 1 tarrina de queso fresco, 3-4 porciones de quesitos o 35-40 gramos de queso curado. La cantidad de calcio no varía entre desnatados, semidesnatados y enteros pero sí es cierto que puede haber variaciones en la absorción y asimilación del mismo ya que el calcio se absorbe mejor con vitamina D, y la vitamina en grasa porque es liposoluble. Eliminar la grasa del alimento puede disminuir la absorción en cadena de vitamina D y calcio en cierta medida.

                                           

 


La OMS declara los lácteos como un grupo de alimentos imprescindible para conseguir un óptimo estado de salud.


Es beneficioso para todos los grupos de población de cualquier edad y condición pero hay momentos como la infancia o el embarazo en el que hay que hacer un especial énfasis en su importancia y concienciar de su consumo.

 

Referencias bibliográficas:

- Association between low dairy intake during pregnancy and risk of small-for-gestational-age infants Rocío Olmedo-Requena, Carmen Amezcua-Prieto, Juan de Dios Luna-Del-Castillo, Anne-Mary Lewis-Mikhael, Juan Mozas-Moreno, Aurora Bueno-Cavanillas, José Juan Jiménez-Moleón Matern Child Health J (2016) 20:1296–1304.

Noticia redactada por Andrea Calderón García

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