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 La pobreza acorta más la vida que la obesidad, hipertensión y el consumo de alcohol

 
 

 01/02/2017


Una nueva investigación publicada en la revista ``The Lancet´´ afirma que la pobreza acorta más la vida que las enfermedades crónicas características de los países desarrollados como la obesidad y la hipertensión, y el consumo de alcohol.


Para concluir estos resultados se ha llevado a cabo una revisión financiada por la Comisión Europea en la que han participado más de 30 especialistas de instituciones como la Universidad de Columbia, la Escuela de Salud Pública de Harvard o el King´s college de Londres. Para su investigación analizaron 48 estudios de cohortes que en total incluyeron datos de más de 1,7 millones de personas adultas que habían sido seguidas durante unos 13 años.

Tras el análisis científico, observaron como la pobreza y la alimentación deficitaria disminuían la esperanza de vida en una media de dos años, y por supuesto, empeoraba drásticamente la calidad de la misma. Este valor es similar al obtenido al llevar una vida sedentaria, e incluso es mayor a la esperanza de vida media perdida por un consumo excesivo de alcohol.

                              

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece los factores de riesgo que más pueden acortar la vida y aumentar la mortalidad. Entre ellos encontramos: el tabaquismo en primera línea pudiendo reducir la esperanza de vida en 4,8 años seguido del sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, la mala alimentación... Y por supuesto, si se unen varios de estos factores en un mismo individuo, no solo se suman años de vida perdidos sino que existe una clara sinergia.

La OMS estableció un Plan de Acción Global frente a las Enfermedades Crónicas en el periodo 2013-2020 denominado: Objetivo 25x25. Este plan pretende reducir un 25% la mortalidad por enfermedades crónicas en la población entre 30 y 70 años de manera global y sin tener en cuenta el sexo. Para evaluar el progreso, la OMS propone una monitorización de los fallecimientos y las causas: diabetes, tumores, enfermedad cardiovascular… Pues bien, este nuevo estudio ha lanzado una crítica frente al proyecto de la OMS, afirmando que falta un factor de riesgo fundamental que debería investigarse como es: el bajo estatus socioeconómico, un factor de riesgo claramente modificable.Una nueva investigación publicada en la revista ``The Lancet´´ afirma que la pobreza acorta más la vida que las enfermedades crónicas características de los países desarrollados como la obesidad y la hipertensión, y el consumo de alcohol.

                                

 

En el presente estudio considera que dentro de las estrategias poblaciones de salud, educación nutricional, vigilancia de riesgo para la salud… se debería hacer un mayor hincapié en la pobreza como uno de los factores de riesgo más importantes, especialmente en las primeras etapas de la vida que repercutirán en la salud futura. Proponen políticas de reducción de la pobreza, una mayor concienciación de la desigualdad vigente y cooperación entre los estados para encontrar soluciones factibles.

La privación de los medios para mantener una calidad de vida adecuada y la falta de recursos para solucionarlo, es el principal problema en estos grupos de población. Estudios anteriores ya habían encontrado asociación entre un bajo estatus socioeconómico y una mayor propensión a tener mayores problemas de salud por las condiciones de vida.

Es interesante destacar un informe de Unicef que hablando de España sin ir más lejos, afirma que en los últimos años se ha disparado la pobreza infantil hasta alcanzar a 2,5 millones de niños. Dentro de la falta de medios para la supervivencia de los menores, destacamos los problemas de malnutrición: por un lado no tienen acceso a alimentos suficientes, y por otro,su alimentación es rica en alimentos más baratos con alta cantidad de grasa y azúcar y baja en micronutrientes indispensables para su crecimiento.

Uno de los principales desafíos de la OMS es combatir la malnutrición. Cabe destacar que la malnutrición conlleva tanto la ingesta por exceso como por defecto de nutrientes y una mala calidad de la dieta. Los mayores índices de desnutrición infantil, desnutrición materna, insuficiencia ponderal en niños, retraso del crecimiento y enfermedades relacionadas con los déficits nutricionales se encuentran en las zonas con mayor tasa de pobreza, y se relaciona con un aumento directo de la mortalidad. Por lo que uno de los puntos en los que habría que comenzar a trabajar sería combatiendo la pobreza mundial.

 

Como conclusión, la pobreza debe ser considerada un factor de riesgo de mortalidad debido a su alta relación con la malnutrición y la falta de medios para adquirir unos hábitos de vida saludables que permitan la supervivencia en buenas condiciones.

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