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 ¿Es mejor realizar actividad física vigorosa?

 
 

 16/03/2017


Está claro que practicar actividad física es una recomendación que aparece en todas las guías de hábitos saludables, su promoción es fundamental en la población de todas las edades y todo tipo de características fisiológicas, adaptada a cada caso. De eso no cabe duda, lo que no teníamos tan claro es cuanto ejercicio debemos hacer para la prevención de enfermedades crónicas como el síndrome metabólico que abarca la mayoría de ellas.


 

Un nuevo estudio de los investigadores del grupo CIBEROBN de la Clínica Universidad de Navarra, del Instituto Carlos III y de IDISNA se ha centrado en estudiar el grado de prevención del síndrome metabólico en función de la vigorosidad del ejercicio practicado. Esta investigación, forma parte del proyecto SUN que se inició en 1999 para investigar acerca de la prevención en la obesidad, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, hipertensión arterial, diabetes… Y cuenta ya con más de 20000 participantes porque cada año se unen 2000 voluntarios más de media.

 

En este estudio específico han contado con la colaboración de más de 10000 personas que no padecían síndrome metabólico al inicio de la investigación y se les ha hecho un seguimiento de 6 años de media.

                         

Los resultados, publicados en el American Journal of Preventive Medicine, muestran que las personas que realizan un ejercicio físico vigoroso, muestran un 90% menos de posibilidades e padecer síndrome metabólico que aquellas que realizan actividad física leve, siendo especialmente notorio en las personas mayores de 55 años.

Es importante aclarar que factores abarca el denominado síndrome metabólico. El síndrome metabólico se define como un conjunto de factores de riesgo o enfermedades que aumentan el riesgo cardiovascular cuando aparecen en una misma persona. Estos factores serían: hipertensión arterial, niveles de glucosa en sangre elevados, niveles del colesterol HDL por debajo de lo normal, triglicéridos sanguíneos elevados y perímetro de la cintura por encima de las recomendaciones u obesidad abdominal. Cuanto más patologías se junten en una misma persona, mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovasculares, accidente cerebrovascular, infarto de miocardio…

Para la obtención de los resultados, han tenido en cuenta de manera cuidadosa los factores de confusión que podrían presentarse. Por ejemplo, han valorado el estilo de vida de la persona, su dieta habitual, las horas que pasaban sentados o utilizando tecnologías, horas de sueño… Ya que podría darse la situación de que aquellas personas que realizan mayor actividad física son las más interesadas en la nutrición y se alimentan de manera adecuada, lo cual puede disminuir también el riesgo de sufrir síndrome metabólico.

En este estudio se concluyó que ejerce una mayor importancia la intensidad de la práctica física que el tiempo que se practique. Hasta ahora siempre se había creído lo contrario, que era más beneficioso realizar una actividad física moderada durante un mayor período de tiempo, como salir a andar grandes caminatas sin necesidad de ir demasiado deprisa.

                     

Aunque realmente lo que obtienen de este estudio, es que lo realmente saludable es tener la capacidad de realizar el ejercicio vigoroso, es decir, tener el fondo suficiente y tener preparado al corazón y al organismo en general para realizar tal actividad. Es importante no empezar directamente a hacer este tipo de ejercicio, pues requiere de un entrenamiento progresivo para evitar que sea dañino para la salud. Además, es fundamental descartar cualquier tipo de patología que no nos permita practicar ejercicio muy intenso mediante pruebas cardiopulmonares, test de esfuerzo… para poder adaptar el ejercicio a las condiciones de cada uno. Si no lo hacemos de esta manera, podemos convertir una práctica tan saludable en algo perjudicial para nuestra salud y que puede llegar a causar daños irreversibles.

 


Aunque este estudio demuestre que la intensidad del ejercicio es primordial por encima del tiempo, hay un tiempo mínimo que debería realizarse en función de cada persona. Las recomendaciones de la OMS en adultos son de 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada para mantenerse o de 75 minutos si es vigorosa, y de hasta 300 minutos si buscamos pérdida de peso o mejora de algún parámetro cardiovascular como el colesterol o el perímetro abdominal, o de 150 minutos en caso de que sea más intensa. Además debería dedicarse cada semana un tiempo a realizar actividad anaeróbica para el mantenimiento de la musculatura y fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

Todo ello, no será efectivo si no se acompaña con una dieta saludable que siga el patrón de estilo de vida mediterráneo, las horas de sueño adecuada y una rutina de vida activa evitando ser sedentario el tiempo que no se practique ejercicio físico.

Referencias bibliográficas:

- Hidalgo,M; Fernández A;Martínez,MA. Et col. (2017). Exercise Intensity and Incidence of Metabolic Syndrome: The SUN Project. 52, Issue 4, 95-101. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.amepre.2016.11.021

Noticia redactada por Andrea Calderón García

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