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 Ser “delgado sedentario” y sus consecuencias para la salud

 
 

 19/05/2017

En un artículo anterior hablábamos de si un obeso puede ser metabólicamente sano o si todo obeso tiene el riesgo aumentado de diversas enfermedades como las cardiovasculares. Concluimos que aunque las analíticas les salieran perfectas, tenían un riesgo elevado de desarrollar patologías inflamatorias a medio y largo plazo y que no podían confiarse tras unos buenos resultados.


Un nuevo estudio de la Universidad de Florida (EE.UU.) ha observado como el hecho de ser delgado y tener un Índice de Masa Corporal adecuado (entre 18,5 y 25) no es sinónimo de estar sano. Nuestro peso nos puede dar una importante idea acerca de nuestro estado de salud y nuestro riesgo de padecer enfermedades, pero no es concluyente.


Si tenemos un peso adecuado y además comemos saludable, hacemos ejercicio físico, dormimos las horas necesarias… probablemente tengamos un óptimo estado de salud. Es más, si tenemos sobrepeso pero cumplimos todas las recomendaciones saludables y seguimos un patrón de dieta mediterránea podremos estar incluso más sanos que si estamos más delgados pero nos alimentamos peor o llevamos una vida sedentaria.

La composición corporal es fundamental a la hora de evaluar si nuestro peso es adecuado o no. No solo importa los kilogramos sino que importa más el porcentaje de masa muscular y de masa grasa. Podemos tener un peso bajo y aparentemente saludable pero tener una composición grasa mayor que una persona que tiene sobrepeso. El hecho de consumir una dieta alta en azúcares y grasa saturada aumenta notablemente la grasa de nuestro organismo aunque no engordemos, y es importante destacar que esa grasa no visible puede ser incluso más peligrosa. La grasa que no vemos es porque es visceral y se ha acumulado de manera interna, aumentando el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares más que la grasa externa conocida como subcutánea. La localización de la grasa es fundamental a la hora de evaluar los riesgos.

No es de extrañar que tras evaluar la composición de dos personas, tenga un porcentaje de grasa mucho más alto aquella más delgada si su alimentación es menos saludable o hace menos ejercicio. El porcentaje de grasa adecuado en mujeres adultas en España es entre un 20 y un 30-33% aproximadamente y de un 12-15 a un 25% en hombres, aunque varía en función de la edad.

Según el estudio de la Universidad de Florida, 4 de cada 10 personas delgadas y aparentemente sanas pero inactivas tienen prediabetes, lo que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo II y otras enfermedades con el paso de los años. Fundamentalmente se debe a que no realizan actividad física y por ello, acumulan más grasa y presentan menos masa muscular que otras personas de su mismo peso y edad.

Para el estudio analizaron los datos de 1000 personas de 20 años en adelante. Cerca de una cuarta parte de las personas inactivas y cerca de un 40% de participantes sedentarios de más de 40 años presentaron rasgos de prediabetes o diabetes.

Un estado de prediabetes es aquel en el que la glucosa en sangre se encuentra entre 100 y 126mg/dl en ayunas tras varias repeticiones de la prueba. Todavía no se considera diabetes pero sí aumenta la probabilidad de desarrollarla a medio o largo plazo. También puede revertirse a valores adecuados si se modifican los hábitos y se toman las medidas oportunas a tiempo.

El único problema no es la diabetes, también la hipertensión, el riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres… Según un estudio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España que contó con 22.842 participantes, las personas inactivas tienen entre 2 y 4 veces mayor probabilidad de padecer estas patologías.


La incidencia de hipertensión pasa del 17 al 31% en el rango de edad de 55 a 64 años en personas sedentarias. Y desde los 45 años la prevalencia de diabetes se triplica también en quien no realice actividad física moderada.


                                

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar 150 minutos por semana de actividad física de intensidad moderada aeróbica para mantenernos y 300 minutos si buscamos perder peso o mejorar algún parámetro. Es favorable intercalar actividad anaeróbica o de ganancia de masa muscular un par de veces por semana para mejorar nuestra composición corporal.


Un 80% de las españolas y un 66% de los españoles realizaban actividad física por debajo del umbral recomendable.


Son cifras alarmantes que muestran como si aumentásemos el ejercicio semanal podríamos reducir la prevalencia de las enfermedades crónicas considerablemente, disminuir el uso de fármacos y aumentar la esperanza de vida independiente. No debemos confiarnos únicamente por el valor de nuestro peso porque puede enmascarara otras alertas. El ejercicio físico es totalmente imprescindible no solo para aquellos que tengan sobrepeso sino para toda la población de cualquier edad y condición siempre que sea posible. Fomentar la actividad física y la educación en una vida activa es una de las claves que debemos promover desde las edades más tempranas hasta la tercera edad.

 

Noticia redactada por Andrea Calderón

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