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 Una dieta proinflamatoria puede aumentar al riesgo de obesidad

 
 

 29/05/2017


Una idea general que siempre se ha dicho es: ``Las calorías consumidas menos las quemadas es lo que engordas´´. Desde hace ya tiempo sabemos que nuestro organismo es mucho más complejo que eso y que el engordar o no depende de otros muchos factores. Conocemos que la genética incluso desempeña un papel en el riesgo de desarrollar obesidad o no, pero este efecto tiende a ser pequeño. Los factores ambientales son realmente la principal influencia y además, la que podemos controlar mejor.


Se ha descubierto que importan muchos factores: el metabolismo de cada persona, los horarios a los que coma, como reparta las comidas durante el día o si se salta alguna de ellas, si tiene muchos desórdenes alimenticios u organiza sus comidas en el día a día, el estrés… Todo ello influye en mayor o menor medida y es importante que lo controlemos para evitar aumentar de peso y para mantener un mejor estado de salud.

La Universidad de Navarra y del Servicio Navarro de Salud han publicado un nuevo artículo científico en la revista ``Obesity´´ sobre otro nuevo posible factor de riesgo para la obesidad. En este caso, han encontrado una probable asociación entre consumir habitualmente una dieta proinflamatoria con un aumento de riesgo de padecer obesidad. Este suceso es debido a que una dieta de ese calibre provoca un estado inflamatorio en nuestro organismo que es previo a la aparición de la obesidad.

Es importante definir qué consideramos una ``dieta proinflamatoria´´ para comprender este mecanismo. Se refiere a una alimentación: breitling replica watches rica en carnes más grasas o rojas y embutidos, alta en hidratos de carbono refinados en lugar de integrales y en azúcares simples y grasas saturadas provenientes sobre todo de alimentos procesados y precocinados. Además, será carente en otros alimentos como: frutas, verduras y hortalizas, pescado, legumbres, frutos secos… es decir, alimentos cuyo efecto es justo al revés, antiinflamatorio. Este modelo de dieta es totalmente contrario a las recomendaciones del estilo de vida mediterráneo que deberíamos llevar en España y para el que contamos con todo tipo de facilidades para seguirlo y alimentos locales de temporada todas las épocas del año.

                                           

Esta investigación observó tras un seguimiento de más de 7000 personas durante 8 años de media, que aquellos que se encontraban más adheridos al modelo de dieta inflamatoria sufrían de un estado inflamatorio crónico en el organismo más acusado que aquellos que seguían las recomendaciones de dieta mediterránea.  Únicamente no son importantes los alimentos de los que abusamos sino a cambio de cuáles los tomamos y cuáles consumimos por debajo de la frecuencia de consumo aconsejada. No será lo mismo tomar carne grasa varias veces por semana si cumplimos las recomendaciones de 2 platos de verdura y 3 piezas de fruta al día que si no tomamos estos alimentos ricos en antioxidantes para contrarrestar los efectos.

Este proceso inflamatorio no es solo factor de riesgo de la obesidad. De una manera indirecta al aumentar la probabilidad de llegar a un estado obeso, aumenta también el riesgo de enfermedades asociadas a la misma como las cardiovasculares, cáncer, diabetes… Por otro lado, de forma directa también puede tener su actuación ya que la inflamación es un antecedente de numerosas patologías crónicas e incluso de la depresión.

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En conclusión, es fundamental seguir una dieta basada en alimentos como los vegetales, integrales, pescado y legumbres para mantener un estado antiinflamatorio y antioxidante en el organismo especialmente en las edades más avanzadas. A medida que envejecemos, los mecanismos antioxidantes internos de nuestro organismo comienzan a disminuir su función y necesitamos aún más abastecernos de antioxidantes externos y evitar alimentos o productos prooxindantes y proinflamatorios. A día de hoy, la dieta mediterránea es nuestra primera opción sin lugar a dudas, siempre acompañada de otros hábitos saludables como la calidad del sueño y la práctica de actividad física.

 

Referencias bibliográficas:

- Sharma K.  Obesity and Diabetic Kidney Disease: Role of Oxidant Stress and Redox Balance. 2016; 1;25(4):208-16. Doi: 10.1089/ars.2016.6696.

 - Strasser B. Immune-mediated inflammation as a driver of obesity and comorbid conditions.2017;25(6):987-988. doi: 10.1002/oby.21872.- 

Noticia redactada por Andrea Calderón García

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