Inicio Quiénes somos Actividades Su alimentación Conceptos básicos de nutrición Publicaciones
Noticias
Alimentos
Recetas
Agenda de actividades
Documentos de interés
Enlaces en la web
Galerías de imágenes

Volver al índiceVolver al índice

Es noticia...

 La microbiota intestinal y su posible relación con la Esclerosis Múltiple

 
 

 17/07/2017


Desde hace ya varios años se está estudiando cada vez con mayor profundidad el vínculo existente entre nuestra microbiota intestinal y enfermedades como obesidad, diabetes, cáncer, patologías cardiovasculares... que son las enfermedades crónicas más prevalentes del mundo occidental. También otras como la celiaquía, alergias, asma, síndromes intestinales... se han asociado a alteraciones de la microbiota.


Todavía falta mucho camino por recorrer para saber la relación exacta de causalidad entre ambas, el grado de influencia de la microbiota en estas patologías y cómo manejarla para prevenirlas, pero son cada vez más los estudios que encuentran clara relación. Solamente en el año 2016 se publicaron más de 3000 estudios al respecto, con ensayos y experimentos de diversa índole que terminan concluyendo que la microbiota podría ser uno de los puntos clave y centro para el correcto desarrollo de nuestra salud. También se ha encontrado información acerca de como nuestros hábitos de vida, y entre ellos la alimentación, influyen en la composición bacteriana de nuestra microbiota de forma notoria. De nuevo hacemos hincapié en la importancia de llevar a cabo una dieta saludable y acompañarla de actividad física.

                         

La microbiota intestinal es un ecosistema de microorganismos que reside en nuestro intestino, formado por más de 1000 especies diferentes de bacterias, conformando entre Firmicutes y Bacteroidetes el 90%. Cada individuo tiene una microbiota diferente fruto en primera instancia del tipo de parto y de la lactancia, en contribución con la genética y los factores ambientales como la alimentación, los medicamentos consumidos... es decir, podemos modularla.

Un nuevo estudio publicado en la revista Neurotherapics llevado a cabo por la Universidad de Córdoba (UCO), el Hospital Reina Sofía de Córdoba y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC) han encontrado posibles asociaciones entre la disbiosis intestinal y la Esclerosis Múltiple (EM). De momento no lo relacionan con la predisposición mayor o menor a padecer esta enfermedad porque consideran que es protno para establecer estas asociaciones pero sí con la evolución de la enfermedad, la aparición de brotes más recurrentes y graves, la severidad general de la enfermedad o el mal pronóstico de la misma.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica del Sistema Nervioso degenerativa que cursa con brotes de: dolor, falta de equilibrio, visión borrosa, pérdida del habla, alteración cognitiva, temblor… De momento no se ha encontrado una causa clara ni tampoco la cura, es más. Es totalmente diferente en cada persona y puede tenerse desde edades tempranas sin cursar con síntomas durante años.

                               

La relación con la microbiota es compleja pero a grandes rasgos podría explicarse así: las alteraciones de la barrera intestinal y de la microbiota desencadena un proceso inflamatorio en el organismo que llega al sistema nervioso y termina causando un daño neurológico. Este estudio se ha llevado a cabo una parte en humanos y otra, en un modelo experimental en animales. Una de las premisas claves que se ha destacado que habría que estudiar en nuevas investigaciones es que no se han encontrado diferencias significativas entre sexos en animales a diferencia que en humanos. En humanos, casi existen el doble de casos diagnosticados en mujeres que en hombres por lo que habría que investigar el papel de las hormonas sexuales que promueva estas diferencias.

Estudios anteriores ya habían abierto las puertas a esta investigación encontrando como las proporciones de bacterias de la microbiota variaban entre personas con EM y sin ella. Methanobrevibacter, la principal fuente de metano en el intestino humano y Akkermansia eran más abundantes en los pacientes de EM. En cambio, Butyricimonas era menor respecto a los de las personas sanas. Parece ser que estos microorganismos se asocian a episodios de inflamación mayores que podrían explicar el hecho. Cabe destacar, que se descartó la opción de que fuera debido a la medicación administrada.

Aparentemente, los microbios del intestino son capaces de modificar los niveles de mielina del cerebro por otro lado. La mielina es la materia que protege y recubre los nervios posibilitándolos una función eficaz en la transmisión del impulso nervioso. En la EM, la mielina está claramente dañada y en parte, podría deberse a la disbiosis intestinal según una investigación en un modelo animal de la Universidad de Cork de Irlanda del año pasado.


Pese a que todavía son necesarios nuevos estudios que permitan establecer conclusiones, ya existe numerosa evidencia científica acerca de la relación de la microbiota con EM. Una mayor investigación del complejo papel de la microbiota y su modificación positiva mediante la alimentación con alimentos funcionales, podría llevar a su integración en la medicina personalizada como tratamiento de múltiples enfermedades, considerándose así una diana terapeútica modulable con una gran repercusión futura.


 

Referencias bibliográficas:

 - Cani PD. Gut microbiota — at the intersection of everything? Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2017 ; 14 (6) : 321-322. doi : 10.1038/nrgastro.2017.54.

 - Marchesi, J. R., Adams, D. H., Fava, F., Hermes, G. D. A., Hirschfield, G. M., Hold, G., … Hart, A. (2016). The gut microbiota and host health: a new clinical frontier. Gut, 65(2), 330–339. http://doi.org/10.1136/gutjnl-2015-309990

 - Sushrut Jangi, Roopali Gandhi, Laura M. Cox, et al. Alterations of the human gut microbiome in multiple sclerosis. Nature Communications, 2016; 7: 12015 DOI: 10.1038/NCOMMS12015

- Hoban, E. Stilling RM. et al. Regulation of prefrontal cortex myelination by the microbiota.Translational Psychiatry (2016) 6, e774; doi:10.1038/tp.2016.42

 

Noticia redactada por Andrea Calderón García, dietista-nutricionista.

© Fundación Alimentación Saludable · info@alimentacionsaludable.es · Tlfno: 902 012 998 · Todos los derechos reservados