Inicio Quiénes somos Actividades Su alimentación Conceptos básicos de nutrición Publicaciones
Noticias
Alimentos
Recetas
Agenda de actividades
Documentos de interés
Enlaces en la web
Galerías de imágenes

Volver al índiceVolver al índice

Es noticia...

 Algunos conservantes podrían tener efectos obesogénicos

 
 

 26/08/2017

Cada vez es mayor la investigación acerca del efecto de los aditivos en nuestro organismo. Especialmente se ha hablado de los edulcorantes y su posible influencia en el aumento del apetito e incluso del peso. Se cree que esta alternativa a los azúcares refinados no es la mejor opción y que no va a evitar las consecuencias por las que lo sustituimos, como el aumento de peso o la regulación de los niveles de azúcar en sangre.

Por otro lado, se ha investigado sobre otro grupo de aditivos, los conservantes. Algunos de los conservantes que pueden añadirse a los alimentos o utensilios de cocina podrían tener un efecto en el control del hambre y la saciedad. Ya en estudios anteriores se ha comprobado que existen gran cantidad de compuestos con una función endocrina en nuestro organismo que perturba su actividad normal y puede favorecer un ambiente obesogénico por varios mecanismos, muchos de ellos aún por estudiar. Por ejemplo, promueven una mayor acumulación de calorías, modifican el metabolismo basal o el gasto calórico en reposo... Además, según su afección podría pasar de generación en generación predisponiendo a los descendientes también a un mayor riesgo de obesidad.

swiss replcia watches


Un nuevo estudio llevado a cabo por el Centro Médico Cedars-Sinai de Estados Unidos ha estudiado específicamente 3 conservantes habituales que pueden entrar en contacto con el organismo humano mediante la alimentación: el butilhidroxitolueno (BTH), el ácido perfluorooctanoico (PFOA) y eltributilestaño (TBT).


El BTH es un antioxidante sintético que se adiciona a algunos de los cereales u otros alimentos como mantecados para evitar su enranciamiento. El PFOA en cambio puede aparecer en utensilios de cocina como sartenes aunque varias marcas ya lo han eliminado de sus productos. Por último, el TBT es un compuesto muy tóxico del medio acuático que puede desprenderse al agua y bioacumularse en los mariscos, por las pinturas antiincrustantes sobre todo. También existen Convenios Internacionales y leyes que regulen su uso actualmente para controlar los perjuicios.

El estudio publicado en la revista ``Nature Communications´´, ha empleado células madre humanas en condiciones controladas de laboratorio para obtener tejido productor de hormonas  tanto del epitelio intestinal como tejidos neuronales de la zona del hipotálamo cerebral, región que regula la sensación de hambre y saciedad y que conecta directamente con el sistema digestivo. Posteriormente, se expusieron ambos tejidos a la acción de estos conservantes para comprobar su efecto tanto de forma independiente como todos a la vez.

Cabe destacar que ambos tejidos, hipotálamo e intestino, están totalmente conectados entre sí mediante diferente señales que regulan la sensación de hambre y saciedad, por lo que fallos en su conexión podría desregular el sistema y no permitir a la persona que se sienta saciado tras la comida y continúe comiendo más de lo debido. En consecuencia, el mayor riesgo de aumento de peso es claro.

 

El resultado fue que los 3 conservantes contribuían a desregular hormonalmente las conexiones entre ambos tejidos, y que si se utilizaban de forma conjunto, el resultado era mucho mayor. Además, disminuían  la expresión de genes mitocondriales encargados de la respiración celular y metabolismo de nutrientes e inducían estrés en otro componente celular, el retículo endoplasmático.  Si la respiración mitocondrial está afectada y su función disminuida, a largo plazo se ha comprobado que influiría en la predisposición tanto a obesidad como a diabetes tipo II, por lo que de nuevo  llegamos al mismo problema.

Respecto a la desregulación endocrina, se ha visto como hormonas de control del apetito como: el péptido YY (PYY), CART y α-MSH, estaban obstaculizadas para hacer su función de saciedad. Por ejemplo, PYY en personas obesas se encuentra disminuida tanto en condiciones de ayunas como se secreta en menor cantidad tras la comida Estas personas se sienten por tanto constantemente menos llenas. Si se obstaculiza la función de PYY como en este estudio, también disminuiría su respuesta y nos encontraríamos ante una situación similar en que la saciedad es mucho menor. CART y α-MSH también son hormonas  con carácter anorexígeno, es decir, que promueven la saciedad tras una ingesta de energía, y la disminución de sus niveles aumentaría el apetito.

Debe señalarse que los resultados se han llevado únicamente en condiciones de laboratorio por lo que es necesaria una mayor investigación para comprobar si en situaciones normales del día a día sucederían efectos similares y también, la influencia de otros conservantes y compuestos químicos del entorno.

 

Referencias bibliográficas principales:               

-          Uthra Rajamani, Andrew R. Gross, Camille Ocampo, Allen M. Andres, Roberta A. Gottlieb, Dhruv Sareen. Endocrine disruptors induce perturbations in endoplasmic reticulum and mitochondria of human pluripotent stem cell derivatives. Nature Communications, 2017. 8:219. DOI: 10.1038/s41467-017-00254-8

 

Noticia redactada por Andrea Calderón,rolex replica watches dietista-nutricionista.

© Fundación Alimentación Saludable · info@alimentacionsaludable.es · Tlfno: 902 012 998 · Todos los derechos reservados