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 Ser delgado no es sinónimo de estar metabólicamente sano

 
 

 04/09/2017

No hay lugar a dudas de que la obesidad es un factor de riesgo para gran diversidad de patologías como: diabetes, hipercolesterolemia, trastornos metabólicos, problemas cardiovaculares, neurodegenerativos, cáncer… Pero el hecho de no ser obeso no significa estar exento de ese riesgo. Como bien sabemos, hay personas que pueden comer grandes cantidades de alimentos sin apenas aumentar su peso mientras que otras, engordan con cantidades mucho menores aunque hagan la misma actividad física y tengan hábitos de vida similares.


Un nuevo estudio de la Universidad de Arizona y la Sociedad Americana de Cáncer de Atlanta y que ha sido publicado  en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics ha corroborado como el hecho de tener un peso aparentemente saludable no es el único factor determinante.


De hecho, pueden existir individuos con mayor peso corporal o incluso con mayor cantidad de grasa subcutánea acumulada, que se encuentren en un estado más saludable que otros con un peso adecuado y porcentaje de grasa corporal normal.  Son los hábitos dietéticos y de actividad física los que determinarán el estado de salud de la persona independientemente de su peso o composición corporal.

Por ejemplo, si un individuo es delgado porque no tiene tendencia a engordar, posiblemente por cuestiones genéticas, pero habitualmente toma una dieta muy alta en calorías basada en alimentos ultraprocesados, no tendrá un estado de salud acorde con su imagen. En este caso, se les denomina ``delgados metabólicamente obesos´´, es decir, aunque sean delgados tienen riesgos de padecer enfermedades como si fueran obesos debido a sus hábitos inadecuados. En cambio, existen obeso que se conocen como ``obesos metabólicamente sanos´´ que son aquellos que comen saludable pero por su genética o sus características tienen una constitución más alta en grasa.

           

 

También tenemos que tener en cuenta que no toda la grasa se percibe a simple vista; tenemos un porcentaje de grasa no visible que se conoce como ``grasa visceral´´. Esta grasa es imprescindible para recubrir y proteger los órganos pero si la alimentación es inadecuada, la tendremos en exceso y aumentará el riesgo cardiovascular. Podemos ser delgados pero acumular grasa interna por los malos hábitos que pasarán factura a largo plazo sin que apenas tengamos conocimiento de su existencia.

Este estudio ha empleado una muestra de más de 92.000 mujeres estadounidenses postmenopaúsicas entre 50 y 79 años,  y ha evaluado su alimentación, su peso y su porcentaje de grasa corporal para comprobar la influencia de la misma.


Los resultados han sido llamativos ya que se ha comprobado que aquellas mujeres que comían muchas calorías a base de alimentos con poca densidad de nutrientes (es decir, con pocos nutrientes para las calorías consumidas) tenían un 10% más de riesgo de padecer cánceres relacionados con la obesidad. Estos cánceres sobre todo son: de mama, colon, ovario, riñón y endometrial. El hecho de tener mayor o menos grado de obesidad no era significativo para medir el riego de padecer cáncer si la alimentación era inadecuada.


                     

La explicación probablemente sea que aunque no tengan un porcentaje de grasa corporal elevado, consumen exceso de azúcares añadidos y grasas saturadas refinadas industrialmente con poco valor nutricional junto a otros ingredientes añadidos. Por otro lado, esos alimentos sustituyen otros que son indispensables en la prevención como los alimentos vegetales (frutas, verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos…) ricos en vitaminas, minerales, fibra y componentes no nutrientes beneficiosos como los antioxidantes. Innumerables estudios han demostrado como consumir en cantidades adecuadas estos nutrientes disminuyen el riesgo de la mayoría de los canceres y de otras enfermedades crónicas; mientras que un exceso de azúcares, sal, grasas refinadas… aumentan el riesgo de las mismas notoriamente.

Las conclusiones de este estudio son fundamentales para recalcar la importancia de cuidar la alimentación y el ejercicio físico aunque se encuentre en un peso adecuado igualmente. No debemos confiarnos aunque no tendamos a engordar porque nuestro cuerpo tiene memoria y nuestra alimentación va a repercutirnos en el estado de salud aunque físicamente no sea apreciable.

 

Referencias bibliográficas:

Thomson CACrane TEGarcia DOWertheim BCHingle MSnetselaar LDatta MRohan TLeBlanc EChlebowski RTQi L. Association between Dietary Energy Density and Obesity-Associated Cancer: Results from the Women's Health Initiative. J Acad Nutr Diet. 2017. S2212-2672(17)30624-X. doi: 10.1016/j.jand.2017.06.010. 

 

Noticia redactada por Andrea Calderón

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