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 Si crees que el menú infantil de los restaurantes es malo, tienes toda la razón.

 
 

 03/02/2018


Cuando salimos a comer por ahí acompañado de niños, es muy habitual encontrar un menú infantil en el restaurante con comidas diferentes a las de los adultos. ¿Por qué?


Con el fin de agradar y atraer al cliente, muchos restaurantes tienen en la carta un menú infantil supuestamente diseñado para ellos. Y no es que hayan estudiado un menú acorde con la dieta que deben seguir los niños en sus diferentes edades, que tendría justificación más lógica y de valorar, sino que pretenden encontrar algo más apetecible para ellos y económico para los padres. Así, agradan el gusto del niño y el bolsillo de los padres. Pero al final todos salen perdiendo. El niño va a asociar que salir fuera de casa significa comer: fritos, rebozados, pizza, hamburguesa, refresco y postres azucarados; en lugar de comida diferente con la que puede experimentar y que será más saludable.  Y es que, ¿realmente ese menú es más acorde para niños cualquier otro plato?

Y es que estos menús, con la excusa de que el niño come menos cantidad y de que esos platos tienen un coste muy bajo, se ajustan a un precio mucho más bajo de lo que paga un adulto respondiendo a “es que el niño todo eso no se va a comer…” o, “no sé si le gustará…”.

El caso es que en este tipo de menús para ajustarse a un precio bajo, lo resuelven llenándolo de carbohidratos provenientes de harinas refinadas con las que rebozan los alimentos, grasas de mala calidad que han sido procesadas industrialmente y comida rápida del tipo: nuggets, hamburguesas, patatas fritas, pizza, croquetas… Lo completan con un refresco azucarado y con un postre que tampoco se sale de la norma: helado, tarta, natillas, yogures azucarados… ¿O acaso hemos encontrado un menú infantil con opciones saludables?

Un menú de este estilo tiene el doble de calorías que comería habitualmente un niño, pero eso no supone un problema si salimos solo de vez en cuando. La verdadera importancia está en la calidad de esos alimentos que es notoriamente menor que la de cualquier plato de la carta de un adulto. Un solo menú salado puede superar las recomendaciones límite de azúcar diario para un niño sin contar apenas el postre, que es lo realmente dulce.

¿No creen que el precio podría resolverse poniendo platos iguales a los de adultos con la mitad de la cantidad y ajustando el precio al tamaño?

Así un niño podría comer lo que le gusta eligiendo entre una extensa variedad de platos, con la cantidad que realmente se va a comer, y el precio ajustado para no pagar algo que al final se queda en el plato.

Otra idea sería hacer una “carta infantil” eligiendo de la carta de adultos, los platos que corresponden a la dieta que debe seguir un niño, reduciendo la cantidad y así que el precio que se pague sea sobre lo que realmente se va a comer.

 

¿Y si directamente vamos a un restaurante ``destinado a niños´´?

Es habitual ver como los restaurantes de comida rápida tipo hamburguesas, pizzas, perritos calientes… ofrecen en su publicidad un claro reclamo para los niños: regalitos con el menú, cajas animadas donde meten la comida, decoración infantil... El niño disfruta más yendo a estos sitios en los que parece el centro de atención y sale más barato para todos. Lo peor de todo es que el niño asocie estos lugares a ``sitios para ellos´´. Cuando llega la adolescencia, acostumbrados a este tipo de comidas, mantienen la costumbre de utilizarlos como lugar social para reunirse con sus amigos.

Salir en familia, disfrutar de una cena todos juntos el fin de semana… no tiene que ser sinónimo de que el niño coma insano. No hay problema en que alguna vez lo haga: un cumpleaños, una quedada con los amigos… es natural que los caprichos estén presentes de vez en cuando pero no debe ser una norma cada vez que salimos de casa.

Los hábitos saludables se adhieren desde las etapas más tempranas de la vida y para ello, tenemos que enseñarles un ocio saludable y a disfrutar distintos tipos de comida.

 

Algunos ejemplos...

                                      

 

                                     

           

                                      

 

Alternativas para que los niños coman más saludable fuera de casa

Sería tan sencillo como dejar a un lado la carta para niños y pedirle cualquier cosa más saludable de la carta convencional que sea de su agrado, ya que recordemos que salimos a comer fuera para el agrado del paladar de todos. En caso de que sea muy abundante o no estamos seguros de que vaya a agradarle, podemos compartir platos con ellos para que experimenten mayor variedad de alimentos y no desperdiciar comida en el plato.

Por último, siempre estará la opción de hacer una sugerencia al restaurante de que mejoren el menú. Si muchos de nosotros sugirieramos lo mismo, es más probable una mejoría en el menú infantil.

 

¡Que aproveche la comida familiar!

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