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 ¿Los cereales integrales solo suponen un plus de fibra?

 
 

 03/07/2018

No paramos de oír que los cereales integrales son más saludables que los cereales blancos o refinados y que tienen mayor riqueza nutricional. Totalmente cierto, mientras que los integrales deberían formar parte de nuestra dieta diaria y son un alimento totalmente saludable, los cereales blancos o refinados no aportan beneficio ninguno, son mucho más pobres nutricionalmente e incluso hay estudios que concluyen perjuicios para la salud si los consumimos diariamente. Esto último será motivo de otro post.

Todos los cereales que tienen una versión integral deberían ser nuestra primera elección, sobre todo en los que vayan a ser de uso diario: cereales de desayuno, pan para las tostadas o para acompañar las comidas… Y eso no es nada fácil porque tenemos grandes problemas para distinguirlos o encontrar unos que realmente sean integrales, y que además no lleven otros tantos ingredientes añadidos que empeoran el producto: azúcar añadido, grasas refinadas, sal, edulcorantes…

Y si a eso le sumamos que en apenas ningún restaurante, comedor ya sea escolar o de empresa, bar, cafetería… lo tiene, pues se complica su consumo todavía más. Normalmente los comedores te ofrecen la posibilidad de pedir pan integral, pero si leemos la etiqueta, comprobamos que es harina blanca o refinada a la que han añadido salvado de trigo o alguna fuente de fibra en menor proporción y ya por ello lo definen como integral. No es lo mismo integral que refinado + algo de fibra adicionada, ni nutricional ni metabólicamente.

No tenemos que ser radicales y si salimos a comer fuera de vez en cuando y el pan o el cereal que consumamos es blanco, no pasa nada. Pero sucede como con todo, en nuestra alimentación diaria sí que es fundamental que sea integral, para toda la familia. ¿Y si en casa nos dicen que no les gusta y lo rechazan? Es habitual que algún miembro de la familia lo rechace y condicione a que no se compre más. Antes de descartar la opción de tomar cereales integrales, debemos tener en cuenta que los que no son realmente integrales no suelen ser muy sabrosos y que quizá no los hayamos comprado correctamente. Probemos varias versiones ya que alguna termina gustando.

 

Ya en este post anterior poníamos una infografía que nos ayudaría a distinguir entre pan integral y blanco: http://alimentacionsaludable.es/noticias/noticia.asp?id=342. Si no lo leíste, es de interés que te pases por allí para tener una información más completa.

En el caso de arroz basta con que su único ingrediente sea: arroz integral; y en la pasta que especifique ser integral en la lista de ingredientes. Por ejemplo, si es pasta de harina de trigo, pondrá: sémola de trigo duro integral.

 

Pero, ¿por qué tanto empeño en que el cereal sea integral?

Mucha gente cree que es la fibra extra el único beneficio y no le da tanta importancia, otros que solo sirve para personas a dieta…

En el post de hoy, la idea es mostrar una comparativa entre dos tipos de harina, blanca y refinada, para que comprobéis que no solo es fibra el plus que nos aporta el cereal integral y que es muchísimo más. Escogeremos el trigo ya que es de los cereales más consumidos en España.

 

 

 

Ni más ni menos, que si aprovechamos el grano entero del cereal, tendremos más del doble de fibra, incluso un poco más de proteína y eso que calóricamente no varía. De hecho, el cereal integral, aunque tenga las mismas calorías se asocia con un menor riesgo de sobrepeso, mientras que el blanco con un mayor riesgo de aumento de grasa corporal y obesidad.

Además, tiene más del doble de algunas vitaminas y minerales, y aunque no se refleje en la tabla, mayor aporte de fitoquímicos (antioxidantes).

¿Necesitamos más argumentos para consumir cereales integrales?

 

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