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 Leucemia Linfocítica Crónica en relación con los productos ultraprocesados

 
 

 05/08/2018

A día de hoy no tenemos duda de la importancia de reducir urgentemente el altísimo consumo de productos ultraprocesados que invaden las estanterías de los supermercados, nuestras neveras y despensas, la mochila de los niños al ir al colegio, las neveras de excursión o de playa... Los consumimos constantemente y mucho más de lo que consideramos, aportándonos finalmente: un plus calórico innecesario y poco nutritivo, un exceso de azúcares añadidos (como 4 a 5 veces por encima de las recomendaciones máximas de la OMS), harina refinada muy pobre nutricionalmente respecto a la harina integral, grasas refinadas cuyos efectos son más bien perjudiciales a diferencia que las grasas naturalmente presentes o vírgenes, sal en cantidades muy altas…

La culpa de las enfermedades crónicas de la actualidad es común que se achaque a una sola sustancia o a un factor: al azúcar, a la grasa de palma, a la sal… Lo cual simplifica excesivamente las cosas haciendo que la población al ir a comprar unas galletas considere que son saludables porque:

  • ``Pone que es 0% azúcar´´
  • ``No lleva grasa de palma´´
  • ``Dice que es integral´´
  • ``Son galletas de dieta o de cuidar la línea´´
  • ``Especifica que tiene vitaminas añadidas y es suficiente´´

Todo ello nos ha llevado a continuar consumiendo los mismos o más ultraprocesados de cuestionable calidad nutricional, pero creyendo que son saludables y que podemos permitirnos una mayor ración, o que podemos tomarlos a diario…

 

La culpa del sobrepeso, de la obesidad y de las patologías en consecuencia, se deben a un global de factores en su conjunto y no de manera independiente: al consumo de estos productos en su matriz y no solo a uno de sus ingredientes, al exceso calórico debido de la facilidad de pasarnos con este tipo de comestibles, al sedentarismo que acompaña…

 

El consumo habitual de este tipo de productos se asocia a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, a un mayor riesgo de colesterol elevado en sangre, de triglicéridos altos, de glucosa por encima de sus límites, de hipertensión arterial, de algunos cánceres… No solamente por lo que consumimos, sino también por lo que desplazamos o sustituimos: menos fruta a cambio de yogures de sabor fruta o néctar, menos cereales integrales a cambio de barritas fitness llenas de azúcares y harina refinada, menos verduras a cambio de precocinados que quitan menos tiempo en cocina…

 


El consumo elevado de productos ultraprocesados tiene una doble cara: el exceso en su ingesta, y lo que desplazamos a cambio: verduras, frutas, frutos secos, cereales integrales…


 

Pues un nuevo estudio se suma a encontrar nuevos efectos perjudiciales de llevar una dieta inadecuada, alta en productos ultraprocesados y baja en alimentos de verdad. En este caso es una investigación desarrollada con población española y publicada este mismo año en la revista Haematologica.

En el estudio se ha investigado acerca de la relación entre el patrón dietético global seguido por cada participante (en lugar de un único alimento o una sustancia específica como comentábamos) y la Leucemia Linfocítica Crónica (LLC), una patología escasamente estudiada con lo que a alimentación se refiere, pese a ser la leucemia con mayor prevalencia en los países del Oeste.

La población estudiada proviene de un estudio multicéntrico de casos y controles poblaciones sobre los tumores más comunes: MCC-Spain. Finalmente hubo 1.605 controles y 369 casos con LLC. Se investigaron 3 patrones dietéticos validados: el patrón de dieta mediterránea, el patrón prudente (rico también en frutas, cereales integrales de grano entero...); y el patrón occidental de peor calidad nutricional: alta ingesta de dulces, azúcares, comidas preparadas, bebidas calóricas refrescantes…; y bajo en verduras, frutas, cereales de grano entero… Y se calculó el grado de adherencia a cada uno de ellos de los participantes, además de tener en cuenta otros factores de interés.

No se encontró asociación entre el patrón dietético mediterráneo y el prudente y la LLC, de hecho, en ambos patrones bajos en productos procesado de baja calidad, no hubo diferencias significativas. Tampoco hubo diferencias notables entre sexos. Pero sí hubo relación entre el patrón dietético occidental, es decir, aquel en el que el consumo de productos ultraprocesados es mayor, y el mayor riesgo de LLC. Igualmente otros factores como el ICT elevado (Índice cintura/talla), historial familiar… influyeron.

 


Un patrón alimentario rico en productos ultraprocesados y bajo en alimentos vegetales se relacionaba con mayor riesgo de LLC.


 

Estudios anteriores arrojaban resultados similares, aunque todavía inconsistentes debido a múltiples factores como el reducido tamaño muestral. En conjunto las asociaciones más encontradas con un posible mayor riesgo de LLC son: un consumo excesivo de carne sobre todo grasa y todavía más, procesada; exceso de azúcares añadidos, dulces, refrescos azucarados…; pizzas, precocinados, cereales refinados, postres dulces, grasas refinadas… En conjunto, todo producto procesado que en su composición contiene las sustancias que se mencionan al principio del artículo.

Al igual que un bajo consumo de verduras, hortalizas y frutas se relaciona con un posible mayor riesgo de LLC. Sus beneficios de nuevo se asocian no a un compuesto específico de las mismas, sino a su composición nutricional completa.

 

En la conclusión sugieren que los casos de Leucemia Linfocítica Crónica podrían reducirse con CAMBIOS EN EL PATRÓN ALIMENTARIO, es decir, con un mayor consumo de alimentos de verdad (vegetales, animales de calidad…) y un menor consumo de los productos ultraprocesados.

 


De nuevo nos encontramos ante una llamada de alerta de que debemos reducir de inmediato el consumo de estos productos para una mayor prevención de patologías y una mejor calidad de vida. Y cuanto antes nos concienciemos, empezando desde las edades más tempranas, mayor será la prevención.

Los profesionales sanitarios deben inculcar la problemática de estos productos desde la educación nutricional sanitaria, promoviendo un consumo ``cuanto menos, mejor´´, ya que términos como ``consumo moderado o consumo ocasional´´, pueden dar lugar a confusión y a que cada receptor lo interprete con una frecuencia de consumo muy diferente.


 

Referencia bibliográfica principal:

  • Marta Solans, Adela Castelló, Yolanda Benavente, Rafael Marcos-Gragera, Pilar Amiano, Esther Gracia-Lavedan, Laura Costas, Claudia Robles, Eva Gonzalez Barca, Esmeralda de la Banda, Esther Alonso, Marta Aymerich, Elias Campo, Trinidad Dierssen-Sotos, Guillermo Fernández-Tardón, Rocio Olmedo-Requena, Eva Gimeno, Gemma Castaño-Vinyals, Nuria Aragonés, Manolis Kogevinas, Silvia de Sanjose, Marina Pollán, and Delphine Casabonne. Adherence to the Western, Prudent, and Mediterranean dietary patterns and chronic lymphocytic leukemia in the MCC-Spain study. Haematologica. 2018; 103:xxx doi:10.3324/haematol.2018.192526

 

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