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 Haga o no calor... ¡no te deshidrates!

 

Foto: FreeDigitalPhotos.net

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 25/08/2012

Todo el mundo le da importancia a lo que hay que comer o no y abundan los consejos sobre dietas. Pero casi nadie se acuerda de lo importante que es beber adecuadamente. En efecto, podemos estar sin comer unos días pero sin beber... apenas unas horas.

Esto es así porque nuestro cuerpo contiene entre un 50% y un 60% de agua cuando somos adultos. Es decir: somos agua y toda nuestra fisiología y metabolismo requieren para funcionar correctamente la presencia en cantidades adecuadas de agua.

Perdemos agua por el mero hecho de estar vivos: a través de la respiración, de la orina, del sudor, etc. Lógicamente, en condiciones climáticas adversas, como cuando hace mucho calor, las pérdidas aumentan. Por eso necesitamos recuperarla constantemente.

¿Dónde obtenemos el agua? Afortunadamente, el organismo puede absorber con facilidad el agua presente en los alimentos (frutas, verduras, sopas, etc.) y en las bebidas (infusiones, zumos, cerveza sin alcohol). Pero es evidente que la fuente básica e imprescindible para una correcta hidratación tiene que ser un agua de la mayor calidad posible (agua potable o mineral natural). Únicamente quienes realizan actividades físicas intensas de más de una hora de duración requieren 'bebidas especiales para deportistas'.

¿Cómo sabemos si estamos deshidratados? Los síntomas son a veces muy claros y otras veces no tanto... pero podemos decir que toda persona que pierda excesiva cantidad de agua corporal empezará a sentir sed y a producir menos orina y más oscura. La sed es un mecanismo fantástico pero engañoso... los niños y los mayores a menudo tienen una percepción alterada de la sed. Y confrecuencia cuando sentimos sed es porque ya empezamos a estar deshidratados. Así pues, lo deseable sería prevenir la deshidratación bebiendo adecuadamente con anterioridad.

En la deshidratación leve (hasta el 1% del peso corporal perdido en forma de agua), la sed se acompaña de dolor de cabeza, cansancio, mareos... Cuando es moderada (alrededor del 4% del peso corporal perdido en forma de agua. Es decir: una persona de 60 kg habrá perdido hasta 2.4 litros en esta fase), la boca se reseca, se produce poca orina o incluso ninguna, el corazón late deprisa, la piel pierde su elasticidad y la persona se nota "arrastrada".

En casos de deshidratación severa (10% del peso corporal), el paciente suele necesitar ayuda médica en un centro sanitario para recuperar el agua perdida. En caso contrario, los síntomas (pueden desembocar en la muerte tras el temido 'golpe de calor') incluyen la ausencia de producción de orina, respiración agitada, estado mental alterado, sensación de frío y una sed intensa.

¿Cuanta agua necesitamos para estar sanos? Depende del tamaño corporal, de la temperatura ambiente, de la dieta, la actividad física que se realice... pero generalizando podemos decir que un adulto sano podría beber sin problemas alrededor de los dos litros de agua diarios.

 

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