Inicio Quiénes somos Actividades Su alimentación Conceptos básicos de nutrición Publicaciones
Noticias
Alimentos
Recetas
Agenda de actividades
Documentos de interés
Enlaces en la web
Galerías de imágenes

Volver al índiceVolver al índice

Es noticia...

 La leche materna: no hay mejor alimento para el bebé.

 

Fotos: FreeDigitalPhotos.net

Más fotográfías:
 

 15/07/2012

La leche materna es el único alimento que, en exclusiva, puede proporcionar el agua y los nutrientes que un recién nacido necesita en sus primeros seis meses de vida. Además, es fácilmente digerible y su composición se adapta a sus necesidades.

 


En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los primeros seis meses de vida, el lactante reciba únicamente la leche de su madre. Se recomienda prolongar la lactancia hasta al menos los 2 años de vida, y a partir de ahí, la decisión de continuar o no deben tomarla madre e hijo.


El alimento más completo.

La leche materna es la leche que la naturaleza ha ideado para que una madre alimente a su hijo recién nacido. De hecho, es el único alimento que, en exclusiva, puede proporcionar lo que un recién nacido necesita, nutricionalmente hablando, en sus primeros seis meses de vida. Contiene la cantidad apropiada de todos los macro y micronutrientes, la proporción idónea de proteínas, grasas, azúcares, minerales y vitaminas para el desarrollo óptimo del bebé y, a día de hoy, la ciencia aún no ha podido imitarla.

Fácilmente digerible.

Los nutrientes presentes en la leche materna son prácticamente absorbidos por el organismo del lactante en su totalidad, algo que no ocurre con las leches artificiales. De hecho, los lactantes alimentados con leche materna, suelen generar muy pocos residuos, puesto que la leche materna se aprovecha en un elevadísimo porcentaje. Gracias a ello, la digestión de la leche materna es fácil y rápida, siendo aproximadamente la mitad de la digestión de una leche elaborada a base de leche de vaca. Este hecho disminuye las posibilidades de aparición de los conocidos y temidos cólicos del lactante.

Un alimento sin fecha de caducidad.

Por otra parte, la leche materna es bacteriológicamente segura, que no estéril, y siempre fresca, por lo que no tiene fecha de caducidad cuando se consume directamente del pecho.

La manera más sencilla y segura de hidratar al bebé.

La leche materna contiene además agua suficiente para satisfacer la sed del bebé, por lo que protege contra la deshidratación. Incluso en los lugares y días más calurosos no es necesario darle agua, es suficiente con amamantar más a menudo y el bebe obtendrá todo el agua que necesita.

Su composición es variable.

De hecho, la leche materna cambia de composición y su relación agua/grasa desde el principio de la toma hasta el final, siendo hasta cinco veces más rica en lípidos al final, con una concentración de grasa superior a la leche de vaca.

La concentración media de lípidos en una toma es directamente proporcional a la cantidad extraída en la toma anterior y la actual, e inversamente proporcional al tiempo transcurrido entre ambas. De ahí al importancia de la lactancia a demanda, siendo el lactante con su succión, el que regula la composición de la leche variando la cantidad de leche que toma y cuándo.

La leche materna: un alimento vivo.

Además, la leche materna es un alimento vivo, se adapta a las necesidades digestivas del recién nacido, ya que su composición evoluciona en los primeros días en función de las necesidades. El calostro o primera leche, se segrega durante aproximadamente 3-5 días. Posteriormente, la leche de transición, aparece en torno al quinto día y se prolonga durante las primeras dos semanas, dejando paso a la leche definitiva, que se mantendrá durante toda la lactancia.  

También para bebés prematuros.

Además, las mujeres que tienen un parto prematuro producen la llamada “leche del pretérmino” que se adapta a las necesidades especiales de este recién nacido. Durante varias semanas, esta leche tiene una mayor concentración de proteínas y minerales, como calcio, sodio, magnesio y fósforo, que la de la madre que da a luz a término. Con un contenido calórico superior, la concentración de nitrógeno de la leche pretérmino es también mas alta, siendo más pobre en lactosa y vitamina C que la leche madura producida para un niño nacido a término.

Es la idónea para el pequeño ya que se adapta particularmente a su condición de prematuro, y  por esto, la lactancia natural ayuda a estos bebés de alto riesgo a ganar peso más rápidamente, favoreciendo su desarrollo y crecimiento.

Cuando la madre no tiene leche…

Al contrario de lo que la sabiduría popular apunta, son muy pocos los casos reales de hipogalactia o falta de leche, y toda madre está fisiológicamente capacitada para alimentar a su bebe con leche materna, durante el periodo que estime oportuno. Complicaciones puntuales, como problemas de tiroides no tratados, cirugías mamarias extremas y algún síndrome relacionado con trastornos hormonales, se reducen a un porcentaje mínimo y son los impedimentos reales que pueden entorpecer, y en ciertos casos imposibilitar, la lactancia natural.

La lactación está regida por las hormonas.

La lactogénesis está regida por la acción en cascada de ciertas hormonas y se inicia inexorablemente unas horas después del parto, tras la expulsión de la placenta. De hecho, la retención de pequeños restos placentarios tras el parto, pueden retrasar el inicio de la misma, aunque sorprendentemente también se ha observado el efecto contrario.  Sin embargo, es el mantenimiento y la cantidad de leche producida los que dependen del propio lactante, de su succión a demanda.

El comienzo de la producción de leche no depende, por tanto, de la succión del lactante, aunque el proceso se ve acelerado y favorecido si la succión se produce de manera inmediata tras el nacimiento. La disminución de la concentración de progesterona asociada a la desaparición de la placenta permite que la prolactina, que se encuentra en altas concentraciones en el torrente sanguíneo, se una a sus receptores en la glándula mamaria. Una vez establecida la lactancia, la progesterona ya no es capaz de inhibir la acción de la prolactina y de este modo, prolactina y oxitocina, pueden desempeñar su función, regulando la secreción de leche.  

Tanto la prolactina como la oxitocina son hormonas que se sintetizan en la hipófisis. La prolactina presenta unos niveles basales altos durante la lactancia, niveles que aumentan en forma de pico cuando el lactante succiona el pecho. La prolactina se libera en forma de pulsos irregulares a lo largo del día y de la noche, siendo los picos de prolactina y su nivel basal nocturno superiores a los diurnos. La producción de leche en una toma viene determinada por el valor  de prolactina alcanzado durante la toma anterior, de manera que si las tomas son frecuentes y breves, estimulan mejor la producción de leche.

La oxitocina por su parte, se libera al torrente sanguíneo en dirección a la glándula mamaria cuando se estimula el pezón, por succión o manipulación o al estar en contacto con el bebé, y es la encargada del reflejo de eyección de la leche. La secreción de oxitocina se puede inhibir en situaciones de estrés o en presencia de grandes cantidades de adrenalina, pero esta inhibición es temporal y la producción de leche no se ve afectada ya que la secreción de prolactina se mantiene intacta.

- Autora: Dra. Carlota Reviriego Herráez.

 

Referencias:

Lawrence, R. A., Lawrence R. M. Breastfeeding. A guide for the medical profession. 7th revised edition. Saunders, Elsevier 2010.

Gonzalez, C. Manual practico de lactancia materna. 2a ed. ACPAM, Barcelona 2008.

Renfrew, M., Fisher, C., Arms, S. Bestfeeding. Getting breastfeeding right for you. 2nd ed. Berkeley, Celestial Arms, 2000.

Stuart-Macadam, P., Dettwyler, K. A. Breastfeeding: Biocultural Perspectives. Baby-controlled breastfeeding: biocultural implications, por Woolridge, M. W. New York:

© Fundación Alimentación Saludable · info@alimentacionsaludable.es · Tlfno: 902 012 998 · Todos los derechos reservados