Inicio Quiénes somos Actividades Su alimentación Conceptos básicos de nutrición Publicaciones
Noticias
Alimentos
Recetas
Agenda de actividades
Documentos de interés
Enlaces en la web
Galerías de imágenes

Volver al índiceVolver al índice

Es noticia...

 La deshidratación leve afecta a nuestro cerebro

 

Image courtesy of MR. LIGHTMAN / FreeDigitalPhotos.net

 

 08/02/2013

 


La pérdida de un 2% del agua corporal afecta a las funciones cognitivas del cerebro provocando pérdidas de memoria a corto plazo y menor capacidad para realizar actividades que requieran atención


 

La deshidratación se define como la situación fisiológica en la que la pérdida de agua corporal supera a la ingesta. Se considera deshidratación de intensidad severa cuando el agua perdida supera el 5% del total, lo cual, puede conducir al delirio, al coma y, si supera el 10%, incluso a la muerte.

Generalmente la deshidratación se ha estudiado en un colectivo muy concreto como es el de los deportistas y siempre con la finalidad de ver cómo afecta a su rendimiento, velocidad o fuerza. Son menos los estudios encaminados a ver las consecuencias a nivel general y menos aún sobre el cerebro y sus funciones.

 

Deshidratación y rendimiento cognitivo

La Dra. Ana Adan,  profesora del Departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona y miembro del Instituto de Investigación en Cerebro, Cognición y Conducta, ha realizado una revisión de los estudios científicos sobre las consecuencias de la deshidratación en la función cognitiva del cerebro.

En esta revisión se concluye que las investigaciones están dando resultados contradictorios y que esto puede deberse a que cada investigador ha empleado una metodología diferente en la evaluación de la función cognitiva, en la determinación del grado de deshidratación y otros aspectos. Sin embargo parece existir una conclusión generalizada: la deshidratación leve afecta a la cognición.

La cognición podría definirse como la capacidad de procesar información en función de la percepción subjetiva y la experiencia previa. Está relacionada por tanto con la capacidad de razonamiento, aprendizaje e inteligencia.

Está demostrado que un 2% de deshidratación afecta negativamente al rendimiento de:

  • Memoria inmediata
  • Habilidades psicomotoras
  • Evaluación subjetiva de la situación
  • Tareas que requieren atención

Esto se ha podido  comprobar no sólo en los individuos más vulnerables, como son niños y ancianos, sino también en los jóvenes adultos. Sin embargo, la deshidratación leve parece no afectar a la memoria a largo plazo sobre todo si ésta se debe a una actividad física de intensidad moderada.

 

¿Por qué se ve afectado el cerebro?

Al perder agua, el equilibrio salino de nuestro cuerpo se rompe y eso afecta a la funcionalidad de los neurotransmisores del sistema nervioso, sobre todo, aquellos que controlan la atención, la motivación y la fatiga. Esto indudablemente afecta al rendimiento en el trabajo, los estudios y cualquier actividad que requiera de estas cualidades.

Este desequilibrio hace que se active el sistema de producción de hormonas del estrés como el cortisol, las cuales afectan aspectos como la percepción subjetiva de las cosas, el aprendizaje y la memoria.

La Dra. Adán resalta la importancia de las campañas que eduquen y sensibilicen a la población sobre la importancia de cuidar los nieles de hidratación en la vida diaria. En general, estás suelen ponerse en marcha durante el verano y enfocadas a los colectivos más sensibles: niños y ancianos.

Sin embargo, también deberían dirigirse a la población activa pues, según todo lo expuesto, un nivel leve de deshidratación puede redundar en la capacidad psicomotora así como la dificultad en la evaluación de las situaciones y, según la autora, esto puede contribuir a que ocurran ciertos accidentes laborales.

 

Recomendaciones de hidratación

El agua corporal supone aproximadamente un 60% de nuestro peso. Para mantenerlo, en una dieta normal, aproximadamente el 20-30% del agua que tomamos proviene necesaria proviene de los alimentos por lo que el resto debemos ingerirla en forma de bebida (agua sobre todo y, adicionalmente, otros líquidos).

Expertos de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) elaboraron una publicación con las “Recomendaciones de bebida e hidratación para la población española”. En esta guía ya se habla de los posibles efectos cognitivos de la deshidratación, a los que se les suma una menor capacidad de trabajo aeróbico y un  aumento del gasto cardiaco por lo que se eleva el número de pulsaciones por minuto así como la tensión arterial.

Para evitar este tipo de consecuencias las recomendaciones son las siguientes:

- Mujeres embarazadas: tienen mayor requerimiento hídrico (30 mL más al día para formar el líquido amniótico y permitir el crecimiento del bebé).

            - Primer trimestre: consumo total de 2-2,5 L por día.

            - Segundo y tercer trimestre: 3 L por día.

 

- Madres lactantes: debe aumentarse el consumo de líquido hasta 700mL al día respecto del estado de no embarazo. En total se recomienda una ingesta de líquidos de 3 L al día ya que el bebé lactante necesita de 2 a 3 veces más agua que un adulto.

- Niños que comienzan a andar: 150 mL por cada kg de peso y día. Esta es la etapa de la vida con más riesgo de muerte por deshidratación.

- Niños de 1 a 3 años: 0.9 L/día.

- Niños de 4 a 8 años: 1.2 L/ día.

- Niños de 8 a 13 años: 1.6 L/día.

- Adolescentes de 14-18 años: 1.8 L/día.

- Adulto: Considerando que cada ración de agua diaria son 250ml se recomienda.

            - Varones: hasta 12 raciones al día (3 L)

            - Mujeres: hasta 9 raciones al día (2,25 L)

- Personas mayores: disminuye de forma normal el agua corporal y son el otro grupo de riesgo. La ingesta recomendada es de 30-35 mL de líquido por cada kg de peso y día. Estas necesidades pueden aumentar si padecen algún tipo de enfermedad, si toman determinados fármacos, etc.

 

Para conocer en pronfundidad las recomendaciones en cada etapa del ciclo vital, puede descargarse y leer el siguiente documento: http://www.nutricion.org/prensa/PDF/Recomendaciones%20Hidratacion2008.pdf

 


Recordad que la SED es el primer síntoma de la deshidratación de nuestro cuerpo y nunca debemos hacer oídos sordos a su llamamiento. ¡Hidrátate!

Previene la deshidratación: es mejor un hábito regular y constante de bebida que esperar a tener sed para comenzar a beber.


 

Referencia del estudio: Adan A. Cognitive performance and dehydratation. Journal of the American College of Nutrition, 2012; 31 (2): 71–8.

 

Noticia elaborada por Dña. Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN

© Fundación Alimentación Saludable · info@alimentacionsaludable.es · Tlfno: 902 012 998 · Todos los derechos reservados