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 Lactancia y dieta: mitos y realidades.

 
 

 01/04/2013

 

 


Cuando una mujer se queda embarazada, comienza a recibir todo tipo de consejos sobre su alimentación. Muchos de ellos serán acertados, pero otros se basarán solo en mitos y supersticiones que vienen arrastrándose desde la antigüedad. Del mismo modo, al comenzar con la lactancia materna, escuchará cómo debe comer mucho de esto y poco de lo de más allá, siendo en la mayor parte de los casos sólo cuentos populares. Algunos consejos asustarán tanto que le obligarán a analizar uno a uno sus hábitos alimentarios, pero, ¿es realmente necesario?


 
 
En este primer articulo vamos a dar un repaso a las prohibiciones más frecuentes, explicando con más o menos detalle qué tienen de cierto y qué no, teniendo siempre presente que una mujer durante su periodo de lactancia no necesita consumir nada extra para producir más leche o para que su leche sea de mejor calidad. Nada que no sea una dieta suficiente y equilibrada.
 
 
Bebidas con cafeína.
 
Las bebidas excitantes, si bien pasan a la leche en una cantidad mínima, es mejor consumirlas con moderación. Se suele decir que el café y el té, así como el chocolate en algunos casos, y las bebidas de cola están vedadas para las madres lactantes. Si bien es cierto que la cafeína y la teína pasan a la leche materna, también lo es que lo hace en una cantidad mínima.
 
La cantidad de cafeína detectada en la leche es aproximadamente un 1% de la cantidad detectada en la madre, y la cantidad detectada en el plasma del lactante es también muy pequeña. Sin embargo, como consecuencia de la utilización de la cafeína como tratamiento de la apnea del prematuro, se ha observado que los neonatos acumulan la cafeína, pudiendo llegar a producir síntomas relacionados con su ingesta (bebés extremadamente despiertos y en alerta). De hecho, cuando la ingesta de la madre supera las 6-8 tazas al día, el lactante puede manifestar síntomas como irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño, etc, que desaparecen al cesar la ingesta de cafeína, lo cual parece confirmar la hipótesis de que los lactantes acumulan la cafeína. Por otra parte, el tabaco se ha observado que potencia el efecto de la cafeína, aunque el tabaco merece, además, una explicación aparte.
 
De este modo, la recomendación general podría ser que, salvo que el bebé sea especialmente sensible, que los hay, al igual que hay adultos especialmente sensibles, no hay problema en consumir estas bebidas excitantes, siempre que se haga con moderación. No es necesario descartar la leche ni hacer tiempo para dar de mamar al bebé, ya que, en estas condiciones, la leche es perfectamente apta.
 
Tabaco: nicotina y humo.
 
Sobre el tabaco, las autoridades sanitarias afirman que el tabaco es malo para la salud, o sea, que no es que no sea compatible con la lactancia y haya que destetar si se es madre fumadora, es que, lo que hay que hacer, es dejar de fumar, pero no únicamente por el bien del niño, sino por también por el propio.
 
En el caso del tabaco, el peligro proviene de dos frentes, la nicotina y el humo. La nicotina pasa a la leche, por lo que fumar, en principio, podría esta contraindicado durante la lactancia. Sin embargo, está claramente documentado que la leche materna protege frente a enfermedades respiratorias e incluso frente al síndrome de muerte súbita del lactante, por lo que el bebé amamantado está, en términos de salud general, más protegido que el bebé no amamantado en el caso de madres fumadoras.
 
En el caso de madres y/o padres fumadores se recomienda, al menos, tomar una serie de precauciones, como reducir al máximo el consumo de cigarrillos, no hacerlo delante del bebé, ni en la sala donde el bebé se encuentra, y básicamente, lo más lejos posible de cualquier bebé o niño, ya que el humo en sí es más peligroso que la nicotina.
 
Alcohol.
 
La leche materna con un poco de alcohol sigue siendo mejor que el biberón. El alcohol es uno de los compuestos que más rápidamente se absorben, alcanzando su máximo en sangre a los 15 minutos de la ingestión. Sin embargo, las mujeres lactantes y las no lactantes procesan el alcohol de diferente manera, tendiendo las primeras a eliminarlo del organismo de una manera mucho más rápida y eficiente.
 
En cuanto a sus efectos, el alcohol bloquea la liberación de oxitocina proporcionalmente a la ingesta realizada, por lo que puede observarse una disminución de la cantidad de leche que, en general, no suele ser preocupante.
 
Partiendo de la base de que el alcohol en exceso no es bueno, en ninguno de los casos, que pone en peligro la salud y de que además proporciona una considerable cantidad de calorías, la realidad es que no por consumir alcohol hay que destetar ni descartar la leche. De hecho, es cierto que el alcohol pasa rápidamente a la sangre una vez ingerido, y de ahí a la leche materna, entre 30-60 minutos cuando se toma en ayunas y 60-90 si se ingiere con comidas, igualándose las concentraciones entre ambos fluidos. Es decir, que si en la sangre de la madre encontramos una concentración de alcohol de 0.3g/l o lo que es lo mismo, un 0.03%, ésta será la concentración que tendrá la leche. Una cerveza tiene una concentración de alcohol de aproximadamente un 5%, así que difícilmente podemos considerar la leche materna, con un 0.03% de alcohol, como una bebida alcohólica. Por este motivo, la mayor parte de los autores admiten que el consumo moderado de alcohol (hasta 2 bebidas máximo al día) no afecta al bebé, salvo que sea un bebé de muy pocas semanas, en cuyo caso sería más prudente no tomarlas. En cualquier caso, hay disponible productos como la cerveza sin alcohol que parece la opción más sana y recomendable durante la lactancia.
 
El alcohol pasa a la leche materna ciertamente. Sin embargo, tras haber consumido alcohol, no es necesario ni destetar ni descartar esa leche, puesto que su concentración alcohólica es despreciable, aunque sí sería conveniente no amamantar cuando se está visiblemente ebria, más por el limitado control de los actos que por el daño que la leche pueda causar. Durante el embarazo, sin embargo, hay que mantener una estricta tolerancia cero en este tema.
 
Medicamentos: son seguros?
 
El consumo de medicamentos es, en general, seguro durante la lactancia. Lamentablemente, casi todos los prospectos informativos de medicamentos, contienen la coletilla “en embarazo y lactancia”, a pesar de que son dos estados totalmente diferentes. Durante el embarazo, todo lo que la madre consume le llega al feto a través de la sangre, mientras que durante el periodo de lactancia, para que le llegue al bebe, tiene que haber pasado, además, de la sangre a la leche.
 
Este tema daría para un articulo completo, por lo que, para una información más detallada al respecto, y más concreta en algún principio activo de particular interés, os remito a consultar la página del Hospital Marina Alta (Alicante), donde además de estar en actualización constante, atenderán cualquier duda de manera muy eficiente.
 
 
 
Referencias:

Gonzalez, C. Manual practico de lactancia materna. 2a ed. ACPAM, Barcelona 2008.

Rivera- Calimlim, L. The significance of drugs in breast milk. Clin Perinatol 1987, 14 (1): 51-70.

Gonzalez Rodriguez, C.J., Guerrero Désirré J. Farmacos y Lactancia Materna. Información inadecuada en el Vademécum. Aten Primaria 1998, 22:536-7.

Lawrence, R. A., Lawrence R. M. Breastfeeding. A guide for the medical profession. 7th revised edition. Saunders, Elsevier 2010.

Little, R.E., Northstone, K., Golding, J. ALSPAC Study Team. Alcohol, breastfeeding and development at 18 months. Pediatrics 2002, 109 (5): E72-2.

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www.e-lactancia.org Compatibilidad de la lactancia con medicamentos y otros productos. Lactancia Materna, medicamentos, plantas, tóxicos y enfermedades.  

 
 
- Autor:
Dra. Carlota Reviriego Herráez.
Asociada SEDCA
 

 

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