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 Tomar Omega-3 durante el embarazo se traduce en bebés más sanos

 

Image: FreeDigitalPhotos.net

 

 25/03/2013

 

 


Un estudio de la Universidad de Kansas (EE.UU.) demuestra que la suplementación durante el embarazo con DHA, un tipo de ácido graso Omega-3, se traduce en menores partos pre-término y en niños con mayor peso, más grandes y con mayor perímetro cefálico al nacimiento.


 

 

Un estudio de doble ciego

Los estudios de doble ciego se emplean, generalmente, en estudios de fármacos de modo que a la mitad de los estudiados se les da el fármaco correspondiente y a la otra mitad se les da placebo sin que cada uno sepa qué es lo que está tomando.

 

Este es el caso del reciente estudio publicado por científicos de la Universidad de Kansas (EE.UU.) en la revista “American Journal of Clinical Nutrition”. Se trata de un ensayo clínico en el que se proporcionó un suplemento llamado DHA, un tipo de ácido graso Omega-3, a un total de 154 mujeres embarazadas durante la segunda mitad de su embarazo. A su vez, a otro grupo aleatorio de 147 gestantes durante el mismo periodo de tiempo, se les dio una pastilla placebo, es decir, que no contenía el Omega-3.

 

Para poder sacar conclusiones con propiedad, los investigadores controlaron otros potenciales factores de confusión que pudieran repercutir en los resultados del estudio tales como la educación materna, el nivel socioeconómico familiar, si había habido algún embarazo previo, o si la madre fumaba entre otros.

 

 

Resultados de la suplementación con DHA

 

El ácido docosahexaenoico (DHA) se forma de manera natural en las membranas celulares, sobre todo en las células del cerebro y sistema nervioso. Un bebé obtiene DHA de la madre en el útero y después del nacimiento, continúa recibiéndolo a través de la leche materna, pero la cantidad recibida depende directamente de los niveles de DHA que la madre tenga.

 

Los investigadores comprobaron que las mujeres suplementadas con DHA tuvieron embarazos más prolongados, por lo tanto, menos nacimientos prematuros. En concreto casi el 5% de ellas dio a luz en la 34 semana de gestación, en comparación del 0,6% de las mamás no suplementadas. Además sus bebés nacieron con mayor peso (casi un cuarto de kilo más de media) y tenían mayor tamaño y perímetro cefálico. Estas cifras son más elevadas que las encontradas en la población general americana y todos estos indicadores son, además, sinónimo de mejor desarrollo fetal y suelen ir asociados a niños más sanos en el futuro.

 

Estas cifras constituyen los primeros resultados del estudio, el cual, pretende seguir el progreso de todos los niños nacidos de todas las madres participantes, con la intención de comprobar si existen también diferencias entre ellos a largo plazo. Algunas de estas diferencias pudieran ser en rendimiento escolar o el coeficiente intelectual ya que, estudios previos, han demostrado la relación entre alimentación postnatal rica en DHA y mejor desarrollo cognitivo ya que éste compuesto se acumula en el cerebro y fibras nerviosas.

 

La autora principal del estudio, Susan E. Carlson, profesora de nutrición en la Universidad de Kansas, resalta que no se observó ningún efecto adverso de la toma de los suplementos por lo que, a expensas de realizar estudios con mayor número de gestantes, recomienda que las madres hablen con sus obstetras sobre la posibilidad de tomar estos suplementos de ácidos grasos Omega-3.

 

 

También podemos obtener DHA con la dieta

Se encuentra principalmente en alimentos de origen marino, pescados y algas, y también en peces de río como el salmón, la sardina, la trucha o la anchoa. Una fuente de DHA es el famoso aceite de hígado de bacalao.

 

En el caso de las mujeres embarazadas deben consultar a su médico sobre la cantidad de este tipo de pescado que debe consumir en cada fase del embarazo pues suelen llevar asociados cierto contenido en mercurio peligroso para el feto en grandes cantidades.

 

Además, cada vez es más frecuente encontrar en los mercados los denominados alimentos funcionales, muchos de ellos fortificados con vitaminas o con éste tipo de ácidos grasos omega-3. Los alimentos fortificados en DHA más comunes son: huevos, productos lácteos, productos de soja, aceitunas rellenas de anchoa, galletas y aceites o margarinas vegetales.

 

 

Referencia del estudio: Carlson AE et al. DHA supplementation and pregnacy outcomes. Am J Clin Nut, 2013. http://ajcn.nutrition.org/content/early/2013/02/18/ajcn.112.050021.abstract

 

Noticia elaborada por Dña. Noemí López-Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN

 

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