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 Los ultraprocesados para la hipertensión arterial

 
 

 07/05/2019

 

La hipertensión arterial (HTA) es una patología crónica de alta prevalencia en la sociedad actual. Específicamente en España su incidencia es elevada, aún teniendo en cuenta que un elevado porcentaje de población se encuentra sin diagnosticar.  El estudio Di@bet.es de 2016 ha llegado a estimar que un 42% de la población mayor de 18 años tiene la tensión arterial elevada, y que un 37% no está diagnosticada, siendo mayor la prevalencia en hombres que en mujeres.


Recordemos que se consideran valores altos de HTA cuando la presión diastólica es mayor de 90mmHg, y la sistólica mayor de 140mmHg.


Actualmente, es conocido que la hipertensión arterial acarrea efectos para la salud entre los que podríamos destacar el sobreesfuerzo del corazón para combatir la mayor resistencia que encontramos en nuestras arterias. Esto puede convertirse en un mayor riesgo de: insuficiencia coronaria, arritmias, anginas de pecho, y otros eventos cardiovasculares. Además, aumenta la posibilidad de arterioesclerosis o acumulación de placas de ateroma en nuestras arterias, y, en consecuencia, de fenómenos de trombosis e infartos.

 


Una persona con HTA tiene mayor riesgo de sufrir un infarto de miocardio y también accidentes cerebrovasculares como ictus. Además, se relaciona con mayor probabilidad de padecer prediabetes o diabetes mellitus tipo II de forma indirecta, y de insuficiencia renal entre otros.


 

Las recomendaciones básicas para la prevención y control de la HTA son bien conocidas: hacer ejercicio físico y llevar una vida activa; mantener una dieta saludable alta en alimentos vegetales; controlar el consumo de sodio especialmente de la sal tanto añadida por uno mismo como incluida entro de los productos procesados; no fumar y no beber alcohol o beber lo mínimo posible y esporádicamente.

Los consejos nutricionales se enfocan en gran medida en el control en el consumo de sodio en la dieta: reducir la presencia de sal del salero, y controlar el aporte de sal añadida a productos procesados como precocinados, carnes procesadas, comida rápida... Y, además, se recomienda aumentar la ingesta de potasio presente en alimentos de origen vegetal como: las verduras y hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos y tubérculos principalmente.

El equilibrio en la ingesta entre sodio/potasio es fundamental para mantener una tensión arterial adecuada. Su descompensación por un consumo elevado de sodio o bajo de potasio aumenta el riesgo de HTA o en personas que ya la padecen, de descompensación todavía mayor.

 

                   

 

Un nuevo estudio al respecto...

Un nuevo estudio publicado este mismo año hace 2 meses en la revista Nutrición Hospitalaria, ha relacionado en alto consumo de productos ultraprocesados en nuestra dieta actual con un desequilibrio entre la ingesta de sodio y potasio. Recordemos que este desequilibrio se puede traducir en HTA.

Este estudio ha valorado el consumo de productos ultraprocesados conjuntamente con la excreción diaria de sodio y potasio por vía urinaria de 150 participantes, considerado un método de oro en su valoración. La relación sodio/potasio se considera un importante biomarcador para evaluar la ingesta dietética de ambos electrolitos, así como valorar el riesgo de patologías asociadas como la HTA u otras enfermedades cardiovasculares.

Para evaluar el consumo de productos altos en sal se tuvieron en cuenta los más habituales como: caldos de sopa y de pollo, glutamato monosódico (aditivo rico en sodio), concentrados de carne y verduras altos en sal, sal adicionada a los productos... Y posteriormente se clasificó a la población participante en función de si su ingesta era: rara, eventual o frecuente a la semana. Aparte de ello, se analizó la ingesta dietética mediante un Recuerdo de 24 horas, detectando el consumo de productos procesados fuente de sal.

Los resultados mostraron diferencias significativas en la relación sodio/potasio entre aquellos que consumían mayor cantidad de productos ultraprocesados mencionados anteriormente, con respecto a los que los tomaban de forma eventual o menos frecuentemente. Prácticamente el total de la muestra se pasaba de los 5 gramos recomendados de máxima por la OMS al día. Además, las personas de sexo masculino mostraron mayor consumo de sal y mayores índices sodio/potasio que las mujeres, especialmente aquellos con más sobrepeso.

En definitiva, el estudio concluyó que un mayor consumo de productos ultraprocesados, caldos y concentrados ricos en sal, perjudicaban al balance sodio/potasio del organismo, de gran importancia para la salud cardiovascular, especialmente en el control de la tensión arterial. En cambio, un consumo esporádico y puntual en un contexto de dieta saludable rica en alimentos de origen vegetal no suponía estos efectos negativos en la salud del consumidor.

Estudios anteriores ya habían concluido resultados similares en cuanto a un mayor consumo de carnes procesadas, productos muy condimentados y con salsas grasas altas en sal y su relación con el peor balance sodio/potasio.

 

 

La alta presencia de sodio en forma de sal en los productos ultraprocesados es el principal causante de este desequilibrio. Aunque no debemos olvidar que consumir habitualmente estos productos también desplazará la ingesta de otros saludables ricos en potasio, acrecentando la problemática aún más.

Si consumo un producto procesado rico en sal, no solo abusaré de sodio ese día, sino que habré quitado el hueco a otro alimento de mayor interés nutricional y fuente de potasio: una fruta, hortalizas, unos frutos secos sin sal... El problema es doble.

 


¿Qué recomienda la OMS al respecto?
 

La OMS recomienda no pasarnos de 5 gramos de sal al día, siendo preferible reducir esa recomendación aún más en personas con patologías como la HTA o mayor riesgo cardiovascular. Estos 5 gramos de sal equivalen a 2.400 mg de sodio.

Con una dieta saludable en la que de vez en cuando añadamos sal de forma comedida o consumamos un producto ultraprocesado de forma puntual, conseguiremos ceñirnos a estos límites. Pero si habitualmente tomamos productos procesados ricos en sal, además de añadir sal con el salero, nos pasaremos por goleada del máximo establecido.

 

          


¿Dónde encontramos estos aportes tan elevados de sal?

El principal problema con la sal a día de hoy no es tanto la sal del salero, como los productos que llevan ya la sal incorporada. Estos últimos constituyen nuestra principal fuente de sal y en muchas ocasiones, sin apenas ser conscientes de que la estamos consumiendo en cantidades tan elevadas.

Es importante destacar que con el sodio naturalmente presente en los alimentos alcanzamos las recomendaciones diarias sin necesidad de añadir más sal. Y que si añadimos una pizca de sal a nuestros platos tampoco encontraremos un perjuicio para la salud, pero en general nos pasamos, y más de lo que pensamos.

En un producto medio de carne procesada (hamburguesas preparadas, derivados cárnicos, fiambres...), un plato precocinado, lasagnas congeladas, pizzas... tanto compradas en supermercado como en restaurantes de comida rápida, encontramos un contenido de entre 1,5-3 gramos de sal/100g de producto.  Asimismo, en condimentos y saborizantes del producto también encontraremos altísimas cantidades de sodio: caldos de sopas, salsas, condimentos preparados... cuyo fuerte sabor se debe en gran medida a la sal y aditivos. Si consumimos una ración de 100-150gg de alguno de estos productos, ya hemos superado el tope diario de sal recomendado por la OMS, teniendo en cuenta que tomaremos más sal a lo largo del día.

 

 

 

Referencia bibliográfica principal:

  • Oliveira LS, Coelho JS, Siqueira JH, Santana NMT, Pereira TSS, Molina MCB. Relación sodio/ potasio urinario y consumo de condimentos industrializados y alimentos ultraprocesados. Nutr Hosp 2019;36(1):125-132

 

Otros estudios de interés:

  • Yang Q, Liu T, Kuklina EV, Flanders WD, Hong Y, Gillespie C, et al. Sodium and potassium intake and mortality among US adults: prospective data from the Third National Health and Nutrition Examination Survey. Arch Inter Med 2011;171:1183-91
  • O’Halloran SA, Grimes CA, Lacy KE, Campbell KJ, Nowson CA. Dietary intake and sources of potassium and the relationship to dietary sodium in a sample of Australian pre-school children. Nutrients 2016;8:96.
  • Mirmiran P, Bahadoran Z, Nazeri P, Azizi F. Dietary sodium to potassium ratio and the incidence of hypertension and cardiovascular disease: a population-based longitudinal study. Clin Exp Hypertens 2018;1-8. 34.
  • World Health Organization (WHO). Guideline: sodium intake for adults and children. Geneva: WHO; 2012

 

 

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