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 LOS NUTRIENTES CLAVES PARA UNA MEJOR FERTILIDAD

 
 

 20/02/2020


A día de hoy nadie duda de la importancia de llevar una alimentación saludable adaptada al periodo de embarazo y también en la lactancia materna. Las confusiones llegan cuando hablamos del periodo anterior en el que una pareja busca tener un bebé, ¿Hay que seguir pautas nutricionales en este periodo? La respuesta es sí, la nutrición importa y mucho en cuanto a la fertilidad, y es importante conocer cómo optimizarla.

Actualmente es bien conocido que existen ciertos condicionantes nutricionales y de estilo que vida que pueden mejorar la fertilidad tanto del hombre como de la mujer, así como desórdenes alimenticios y/o deficiencias nutricionales que pueden disminuir las probabilidades de éxito, llegando incluso a la infertilidad.


Lo primero debemos definir los conceptos relacionados con fertilidad:

  • La infertilidad o esterilidad es la incapacidad para fecundar en el hombre y para concebir en la mujer, estipulando como periodo máximo entre 1-2 años según la fuente consultada, por supuesto, teniendo que en cuenta que se mantienen relaciones sexuales asiduamente durante este periodo y no se utiliza ningún método anticonceptivo.
  • Luego, tendríamos otro término diferente que se refiere a ``fertilidad reducida´´, dificultad para la fecundación o concepción, pero que no anula totalmente la posibilidad de tener un bebé, y que, además, puede ser temporal y transitorio.

 

Los problemas de fertilidad pueden deberse tanto a trastornos hormonales como del aparato reproductor femenino o masculino, así como de la calidad del esperma en hombres o en la formación de óvulos en mujeres. Las causas pueden ser muy diversas, pero en gran medida puede deberse a algunos desconocidos en esta área como: la alimentación, actividad física y la composición corporal (riesgo de desnutrición, sobrepeso u obesidad...).

En este artículo vamos a hablar sobre la relación que hay entre la nutrición, específicamente en determinados nutrientes, en relación con la fertilidad tanto en la mujer como en el hombre.

 

Nutrición y fertilidad en la mujer:

En la mujer se ha demostrado como llevar una alimentación saludable conlleva mejoras en la fertilidad, así como tener un estado nutricional adecuado. Situaciones de bajo peso, y situaciones de sobrepeso, especialmente de obesidad mórbida se relaciona con mayor riesgo de infertilidad. De igual forma, desórdenes alimenticios y trastornos alimentarios, así como deficiencias nutricionales pueden disminuir las probabilidades de éxito de la fecundación.

 

Algunos de los nutrientes más importantes que se han visto implicados en la fertilidad femenina son los siguientes:

             Ácido fólico: El ácido fólico o vitamina B9 se ha descrito entre sus principales funciones la síntesis del ADN en el proceso de división celular. Esta función hace que tenga un papel esencial en la gametogénesis además de en el proceso de desarrollo embrionario. Además, diversos estudios han descrito que la suplementación con ácido fólico disminuye la infertilidad en la mujer además de disminuir también la anovulación esporádica, por lo que es cada vez más habitual su recomendación en mujeres que buscan un bebé, previo al embarazo.

El ácido fólico se encuentra sobre todo en vegetales de hoja verde como acelgas, espinacas... y también en legumbres, semillas, pipas de girasol, y cereales siempre que sean 100% integrales o de grano entero.

•             Vitamina D: La vitamina, cuya principal función está relacionado con el metabolismo del calcio y su absorción, se ha descrito en modelos animales que su completa ausencia se asocia a infertilidad. Sin embargo, en humanos no se ha descrito ningún tipo de efecto tanto de la suplementación como déficit en relación con la fertilidad. En general, la obtendremos de la luz solar, lácteos con vitamina D (enteros o enriquecidos), y pescado azul.

•             Carbohidratos: los hidratos de carbono, parte fundamental de la dieta humana y que normalmente suponen entre 45-55 % de la composición de la dieta, con su ingesta se regula la homeostasis de la glucosa a través de la regulación de los niveles de insulina y glucagón. La regulación de los niveles de estas hormonas a su vez se relaciona con la producción y función ovárica por lo que una mala calidad de la dieta puede disminuir los niveles de fertilidad en la mujer. Además, se ha descrito que una dieta rica en carbohidratos de bajo índice glucémico puede incrementar la fertilidad en la mujer. Por otro lado, se recomienda reducir el consumo de azúcar añadido y de harinas blanca refinadas.

•             Ácidos grasos: Los ácidos grasos juegan un papel muy importante en el desarrollo embrionario siendo fundamentales como fuente de energía durante la maduración del ovocito, así como en la fase de desarrollo temprano del embrión. Además, los ácidos grasos son precursores de hormonas como hormonas esteroideas y prostaglandinas que juegan un papel fundamental durante el embarazo.

El consumo de ácidos grasos ω-3 puede aumentar la concentración de progesterona luteal así como un menor riesgo de desarrollar endometriosis. El omega-3 lo encontramos en pescado azul, y en semillas (e chía y lino sobe todo) y frutos secos (destacando nueces), entre otros.

Por otro lado, una dieta alta en grasas de mala calidad puede reducir la fertilidad, destacando la ingesta de grasas trans (actualmente con un consumo muy bajo); y grasas vegetales refinadas (de palma, palmiste, coco, girasol...). Por lo que el consumo de productos ultraprocesados debería reducirse ya que su grasa contenida en el 99% de ellos es de baja calidad.

 

             Proteínas: no se ha descrito ningún requerimiento específico referente a la ingesta de proteínas siendo estas las mismas que las recomendaciones de la población en general (al menos 0.83g de proteína / kg de peso según la EFSA). Sin embargo, sí que se ha asociado que la ingesta suficiente de fuentes de proteínas, tanto vegetal como animal, con una fertilidad normal asociada a la edad de cada uno. Es fundamental tanto una correcta ingesta de calorías como de proteína para que el organismo cubra sus requerimientos, y tenga suficiente para los procedimientos asociados a la fertilidad.

En nuestra sociedad actual no tenemos problema en el consumo de proteína, de hecho, es más posible que tomemos por encima de nuestros requerimientos. Pero sí es importante considerar la ingesta de proteínas vegetales para que al menos sean la mitad de nuestra ingesta proteica, y equilibrarlas con las animales: legumbres, frutos secos, semillas y en menor medida, cereales integrales. También son interesantes proteínas procedentes de derivados de legumbre como: tofu, tempeh, soja texturizada...

 

 

•             Productos lácteos: respecto a la relación entre productos lácteos y fertilidad femenina, no está muy clara la relación, pero parece que una ingesta habitual 0-3 lácteos diarios podría retrasar la reducción de la fertilidad asociada a la edad. Por supuesto, el consumo de lácteos, aunque son alimentos nutricionalmente interesantes, no es indispensable en ninguna condición fisiológica ni son necesarios para una mejora clara de la fertilidad. En todo caso, su consumo siempre debe ser sin azúcar añadido, edulcorantes... y debe priorizarse la ingesta de lácteos fermentados como: yogur, skyr, kéfir... considerados probióticos por su contenido en microorganismos beneficiosos para la salud.  

cabe destacar la posible importancia que la ingesta de productos lácteos tiene sobre la fertilidad femenina ya que una alta ingesta de productos lácteos se ha asociado con un retraso en pérdida de fertilidad asociada a la edad.

 

Nutrición y fertilidad en el hombre:

Al igual que en la mujer la dieta puede tener también una gran influencia sobre la fertilidad masculina. Alto consumo de productos procesados y/ ultraprocesados de baja calidad nutricionales (azúcar añadido, harinas y grasas refinadas...) se han asociado con peor calidad espermática. Además, en general, altos consumos de vegetales, frutas, legumbres y pescado, sobre todo azul, están asociado con mejor calidad del esperma y mayor fertilidad masculina.

Si nos centramos específicamente en algunos de los componentes de la dieta y su efecto en la fertilidad masculina se han descrito las siguientes asociaciones:

•             Ácidos grasos: mientras que un alto consumo en ácidos grasos ω-3 se asocia con mayor cantidad y calidad espermática el consumo de grasas vegetales refinadas y grasas saturadas de baja calidad (productos ultraprocesados) se relacionan con un menor contaje espermático.

•             Vitamina D: los metabolitos derivados de esta vitamina se relacionan como marcadores de calidad del esperma. La suplementación en caso de tener niveles insuficientes en analíticas de sangre es recomendable.

 

•             Antioxidantes: la suplementación con antioxidantes como puede ser la vitamina C, A, E o micronutrientes como el selenio o el zinc mejora los parámetros de calidad relacionados con el esperma, aunque la mejora de estos parámetros no siempre se correlaciona con los ratios de concepción. Aun así, no existie suficiente evidencia científica como para recomendar la suplementación con antioxidantes en caso de problemas de fertilidad masculinos, y menos si no existe deficiencia del nutriente concreto.

•             Cafeína: la cafeína a pesar de sus efectos psicoestimulantes, no se le ha descrito ningún efecto beneficioso en cuanto a la calidad o movilidad del esperma. Sin embargo, alta dosis de cafeína tiene un efecto negativo sobre el contaje, concentración y volumen del esperma (más de 4 cafés diarios de media).

•             Alcohol: el abuso en el consumo de alcohol se ha relacionado con una disminución de la calidad del esperma, así como problemas fisiológicos en el testículo e incluso pequeñas cantidades de alcohol tienen un efecto perjudicial sobre la fertilidad masculina recomendando evitar el alcohol en caso de problemas de fertilidad masculinos.

Tanto en hombres como en mujeres también es primordial la práctica de actividad física tanto aeróbica como de fuerza, ya que tiene claros beneficios en relación con la fertilidad. Es importante destacar que el sedentarismo promueve la infertilidad, y sobre todo en personas con sobrepeso u obesidad.

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