Inicio Quiénes somos Actividades Educación nutricional Conceptos básicos de nutrición Publicaciones
Noticias
Nutrición en positivo
Material de información nutricional
Alimentos
Recetas
Documentos de interés
Enlaces en la web
Galerías de imágenes

Volver al índiceVolver al índice

Noticias de nutrición en positivo

 FRUTAS Y VERDURAS DE TEMPORADA

 
 

 24/04/2020

ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE Y ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA.

 

Los grupos de consumo como alternativa al sistema de agricultura industrial.  


Las dietas sostenibles son aquellas que generan un impacto ambiental reducido, que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional y a que las generaciones actuales y futuras lleven una vida saludable. Además, protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas; son culturalmente aceptables, accesibles, económicamente justas y asequibles y nutricionalmente adecuadas, inocuas y saludables, y optimizan los recursos naturales y humanos.                                                                                                                                                                    FAO, 2010, Dietas sostenibles y biodiversidad


Este término parece cobrar cada vez más importancia en el mundo de la nutrición desde diferentes ámbitos. Cada vez son más los profesionales que hablan y divulgan sobre este tema y, por tanto, crece también el número de consumidores que abogan por este tipo de alimentación. Como podéis ver esta definición engloba un tema muy amplio y es muy fácil preguntarse cómo o de qué manera puede lograrse una alimentación sostenible. Según la FAO, en los últimos tiempos muchos países han incluido cuestiones de sostenibilidad en sus políticas y guías alimentarias. Para que esto sea posible se establecen recomendaciones sobre diferentes aspectos como pueden ser: incluir alimentos locales y de temporada, reducir el desperdicio de alimentos, reducir el consumo de carne, alimentos procesados y bebidas azucaradas, etc.

Con esto podemos ver que, si queremos desarrollar un modelo de alimentación sostenible, tenemos la responsabilidad de ocuparnos de numerosos aspectos previamente.

 

ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA.

Una de las primeras premisas de este sistema de alimentación y producción de alimentos es consumir alimentos locales y de temporada. Sin embargo, el modelo agroalimentario actual se basa en la agricultura y ganadería industrial. Es decir, el lado opuesto de la balanza. Este modelo implica la industrialización de la agricultura y la especialización de ésta en el cultivo de grandes extensiones de un mismo producto, buscando siempre aquellos que sean más rentables desde el punto de vista económico. Esto lo podemos ver fácilmente en Argentina, que recibe el nombre de País de la soja, por las grandes extensiones de cultivos de soja transgénica cuyo objetivo es la producción de piensos para alimentar al ganado y no para consumo humano. Este sistema está controlado por las grandes multinacionales agroalimentarias y, por tanto, deja fuera a los pequeños y medianos agricultores.

Esto ha supuesto la pérdida de empleos de muchas personas en todo el mundo que, o bien han tenido que vender sus tierras por no poder estar a la altura de la competencia, o adaptarse y producir alimentos para estas grandes empresas. Además, otro de los inconvenientes de este sistema de producción agrícola industrial viene de algo tan simple como es la vida limitada o la caducidad de muchos de los alimentos que se producen.

Al hablar de agricultura principalmente nos estamos refiriendo a alimentos perecederos como pueden ser las frutas y verduras. Por tanto, hay que considerar la necesidad de conservación y mantenimiento de estos alimentos. Esto implica un gran coste puesto que, si se importan cereales o verduras a miles de kilómetros del lugar donde van a consumirse, va a ser necesario emplear gran cantidad de recursos energéticos, tanto para la conservación de los mismos, como para su transporte. Esto tiene una consecuencia muy clara: el impacto en el medio ambiente que se ve reflejado en la cantidad de emisiones de CO2 que implica.

Por ejemplo, las legumbres consumidas en el año 2007 por miembros del Estado Español habían recorrido de media unos 5.034 km. Las frutas, verduras y legumbres importadas que llegaron únicamente por transporte marítimo a nuestro estado fueron 2.392.109 toneladas y esto supuso un total de 311.035 t/CO2 emitidas. (Según los datos del informe de Alimentos kilómetricos realizado por la Organización Amigos de la Tierra). Hay que preguntarse cómo es posible que sabiendo todos los gastos económicos que supone la producción y transporte del tipo de alimentos anteriormente explicado, el precio final por el que los puedes encontrar en el supermercado es el mismo o incluso menor que el de un mismo alimento de producción local.

Otro tema de importancia tanto para el consumidor como para los productores es la seguridad de los alimentos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desde la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) de 1996, la Seguridad Alimentaria ¨a nivel de individuo, hogar, nación y global, se consigue cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana”.

Por tanto, la agricultura industrial pone en duda la seguridad alimentaria puesto que se centra mayoritariamente en la producción de unos pocos cultivos en grandes extensiones, provocando que las regiones productoras tengan que aumentar la necesidad de importar aquellos alimentos básicos que no generan en su territorio, aun teniendo las condiciones para hacerlo. Además, la complejidad del sistema hace que en caso de que se de una situación de peligro en términos de seguridad alimentaria, el sistema de trazabilidad que deba realizarse para localizar la pérdida de control y poder solventarla, se vuelve mucho más costoso puesto que el alimento pasa por un número mayor de intermediaros lo que provoca que se multipliquen los peligros. Podemos preguntarnos también si este sistema genera la necesidad de unos controles de calidad mayores y más costosos para garantizar la salud del consumidor.

 

GRUPOS DE CONSUMO

Puede parecer que, viviendo en una gran ciudad como Madrid, es difícil poder consumir alimentos locales y de temporada. Lo habitual es comprar en grandes superficies de alimentación y quizás no nos fijemos en la procedencia de los alimentos que compramos. Como alternativa a este sistema de compra y alimentación existen los llamados Grupos de consumo. Éstos consisten en un grupo de personas que se organizan y se ponen en contacto directamente con los productores más cercanos para que estos les distribuyan una determinada cantidad de alimentos u otros productos. Después el grupo lo reparte entre sus miembros o socios, normalmente a través de cestas semanales.

Por medio de la participación en estos grupos puedes tener la oportunidad de consumir semanalmente alimentos de cercanía y de temporada y muchas veces se busca que éstos sean de producción agroecológica. Existen también redes de consumo más amplias. En La Comunidad de Madrid podemos encontrar la Cooperativa de La Garbancita Ecológica. En este grupo puedes realizar un pedido online eligiendo los productos que quieres a través de una base de datos creada por ellos mismos. También tienes la opción de visitar su tienda física en el madrileño barrio de Vallecas, donde puedes comprar los alimentos y productos disponibles.

Muchas veces son los mismos agricultores de huertos en las ciudades o en el campo, los que establecen un grupo de socios, a quienes les venden directamente y de manera periódica los alimentos que producen. De esta forma obtienes directamente los alimentos sin más intermediarios respetando los ciclos de producción de la tierra. Este sistema conlleva ciertos riesgos ya que estás expuesto a que se den o no las condiciones meteorológicas óptimas para la proliferación de los cultivos, o a que éstos se vean afectados por alguna plaga que implique que haya que desperdiciar parte de la cosecha. A lo largo de la geografía española existen numerosas experiencias de este tipo, un ejemplo es la Huerta Molinillo en los alrededores y la ciudad de Burgos.

En conclusión y con los datos expuestos anteriormente, deberíamos como sociedad empezar a cambiar nuestra forma de consumo alimentario y tender cada vez más a buscar estas alternativas que nos permitan obtener alimentos locales y de temporada y que, además, son mucho más sostenibles y respetuosas con el medio natural,  el entorno humano o geográfico y que respeten los principios de la Soberanía Alimentaria de los pueblos.

 

Autora: Ana Gutiérrez, Grado Nutrición Humana y Dietética, UCM

© Fundación Alimentación Saludable · info@alimentacionsaludable.es · Tlfno: 902 012 998 · Todos los derechos reservados