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Noticias de nutrición en positivo

 FOOD ART: una práctica divertida con frutas y verduras

 
 

 01/06/2020

Las frutas y las verduras son dos grupos de alimento muy importantes en la dieta mediterránea. De hecho, estás deben formar parte de nuestra dieta diaria en una cantidad alta diariamente: en torno a 3 piezas de fruta fresca al día, y 2 raciones de verduras y hortalizas (una en comida y otra en cena); por supuesto acompañadas de legumbres, cereales integrales, el aceite de oliva virgen extra y otros alimentos como pueden ser los productos lácteos, el pescado, huevos y la carne.

Las frutas y verduras aportan a nuestra dieta una gran cantidad de vitaminas y minerales necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, y también incorporan fibra dietética de tipo soluble y elevadas cantidades de agua y otros nutrientes.

A pesar de sus grandes beneficios y propiedades, a veces, puede resultar difícil introducirlas en la alimentación de los más pequeños y que estás sean aceptadas y demandadas por los niños. Para ello, es importante establecer un plan de alimentación complementaria adecuado, es decir, a partir del momento en el que la lactancia materna deja de ser el alimento principal (tras los 6 meses de lactancia materna exclusiva recomendada por la OMS).

A partir de ahí, se irán introduciendo todos los alimentos poco a poco, de manera escalonada y progresiva. La inclusión de verduras y frutas suele ser un proceso complejo y laborioso, además de que habitualemnte son peor aceptadas por lso más pequeños y supone una lucha constante en comidas y cenas en casa. Una posible explicación a esto se plantea debido a la exposición cada vez mayor a productos en su mayoría ultraprocesados de baja calidad nutricional como: las galletas, los cereales de desayuno, los refrescos, etc; que son altamente palatables, fácil de consumir, y apetecibles para los niños en cualquier momento. Debido a la elevada ingesta de este tipo de productos cuyo sabor es potente: muy dulce, muy salado, con aditivos potenciadores del sabor..., acompañada de la potente publicidad que presentan en medios de comunicación y en sus propios envases,   resultan muy atractivos para los niños debido a que entre otras cosas la industria mezcla el aspecto lúdico con la alimentación. Después, una fruta dulce puede resultaarles incluso poco dulce debido a su alto umbral de percepción de este sabor, haciendo más compleja su inclusión y su aceptación.

Algunas orientaciones que pueden ayudarnos a comprender como se establecen las pautas de alimentación en la edad infantil son las siguientes:

El ejemplo de hábitos alimenticios que reciben en la familia. Es importante comprender que al igual que pasa con otras conductas, los hábitos y preferencias alimenticias se aprenden por imitación. Si los niños están acostumbrados a ver en la mesa diferentes verduras y frutas, es más fácil que su rechazo hacia ellas sea menor.

Por otro lado, que se rechace un alimento concreto la primera vez que se ofrece, no significa que ya no vaya a comerlo nunca más. Se calcula que son necesarias varias exposiciones a una misma comida para poder acostumbrarnos al sabor y aceptarlo (entre 5 y 10 veces en muchas ocasiones). Por tanto, se debe ir poco a poco, ofreciendo pequeñas cantidades de nuevos alimentos en distintas presentaciones divertidas, variando entre combinaciones de alimentos... sin forzar al niño ni que suponga una guerra en la mesa.

Si tomamos como ejemplo la zanahoria, podemos introducirla en pequeñas cantidades en diferentes comidas y probando también diferentes formas culinarias: cruda, cocida, triturada en purés o salsas, etc.

De una u otra forma, es importante no forzar a los niños a consumir todo tipo de fruta y verdura, aunque no les guste. Todos tenemos nuestros gustos y preferencias; no debemos preocuparnos si, tras varias pruebas, se mantienen las reticencias hacia algún alimento en concreto. Si algún tipo de verdura no le gusta, podemos retirarlo de su dieta, puesto que seguro que nosotros también tenemos alguna que no nos gusta y tampoco consumimos por elección propia.

 

Asimismo, el juego es fundamental en la vida y aprendizaje de los niños, y en la creación de hábitos alimenticios no tiene por que ser diferente. Por ello, el objetivo de este trabajo es ofrecer ideas y recursos que pueden utilizarse en las familias u otros ambientes educativos para fomentar el consumo de frutas y verduras, de forma divertida y a través del juego y la creatividad.

Vamos a hablar de una práctica denominada FOOD ART.

Esta técnica consiste en crear obras plásticas con los alimentos. Para llevarla a cabo podemos ofrecerle a la niña o niño diferentes frutas o verduras cortadas en tiras, rodajas, etc. Para que las combine como quiera y vaya creando formas, animales u objetos con ellas. Con un poco de imaginación, podemos hacer que unas hojas de lechuga parezcan hierba, unas rodajas de tomate el cuerpo de una mariquita, o una naranja partida a la mitad se convierta en las alas de una mariposa...

Aquí os dejamos algunos ejemplos divertidos para daros ideas y que os pongáis manos a la obra en casa.

 

 

 

 

Autora: Ana Gutiérrez, Universidad Complutense de Madrid.

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