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 PATRÓN DIETÉTICO Y CORONAVIRUS PARTE 1

 
 

 06/07/2020

La pandemia de la COVID-19 causada por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2) ya ha afectado a más de 180 países en todo el mundo. Actualmente, conocemos que el estado nutricional del individuo tiene una gran relevancia en el riesgo de complicaciones asociadas y en la recuperación por COVID-19, así como multitud de patologías crónicas relacionadas en mayor o menor medida con la alimentación influyen en su desarrollo: obesidad, patologías cardiovasculares, diabetes, hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia, patologías respiratorias previas...

En la publicación actual vamos a hablar sobre la correlación de la dieta y la enfermedad COVID-19, así como de las pautas principales para llevar una dieta antiinflamatoria y beneficiosa para nuestro sistema inmune y metabólico, bajo el respaldo y el rigor científico de los últimos estudios desarrollados en el ámbito.

Estado nutricional del individuo:

El estado nutricional puede tener un impacto significativo en la salud general de un individuo, la reducción del riesgo de patologías crónicas, y la regulación del sistema inmune, así como  menor susceptibilidad de desarrollar infecciones.

Por esta razón, el post se orienta en analizar los beneficios de una dieta saludable en relación con la COVID-19 tanto como prevención como durante el manejo de la patología en contagiados de coronavirus.

Actualmente antes de nada es importante destacar que no existe ningún alimento/suplemento que prevenga del contagio por coronavirus, o reduzca su gravedad o complicaciones de forma directa. Lo que se conoce es el beneficio de un patrón dietético global como estrategia terapeútica complementaria a los tratamientos médicos y farmacológicos pertinentes. Esta afirmación ha sido declarada oficialmente por la OMS ante el riesgo de publicidad engañosa sobre productos, suplementos y fórmulas mágicas que teóricamente evitan el contagio por coronavirus, y que son totalmente falsas y peligrosas.

Sin embargo, aprendiendo de investigaciones previas en relación con otras infecciones virales, está claro que el estado nutricional juega un papel importante en los resultados de los pacientes. La presencia de comorbilidades en pacientes con COVID-19 actualmente se conoce que varía en función de las patologías previas, factores de riesgo predefinidos y estado nutricional.

Una de las preguntas más cuestionadas es la siguiente: ¿seguir una dieta con propiedades antiinflamatorias podría potencialmente beneficiar o prevenir infecciones graves en pacientes con comorbilidades que contraen COVID-19?

A día de hoy se conocen distintos patrones dietéticos y nutrientes, así como compuestos bioactivos con propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras de enfermedades, incluyendo enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares, del sistema inmune... Por lo que seguir un patrón con estas características podría contribuir positivamente en pandemia.

La evidencia de calidad moderada sugiere que los patrones dietéticos y los nutrientes pueden influir en los marcadores sistémicos de las funciones inmunes, pero debido a la complejidad en la interacción nutrición-inmunología, se requiere más investigación para corroborar muchos de los resultados. Lo que sí tenemos claro es que una dieta saludable, que cubra todos los requerimientos recomendados IDR ó RDA ( Ingestas Diarias Recomendadas) mejoran el sistema inmune y reduce los factores de riesgo asociados a complicaciones por COVID-19.

 

Para mantener un sistema inmunológico saludable, se debe prestar especial atención a mantener una dieta saludable, acompañada de un estilo de vida activo, con la práctica de ejercicio físico regular tanto aeróbico como anaeróbico, y descanso suficiente, así como un nivel de estrés mínimo.

Hablando de nutrición y coronavirus, uno de los principales aspectos a destacar es la importancia de un estado nutricional óptimo: un peso adecuado, niveles de grasa adecuadas, y mala muscular suficiente; además de cubrir los requerimientos de vitaminas y minerales suficientes. Este hecho es especialmente importante en población anciana más vulnerables al mayor riesgo de desnutrición, infecciones y COVID-19. La edad por sí misma es un factor de riesgo de complicaciones por COVID-19 debido a la disminución de la funcionalidad de su sistema inmune, a las pluripatologías crónicas y a la polimedicación en muchos casos. De hecho, a menudo, hay deficiencias nutricionales de calcio, vitamina C, vitamina D, ácido fólico y zinc entre las poblaciones de edad avanzada.

 

Patrón dietético y coronavirus

No existe un único patrón dietético que contribuya a mejorar el sistema inmune, sino que son diversos modelos de dieta los que aseguran un sistema de defensas óptimo y que contribuyen a reducir el riesgo de afecciones respiratorias. Estos patrones dietéticos poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias entre otros beneficios gracias a la calidad nutricional de los alimentos que las componen.

Lo que todas tienen en común es que se caracterizan por una ingesta dietética alta en frutas, verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos y semillas; pudiendo acompañarse de cereales integrales o de grano entero, aunque estos últimos son menos relevantes y menos necesarios en este aspecto. Además, se encuentran beneficios en este nivel por un consumo habitual de aceite de oliva virgen extra, grasas monoinsaturadas mínimamente procesadas (no refinadas), y bajo consumo de grasas vegetales refinadas y grasas saturadas.

Otros como el consumo de pescado, sobre todo pescado azul, y huevos reportan beneficios a nivel del sistema inmune, mientras que el consumo de carne magra y lácteos sin azucarar es menos destacable. Dentro de los lácteos los efectos positivos principalmente se encuentran en lácteos fermentados probióticos como: yogur, kéfir o skyr.

Una dieta equilibrada rica en estos alimentos está asociada con compuestos antiinflamatorios e inmunomoduladores, que incluyen vitaminas esenciales (C, D y E) y minerales (zinc, cobre, calcio, etc.), así como compuestos no nutrientes bioactivos antioxidantes como: compuestos fenólicos, lípidos polares, y péptidos con propiedades antiinflamatorias, antitrombóticas y antioxidantes. Estas moléculas pueden actuar sinérgicamente para prevenir y proteger contra las manifestaciones inflamatorias y las complicaciones trombóticas y relacionadas con reacciones de oxidación.

En consecuencia, los patrones dietéticos saludables son beneficiosos contra las patologías crónicas, y también contra infecciones como el COVID-19 debido a sus efectos sobre la salud inmunológica y respiratoria.

Además, estos modelos dietéticos proponen en su totalidad la reducción en el consumo de productos altamente procesados, densos calóricamente, ricos en azúcares y grasas refinadas, así como harinas blancas y sal, pero de bajo valor nutricional.

Dentro de este grupo podríamos destacar la dieta mediterránea habitual en nuestro país, y dietas vegetarianas equilibradas suplementadas con vitamina B12 en todos los casos.

 

Respecto al patrón dietético occidental frecuente en los países desarrollados, se puede decir justamente lo contrario en su relación positiva con el sistema inmune. Se caracteriza por el alto consumo de alimentos procesados, harinas blancas o refinadas, carnes rojas y derivados cárnicos como embutidos, postres y dulces, alimentos fritos y productos con alto contenido de grasa vegetal refinada y saturada. Como resultado, hay una alta ingesta de azúcares, grasas saturadas y refinadas, y carbohidratos refinados que pueden estar asociados con complicaciones de hiperglucemia e hiperlipidemia, inflamación y complicaciones metabólicas, así como de obesidad lo que potencialmente pone a estas poblaciones particulares en mayor riesgo de complicaciones graves de COVID-19. En particular, la hiperglucemia es un factor de riesgo asociado con una alta mortalidad en pacientes con infección grave por COVID-19.

Este patrón de ingesta también se ha asociado con un mayor riesgo de asma en los niños y problemas asmáticos en adultos, además de otras afecciones inflamatorias por falta de componentes antiinflamatorios obtenidos por la dieta.


En conclusión, una dieta saludable en general, sin entrar en patrones concretos ni recomendaciones dietéticas complejas o difíciles de incluir en el día, asegura un óptimo sistema inmune y protección frente a patologías como infecciones y problemas respiratorios.


En la siguiente publicación ahondaremos en los beneficios concretos de algunos grupos de alimentos, y nutrientes específicos en el sistema inmune: dieta y coronavirus parte II.

 

Autora: Andrea Calderón, Dietista-nutricionista y Secretaria científica de la SEDCA

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